Más juego y menos discursos

Eduardo Ahmar Dakno
(0)
16 de diciembre de 2001  

De repente, cambiaron los discursos. Por obra de un par de resultados, muchos intentaron despertar fantasmas adormecidos en Racing, mientras otros tantos buscaron recuperar las ilusiones que se daban por sepultadas en River. Otra vez lo imprevisible. Nuevamente ese condimento que hace al fútbol apasionante, único. De la definición que se vislumbraba resuelta, a la esperanza vinculada con el milagro. Ahora no parece tan diáfano este desenlace del Apertura que hoy transitará por la penúltima fecha.

Pero, ¿es así? ¿Tanto pueden pesar los resultados? ¿O todo se vincula más con protagonistas que buscan hacer pesar los estados de ánimo, que intentan transferir presiones y sacar ventajas, que procuran conseguir fuera de la cancha las respuestas que no se vieron o no se encontraron adentro? Hay de todo un poco.

Resulta que a sólo dos fechas del final se descubrió lo que nadie había visto a lo largo del Apertura. Y todos salieron a hablar, incluso los oportunistas. Y dijeron su pretendida verdad, oculta hasta el domingo último detrás de las virtudes de un equipo con hambre de gloria , que se potenciaba por la entrega , que se diferenciaba y mercía el título por la actitud.. .

El discurso cambió . Que Racing siente la presión de los 35 años.. . Que River juega mejor . Que el paso a paso del DT Merlo deja lugar a la audaz arenga del "vamos a salir campeones" . Que la incentivación que piden unos. Que la ofensa que sienten otros... De todo y para todos. Desde lo más visceral hasta lo más bajo que puede manejarse en el fútbol. Vale cualquier cosa a costa de la incondicional pasión del hincha. Que igual no se confunde. Y si no, ¿cómo se entiende que en la Academia arrasen con las entradas para el partido con Lanús y por Núñez el interés por ver el encuentro con Argentinos apenas se note?

Lo cierto es que el Apertura puede definirse hoy. Y lo único irrefutable es que Racing le lleva a River tres puntos. Cortar con 35 años sin títulos no depende de terceros. Si llegó a esa instancia y gana el torneo es por méritos propios, aunque a muchos no les guste.

Si River está donde está, es decir como escolta, pero con posibilidades, fue porque no pudo ni supo, especialmente cuando tuvo la oportunidad, achicar una diferencia a la que, después de empatar en Avellaneda, ni soñaba estar hoy. Pero el fútbol es así. Y el equipo de Merlo, en su peor actuación en el campeonato con el 0 a 0 ante Banfield, cuando preparaba la fiesta tan esperada, le abrió las puertas de la ilusión a su rival, aunque deba ganar y esperar.

Todo en la cancha. Allí donde Racing y River construyeron sus campañas, con aciertos y errores, propios y ajenos, incluidos los fallos de los árbitros. Allí donde hoy uno puede ser campeón y otro seguir soñando, donde se acaban los discursos y sólo hay que jugar.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.