Maradona: sólo golf

Por ahora, Diego no habló del Mundial y se dedicó a despuntar su pasión por el deporte de Tiger Woods; el diez prefirió no ver el partido por el tercer puesto entre Corea y Turquía para dedicarse a los palos y a la pelotita
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29 de junio de 2002  • 10:47

TOKIO (De nuestros enviados especiales).– Aunque Keith Cooper lo niegue, Diego Armando Maradona estará ocupando su lugar en el palco de honor del estadio de Yokohama, invitado oficialmente por la FIFA, cuando Brasil y Alemania salgan a la cancha mañana para jugar esa inédita final del Mundial.

En las horas que lleva en Japón, Diego ha dejado en claro que no necesita de mucho más que eso. Por un lado, la garantía de que estará en la cancha. Por el otro, todos los elementos posibles para despuntar su nuevo vicio: el golf. Es más: no sería temerario afirmar que el deporte de Tiger Woods y compañía ha desplazado al fútbol en el ranking de placeres deportivos de Maradona; desde que llegó, no ha salido del hotel para otra cosa que no sea viajar 35 minutos en una combi, atravesando el infernal tránsito de Tokio, desde Shinagawa hasta el Swing Himoya. Allí se levanta uno de los más grandes y lujosos drivings de la ciudad. Tres pisos de casillas, que se asemejan a enormes panales de abeja, y allí abajo el verde –natural y artificial– con dos greens a los lejos, encerrado todo en una especie de malla tejida de color verde, de altura incalculable y suficiente profundidad para el swing más fuerte.

Allí estuvo Diego ayer, desde las 20 hasta las 22, hora de cierre. Y allí regresó hoy, poco después de levantarse, más allá de las 14. El arranque del partido de Corea contra Turquía, por el tercer puesto, lo encontró pegando su enésima pelotita –es capaz de tirar trescientas en dos horas– y la pantalla del televisor con que cuenta la salita de estar no le devolvía las imágenes de Sukur y Mansiz sino la suya propia, con 8 segundos de retardo como para poder observar los defectos de su swing.

Por ahora, sigue sin hablar del Mundial. Seguramente espera a hacerlo en la entrevista que tiene acordada con uno de los principales canales de aquí, el Asahi, o ya pasado mañana, cuando finalmente conceda una multitudinaria conferencia de prensa en el The Foreign Correspondant Club de Japón, en la lujosa zona de Hibiya. Mientras tanto, su vida seguirá pasando por el fútbol –un poquito, al menos, con la final Brasil v. Alemania– y el golf, su nueva pasión.

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