Merlo: el creador del milagro

Llegó sin ser un símbolo del club y soportó los silbidos de los hinchas. Con su peculiar estilo construyó el equipo que quebró el maleficio de 35 años
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28 de diciembre de 2001  

Sorprendió a todos. Llegó en la calurosa tarde del 2 de enero, luego de que Fernando Marín anunciara que sería él quien tomaría el timón de un vapuleado barco llamado Racing. Reinaldo Carlos Merlo, ese guerrero de 50 años –por entonces– que se crió en La Paternal y que toda su vida había jugado en River. El del vozarrón inconfundible. “Es un ganador... Un motivador, lo que necesitamos”, fueron las explicaciones del gerenciador.

“Sé que agarro un fierro caliente... pero tengo la intención de poner a Racing en los primeros puestos”, confesó Mostaza esa tarde. Esas palabras pasaron a integrar el glosario escueto, recurrente, casi adivinable que lo acompañó durante todo el año y que se convirtió, con el tiempo, en una de sus señas particulares.

La aventura se inició en Bariloche, en una pretemporada diferente entre montañas y lagos. Y el primer desafío fue el 13 de enero, en un discreto 1 a 1 frente a San Lorenzo, en Mar del Plata. Más tarde, durante el transcurso del primer torneo –el Clausura–, Merlo fue observado más de una vez de reojo, con desconfianza. La realidad no le sonrió de entrada; debió sobreponerse a circunstancias ingratas y a tiempos de conflicto.

Los momentos más difíciles aparecieron hacia la mitad del camino de ese torneo, cuando la hinchada le mostró una resistencia progresiva. Le hacían saber su rechazo por la tendencia defensiva del equipo. Como en la tarde del 0 a 0 ante Unión (el 18 de marzo), en el Cilindro, cuando la gente le reprochó como nunca hacer ingresar a Principiano (un volante) por Estévez (delantero). Una y otra vez, Mostaza alegaba que su postura estaba dictada por la realidad: había que dejar atrás la amenaza de la promoción.

Después llegó la historia más reciente y conocida. La del equipo renovado en jugadores y en esa inyección de ímpetu que lo impulsó hasta la gloria. El, siempre igual: aferrado a dos o tres latiguillos previsibles, calcados una y otra vez hasta el cansancio. Y con la insobornable decisión de evitar la palabra campeón. Hasta el estallido inesperado del 9 del actual, cuando tras el 0 a 0 ante Banfield descargó un “vamos a ser campeones” que renovó el ánimo de los hinchas.

Que Mostaza es un hombre introvertido lo saben quienes mejor lo conocen. También que es perseverante y de ideas sencillas y claras. Adorador del cine, las cenas con amigos y las interminables noches de charlas –entre cafés y whiskies– de fútbol, caballos y mujeres. Soltero, elegante, odia que lo llamen Reinaldo. Apegado con fuerza a sus incontables cábalas: ya son archiconocidos sus cuernitos ante cada jugada de peligro rival, la camisa azul que lo acompañó hasta la caída ante Boca, el reconocimiento manual del campo de juego antes de sentarse en el banco... Una lista interminable.

Merlo es un hombre frontal, alejado de la elaboración de conceptos rebuscados o de la profusión de palabras. Cultor de un fluido y ameno diálogo con sus jugadores, se les acerca, los tutea, los aconseja y cambia bromas, siempre con un respetuoso límite.

Trabajador y obsesivo, el mentor de este grupo que quedó en la historia de la Academia por su fe inalterable y convicción ganadora demostró inteligencia al menos en dos aspectos: la elección de los futbolistas y el oportunismo para practicar variantes tácticas sobre la marcha. Acaso nunca llegue a pagar del todo la deuda que le reclaman los degustadores del buen juego.

Mostaza ya puede hacer a un lado sus silencios, sus códigos, sus muecas graciosas. Ahora le toca gritar con más fuerza que nunca esa palabra que sólo hace poco se animó a soltar: él y su Racing son los campeones. Contra todos.

FICHA PERSONAL

Nombre: Reinaldo Carlos Merlo

Fecha y lugar de nacimiento: el 20 de mayo de 1950, en la Capital.

Estado civil: soltero.

Trayectoria como futbolista: sólo vistió la camiseta de River Plate (entre 1969 y 1984).

Títulos logrados como futbolista: Metropolitanos del 75, 77, 79 y 80, y Nacionales del 75, 79 y 81.

Títulos como DT: Apertura 2001, con Racing.

Trayectoria como técnico: River Plate (1989/90, junto con Norberto Alonso); seleccionados nacionales juveniles (1991/1994); Bolívar, de Bolivia (1995); Temuco, de Chile (1998); Chacarita (1998); Nacional, de Medellín, Colombia (1999); Belgrano, de Córdoba (2000, en dos períodos), y Racing (2001).

Sus números como DT: dirigió en 212 partidos, ganó 92, empató 73 y perdió 47.

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