Memoria y balance de un año intenso

Juan Pablo Varsky
Juan Pablo Varsky PARA LA NACION
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28 de diciembre de 2009  

Nadie podía haber anticipado tanta acción. En enero, Carlos Ischia en Boca, Néstor Gorosito en River, Miguel Angel Santoro en Independiente, Juan Manuel Llop en Racing y Miguel Angel Russo en San Lorenzo brindaban por un 2009 con protagonismo y éxitos para sus equipos. Ninguno llegó al pan dulce. Dentro de tres días, Alfio Basile, Leonardo Astrada, Américo Gallego, Claudio Vivas y Diego Simeone brindarán por el final de este año.

Por primera vez desde 1983 (Ferro y Estudiantes) no estará ninguno de los cinco grandes en la Copa Libertadores. Ni siquiera les sirvió el sexto lugar generado por el título de Estudiantes de La Plata. Si bien el resultado es el mismo, los procesos son distintos. Racing se complicó solo, después de un buen Clausura. Independiente padeció hasta junio y mejoró en el Apertura. Una vez más, San Lorenzo se autodestruyó cuando en el segundo semestre tenía buenas perspectivas. Boca vivió enfrascado en sus peleas internas: Palermo y Riquelme primero; los dirigentes, Bianchi y Basile, después. El tiempo dirá si es un mal año entre tantos buenos o el comienzo de una debacle como la de River.

En los ex millonarios, lo más importante fue la elección de su presidente. En una inteligente campaña proselitista, Daniel Passarella supo personalizarse como el gran opositor a Aguilar, a pesar de haber sido su empleado en 2006 y 2007. La grosera operación en su contra con ese video que lo mostraba como hincha de Boca lo victimizó y lo fortaleció. A Rodolfo D´Onofrio no le alcanzó el aparato mediático que auspició su candidatura. Se notó mucho esa imposición. Amontonó personalidades enfrentadas, como Santilli y Francescoli ("Se quedó con una parte de mi pase al Racing de París", había denunciado veinte años atrás). Incluyó en su lista a demasiados vocales oficialistas. En sus apariciones televisivas, les habló a los hinchas, pero los socios lo identificaron como la continuidad de Aguilar. Ni Passarella era la oposición en persona ni D´Onofrio era el oficialismo recalcitrante. Pero uno acertó en el mensaje y el otro se equivocó en la estrategia. Y con los votos de "Frassarella", Daniel completó su propio círculo y es el presidente. River termina el año con la desgracia de Diego Buonanotte. Despejado el riesgo sobre su salud, ojalá se recupere psicológicamente de un choque que terminó con la vida de sus tres amigos.

En enero de 2009, Angel Cappa arrancaba la pretemporada de Huracán. Tiró las pesas por la ventana y aplicó el balón a todos los ejercicios. En un proceso maravilloso, se juntaron futbolistas que querían aprender y un entrenador que quería enseñar. No salió campeón porque Vélez, que juega muy bien al fútbol, fue superior en la final y porque Gabriel Brazenas no vio una evidente infracción de Larrivey a Monzón en el prólogo del gol de Moralez. Peleado con él mismo por no haberse ido en agosto, Angel terminó con su sufrimiento tres fechas antes del final. Haber asistido como hincha a los últimos partidos del Globo marcó una contradicción que les sirvió a sus detractores. No le perdonan haber reactivado el debate futbolero en la Argentina.

Desde hace 20 años, el tiki-tiki está bajo sospecha. Se lo pone en duda como si detrás de esa pretensión estética no estuviera el deseo de ganar. Agazapados, esperaron a Barcelona. Y utilizaron como falsa antítesis a Estudiantes, un equipazo que apuesta al pase a un compañero. Como habían usado a Vélez como falsa contracara de Huracán. Se les faltó el respeto, reduciéndolos a palabras como "sólidos y equilibrados". En Abu Dhabi, Pedro y Messi les aguaron la fiesta a los enemigos del disfrute. Relájense. Algún día el Barça va a perder y ahí podrán sacar la frase del armario: "Je, vistesss, mucho tiki-tiki pero al final perdieron".

Brazenas no volvió a dirigir después de esa equivocación. Los árbitros tuvieron un 2009 muy malo. No sólo por sus errores, sino también por las sospechas. La revelación del caso Hay-Faraoni puede ser la punta del iceberg. Pero difícilmente la AFA motorice una investigación profunda de lo ocurrido. Si está comprobado a través de una escucha telefónica que Hay le pidió "darle una mano a San Lorenzo" y el árbitro benefició claramente al Ciclón con un gol ilícito y con una omisión de penal en contra, ¿cómo hará Faraoni para argumentar que sus influyentes decisiones fueron la consecuencia de un mal partido y no el efecto de la sugerencia de su ex amigo? El episodio Lunati, nominado y luego removido para jugar en Boca vs. Banfield tras haber dirigido Newell´s vs. Arsenal, es otra muestra de la incompetencia de Jorge Romo, eterno titular del Colegio de Arbitros.

Este ha sido el año de Lionel Messi. He tomado la decisión de no discutir con quien lo discute. No tiene sentido, es una pérdida de tiempo. Llámenme autoritario, soberbio, "chavista" o "troskoleninista", pero, por razones de salud mental, evitaré escuchar o leer argumentos como "es antiargentino" o "no sabe el Himno".

Está claro que Leo aún no ha rendido en la selección como en su club y que tiene su propia responsabilidad al respecto. Hemos escrito demasiado sobre el tema. Cuelo una pregunta en este balance: ¿cuánto han influido en su crecimiento los conceptos de Guardiola, un entrenador con vocación formativa? Después de Pekerman, quien sí registró su edad de aprendizaje, Messi ha tenido en el seleccionado dos técnicos que, lejos de enriquecerlo con conocimiento, lo empujaron a que los salve, cada uno en su momento. Desde 2006 hasta hoy, ni Basile ni Maradona le han dejado enseñanzas. Y no por poca predisposición del chico que, a los 22, tiene ganas de seguir aprendiendo.

En diciembre de 2008, unos cincuenta futbolistas argentinos no sabían que al año siguiente formarían parte del seleccionado nacional. Desde la A de Andújar hasta la Z de Zuculini, pasando por la I de los Insúa, la R de Rinaudo y la V de Vilar. Diego transformó la selección en un casting donde todo jugador con dos partidos buenos puede ser convocado. También se ha escrito demasiado sobre el ciclo Maradona. Bilardo prometió prender el ventilador a máxima velocidad en su programa de hoy. Que el director general de selecciones nacionales (¿qué hace?) espere a su propio ciclo radial para hacer anuncios o confesiones es un disparate que sólo una institución como la AFA puede admitir.

Alejandro Mancuso se compró un problema. Le había ido bien haciéndose el distraído y pasándoles información a los periodistas para blindarse. Ahora deberá fundamentar su nominación como ayudante con otro argumento que no sea el de "amigo y confidente" de Diego. Es tan grande el conventillo que figuras como Zanetti y Verón salieron a pedir el final de la interna. Si bien ellos entran en la cancha, los futbolistas son los menos responsables del peor año en la historia del seleccionado. Nadie puede jugar bien con tantos problemas de liderazgo y conducción.

El año 2009 también pasará a la historia por el final de la era TyC-Clarín. Está todo publicado en los meses de agosto y septiembre. Desde aquí, pido que Gabriel Mariotto y Aníbal Fernández honren sus deudas. Desde No somos nadie, les había apostado sendos asados a que el Estado no recuperaría los 600 millones invertidos en los derechos de televisación. Si bien aún les falta el Clausura 2010, ya festejo a cuenta. Pueden hacer uno entre los dos, no hay problema. De todas maneras, es una buena noticia que el fútbol tenga más telespectadores que antes. Acaso la más importante. Pero este negocio no genera tanto dinero. Ojalá ciegos y sordos entiendan que no todo es blanco o negro.

Se termina el año. El año de Vélez, Banfield y Estudiantes. El de Gareca, Falcioni y Sabella. El de Otamendi, Silva y Verón. El de Palermo y Bolatti. El de "LTA y QLCH" en la inolvidable conferencia de prensa montevideana. Se va uno de los años más intensos de la historia del fútbol argentino. Nadie podría haber anticipado tanta acción. ¡Felicidades para todos!

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