"Me quedé con ganas de jugar en Boca"

El ex capitán de River y Vélez, a los 34 años, habla de su cuenta pendiente en el fútbol; dice que hay partidos arreglados en todo el mundo, que hay dirigentes, técnicos y jugadores coimeros y que los directivos eliminaron a los caudillos
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29 de mayo de 2003  

Es una de esas personas que abren la boca en una mesa de café, en una concentración o en una cancha y logran que los demás se callen y escuchen con atención. Roberto Trotta está de vacaciones en Buenos Aires (juega en México) y cada vez que habla lo hace de todo y sin reparos. A los 34 años, todo indica que no tiene cuentas pendientes en una carrera fructífera. Sin embargo, dice: "Me quedé con ganas de jugar en Boca. Tuve la suerte de jugar en uno de los más grandes del fútbol argentino y me hubiese gustado hacerlo especialmente en Boca; por cómo es el equipo y su estilo, mi forma de jugar era más para Boca que para River, pero ya estoy viejo..."

-¿Cuántas veces estuviste cerca de jugar en Boca?

-Tres. En Estudiantes, los dirigentes no quisieron ni hablar; en Vélez, el señor Gámez dijo que los precios no eran los adecuados y no quería que un jugador de Vélez lo enfrentara en otro club.

-Con Mauricio Serna casi te peleás y ahora son compañeros en Puebla.

-Sí. Nos vimos una vez y nos quisimos trompear en un estacionamiento. Después lo vi en la pretemporada. Nos dimos la mano y listo, está todo bien, y hasta por ahí me cumple el sueño en su despedida... Ya estuvimos hablando. Ojalá que la gente de Boca le responda como se lo merece, y si me invita a su despedida en la Bombonera me pondré la camiseta de Boca.

-En México los equipos tienen dueños, y muchos de ellos tienen varios clubes, ¿hay arreglos?

-La duda sobre los partidos arreglados te va a quedar siempre, como en todos lados.

-¿Acá también?

-Y sí, en todo el mundo hay arreglos. Que nadie se haga el sorprendido. Hubo partidos que fueron muy evidentes. Boca-San Martín de Tucumán, River-Argentinos... Hubo varios sospechados, pero nadie lo comprobó.

-¿Intentaron arreglar algún partido con un equipo en el que jugabas?

-Para ir para atrás, nunca.

-Pero sí los incentivaron...

-Sí, y no tendría que molestarle a nadie, porque si alguien quiere gastar su dinero para que otro vaya para adelante no hay problemas.

-Cuando se incentiva, ¿quién pone la plata?

-Los jugadores, no. La pone el club.

-¿Sos conflictivo?

-No. Digo lo que siento, mi verdad. Pero no fui el único ¿eh? Lo que pasa es que ahora cambió todo y no queda ningún jugador de ésos. Por lo visto, los caudillos no hacen falta. Los pocos que había los eliminaron los dirigentes para ahorrarse problemas.

-¿Te enteraste de las novelas de Independiente y San Lorenzo?

-Y... están con un técnico y buscan a otro. Lo más ridículo que escuché fue que van a ver si a San Lorenzo lo dirige un DT hasta que termine el torneo y después van a llamar a Insua para que dirija en la Recopa, pero bueno, es la moda.

-¿De quién es la culpa?

-Primero, de los dirigentes, después, de los técnicos buitres, que buscan su changuita de varios meses. Es así. Ruggeri jugó cinco partidos en México, los perdió y se fue.

-¿Por qué muchos jugadores se quejan del ambiente del fútbol?

-Porque es una m... Hay de todo: dirigentes, jugadores, empresarios y entrenadores buenos, malos y coimeros. Hay veces que tenés que estar del lado de los buenos y otras de los malos, si no, no conseguís trabajo. Yo he transado, pero muy pocas veces. Cuando me di cuenta de que podía manejarme solo, no transé más. Yo no tengo representante, no tengo un dirigente amigo ni un DT que me haya cobrado para jugar.

-¿Nunca tuviste un DT que les cobraba a los jugadores?

-Quizá lo tuve, pero nunca lo supe.

Roberto Trotta ganó ocho títulos: tres locales, la Copa Libertadores, la Europeo-Sudamericana y la Interamericana, con Vélez; con River obtuvo dos títulos locales más. Ahora está en Puebla, y hay una anécdota fresquita del fútbol mexicano: "En la última fecha, si ganábamos, nos salvábamos del descenso, pero si empatábamos dependíamos de otro resultado. Empatamos, pero en la otra cancha pensaban que habíamos perdido y jugaron a empatar. En la TV se los veía festejar... Fue increíble, pero nos salvamos", cuenta.

De títulos y anécdotas

Roberto Trotta ganó ocho títulos: tres locales, la Copa Libertadores, la Europeo-Sudamericana y la Interamericana, con Vélez; con River obtuvo dos títulos locales más. Ahora está en Puebla, y hay una anécdota fresquita del fútbol mexicano: "En la última fecha, si ganábamos, nos salvábamos del descenso, pero si empatábamos dependíamos de otro resultado. Empatamos, pero en la otra cancha pensaban que habíamos perdido y jugaron a empatar. En la TV se los veía festejar... Fue increíble, pero nos salvamos", cuenta.

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