Mauricio Pellegrino: "Cuando Barcelona tiene un año normal parece que estuviera mal"

El técnico argentino disputará el sábado su primera final con Alavés ante Barcelona por la Copa del Rey; respaldó la designación de Sampaoli y le pide a la AFA un contexto favorable
Claudio Mauri
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25 de mayo de 2017  

Mauricio Pellegrino se hizo un lugar en España
Mauricio Pellegrino se hizo un lugar en España Fuente: AP

A Mauricio Pellegrino se le llenó la casa de gente. Amigos y familiares lo visitan en Vitoria, y aprovechan para acompañarlo en lo que será su primera final en una carrera de director técnico que comenzó bajo el ala de Rafa Benítez y que desde hace cinco años la ejerce como primer responsable, con gestiones en Valencia, Estudiantes, Independiente y Alavés.

Pasado mañana, en el último partido que recibirá el estadio Vicente Calderón antes de ser demolido, Alavés disputará el partido decisivo de la Copa del Rey ante el Barcelona de Lionel Messi. Enfocado en una definición que en principio no tiene muchas equivalencias futbolísticas, el director técnico argentino (45 años) no quiere pronunciarse sobre si será su despedida del equipo vasco ni si su futuro estará en Celta o Sevilla.

–Final de la Copa del Rey, segunda mejor campaña histórica del club en primera. ¿Superaste tus expectativas en la primera temporada en Alavés?

–Sí, las respuestas fueron muy buenas y lo que obtuvimos estuvo por encima de nuestra mirada inicial. En la Liga nos propusimos 48 puntos; cuando llegamos a esa cifra les dije a los jugadores que podíamos estirarnos hasta los 52 y al final llegamos a los 55. Fue todo muy bueno.

–¿Cómo estás preparando la final?

–Es un partido aparte, trataremos de competir de la mejor manera, con mucha ilusión y normalidad, sabiendo que será un compromiso muy lindo e importante en la historia del club. Los vascos son como los ingleses: empujar, empujar y empujar. Enfrentamos a un rival acostumbrado a las finales. Que no sólo es un gran equipo, sino que en los últimos años arrasó con todo lo que se le puso adelante. Pero bueno, el fútbol es un deporte de equipo que te permite soñar, llevar el juego hacia los lugares que a uno le conviene, si bien sabemos que hoy Barcelona es muy superior a Alavés. En 38 partidos sería muy difícil, en uno es probable.

–En la Liga consiguieron un triunfo histórico en el Camp Nou y después sufrieron un 0-6 en Mendizorroza. ¿Cuál es la medida, el punto justo?

–En el fútbol, lo que te sirvió un día no sirve para otro, los equipos van por momentos. Barcelona no es el del partido de ida ni nosotros el de la vuelta. Por diversas razones. En el Camp Nou, Barcelona recibía a sus jugadores de las competencias de los seleccionados y varios fueron al banco. Luego, de local, nosotros veníamos de las semifinales de la Copa del Rey un miércoles y al jugar el sábado al mediodía tuvimos menos de tres días de descanso. Puse un equipo con muchos cambios. Fueron dos partidos un poco fuera de contexto.

–¿Este Barcelona es un poco más terrenal que el de temporadas pasadas?

–Todo lo que diga puede ser usado en mi contra, en el fútbol nunca se sabe. Barcelona estuvo tantos años haciendo cosas fuera de lo normal, por encima de cualquier rendimiento promedio, que cuando en un año como este roza la normal, parece que estuviera mal.

–¿Algún plan para intentar frenar a Messi?

–Contra Barcelona hacen falta 90 y pico de minutos de muchísimas cosas bien para tener posibilidades. Messi no necesita de un metro: le alcanza un centímetro para poder crear, asistir, rematar. Y no está solo él, también hay que cuidarse de Neymar, que para mí está entre los cinco mejores delanteros del mundo. Nos salvamos de Suárez, que no va a estar por suspensión.

–Si bien tuviste que armar un equipo nuevo, que acababa de ascender, ¿trabajaste con más tranquilidad que en la Argentina?

–En la Argentina trabajé muy bien. Tanto en Estudiantes como en Independiente tuve espacio y me sentí respetado. Los entrenadores siempre tenemos la obligación de ir obteniendo resultados rápidamente. A nivel mundial, el fútbol tiene las mismas urgencias en todos lados. En la Argentina, Inglaterra, España, Chile, donde sea. Hoy, nuestro hermoso juego se convirtió en un gran negocio. Cuando un equipo no obtiene resultados, lo primero en que se piensa es en cambiar al entrenador. Hay mucho dinero en juego en cada partido, por el presente y para el presupuesto futuro. Para un club chico como nosotros, estar tres, cuatro años en primera te permite darlo vuelta en infraestructura, invertir en el fútbol infantil.

–Alavés terminó quinto entre los que menos goles recibieron, mejor que Sevilla y Valencia. ¿Eso te da etiqueta de técnico que arma equipos sólidos?

–Me propuse hacer cosas sencillas, no volverlos locos porque vinieron jugadores de culturas diferentes. El equipo trabajó muy bien, me ayudó mucho desde el inicio y en la segunda rueda disfruté mucho con el crecimiento de Alavés, jugamos partidos muy buenos contra rivales de alto nivel. Es cierto que fuimos sólidos, que terminamos varios partidos sin recibir goles. Tuve la satisfacción de ver un crecimiento individual y colectivo.

–¿Qué te enriqueció más como técnico: esta temporada en España o las experiencias en Estudiantes e Independiente?

–Todas las experiencias suman. Cuando estaba en Valencia y fui a Estudiantes fue un gran acierto. Estudiantes me permitió desarrollarme, al igual que Independiente. En todos lados hice lo que me gustaba, da igual el país.

–Te tocó trabajar con varios juveniles, algunos que llegaron de otros equipos. ¿Hay mejor materia prima que en la Argentina?

–En el plantel hay muchos jóvenes. Me atrevo a decir que en la Argentina hay más material que en España. Nosotros tenemos materia prima, un gran tesoro y cultura que tenemos que cuidar y valorar. El fútbol argentino siempre fue reconocido a nivel mundial por nuestros grandes jugadores. Por Di Stéfano, Kempes, Maradona, Messi, Agüero, Higuaín. A mi manera de ver, nuestros torneos de divisiones inferiores están entre los mejores del mundo. Cuando un jugador de 18, 19, 20 años llega a primera tras haber pasado por sexta, cuarta y quinta división, ya tiene un roce competitivo y de esfuerzo muy grande. En España hace tiempo que se trabaja bien en el fútbol base, pero tienen que lidiar más para tener una oportunidad en primera. Están más tapados. Al haber un mayor poderío económico, se busca más afuera. Hay algo muy odioso: nuestro fútbol debe someterse a las reglas del mercado que imponen los más poderosos. El contrato de un chico en la Argentina no puede competir con el que le ofrecen en Inglaterra. Tendría que haber un punto medio, que los juveniles puedan pertenecer a sus clubes hasta los 22, 23 años. Por ejemplo, con Ezequiel Barco, ¿qué tiene que hacer Independiente? ¿Pagarle cuánto, y por cuántos años? Tenés que hacerle un contrato de siete años para que no se vaya y poner una cláusula de rescisión alta. Entonces el jugador te dice “pagame de acuerdo con esa cláusula”. ¿Y se merece cobrar mucho? Estás parado sobre una cornisa. Si le pagás poco, te lo llevan; si le pagás mucho le podés hacer un daño porque recién lleva diez partidos. Es un sistema bastante perverso con los mercados más débiles como el nuestro.

–¿Sos mejor entrenador que hace un año? ¿Qué experiencias te enriquecieron?

– Una de las cosas que más anhelo es observar el partido con más calma. Yo parezco un tipo tranquilo, pero soy una persona muy ansiosa. Tengo muchas cosas que mejorar y aprender, me siento un entrenador joven.

–Se te vence el contrato y tu nombre suena para Celta o Sevilla. ¿Qué vas a hacer?

–Primero quiero jugar la final, después hablar con los dirigentes de Alavés y comunicar mi decisión. Ahora hay que respetar el partido con Barcelona. Por eso postergamos mi tema, creímos que es lo mejor. No me quiero poner por encima del equipo.

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