Más que una voz en el teléfono

Los celulares sorprenden por la cantidad y por la tecnología; la comunicación inalámbrica es uno de los ítems más importantes de la economía coreana; un negocio que genera US$ 3.487.429.000 anuales
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26 de junio de 2002  • 11:10

SEUL.– Resulta sorprendente. Hacia donde uno gire la cabeza verá a más de una persona hablando por celular, jugando a algunos de sus entretenimientos o enviando un e-mail. La acción es continua, no se detiene ni siquiera en el subte ni en los ascensores, donde la señal es tan clara como en el exterior. La vida parecería estar íntimamente conectada con ese diminuto aparato, que, desde hace años, modificó de tal manera la vida de las personas que hoy muchos prefieren apagarlo para quedar por algunos minutos incomunicados y en paz.

Con una población de 47 millones de habitantes, existen unos 30.920.000 celulares distribuidos en Corea del Sur y frente a tremendo ejército tecnológico uno puede imaginarse un insoportable concierto de rings, pero nada de ello ocurre, ya que la gran mayoría de los coreanos utiliza el móvil con señal vibradora.

Con una recaudación de 3.487.429.000 dólares en el año último, la telefonía celular se convirtió en uno de los ítems más importantes de la economía coreana, que ocupa la decimotercera posición en el mundo.

Aquí, casi todas las publicidades están relacionadas con la venta de estos aparatos, que cuestan entre 80 y 300 dólares, o con los costos de las llamadas, cuyo valor interurbano alcanza los 0,08 dólares por cada 10 segundos.

Los teléfonos móviles ya no sólo emiten o reciben llamadas, sino que entregan un sinfín de beneficios como calculadora, despertador (uno puede elegir si lo despiertan los pajaritos, música o el clásico ring), agenda, la hora en distintos países, bowling, rompecabezas, conexión para la computadora, recepción y emisión de e-mails, Internet, shopping y tantas cosas más.

Lo novedoso es que con los móviles de Korea Telecom (KT), uno de los sponsors de la Copa del Mundo, se accede a una guía detallada del certamen. El fixture, los planteles, los estadios, las noticias al instante, los resultados; todo pasa por una pantalla en colores de tres por cuatro centímetros. Y para los extranjeros existe una sección en la que se escriben en coreano preguntas clave para que sean enseñadas a los taxistas, colectiveros o vendedores. Entre estas preguntas figuran: “¿dónde queda la parada del colectivo?”, “¿cuánto cuesta?”, “¿me lleva al estadio?”

A diferencia de los ancianos, que prefieren una vida “tranquila” lejos de esos complicados teléfonos, los chicos no quedan ajenos al avance tecnológico y también tienen los suyos. Ya en la primaria, a partir de los 10 años, los alumnos cuelgan los celulares del cuello y cuentan que no resultan extraños los pedidos de las maestras para que los apaguen durante las clases.

Como potencia tecnológica en cuanto a comunicación móvil se refiere, en Corea se preguntan hasta dónde llegarán los avances y nadie se anima a dar una respuesta. Es que aquellos relojes-televisores que creaban los directores de cine en la década del ochenta para darle más sensacionalismo a los agentes secretos dejaron de ser una simple fantasía hoy en día, pues en este país ya se pusieron en venta los celulares que transmiten la imagen de la persona con la que uno habla.

Ahora bien, quien quiera disfrutar de este invento tendrá que desembolsar unos 500 dólares y según cuentan los vendedores ya son varios los que emulan a James Bond.

Resulta sorprendente, casi increíble, pero todo pasa por ese pequeño aparato. Disculpe. Tengo que dejarlo. Suena el celular.

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