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Héctor Baldassi es considerado en la actualidad el mejor árbitro del fútbol argentino. Casi no hay discusión al respecto. Sin embargo, el referí tiene que convivir con una crítica permanente de alguien muy influyente. "A veces, después de algún partido en el que tuve alguna jugada polémica, me deja mensajes en el celular y me repite que soy un mal árbitro", dice el cordobés, de 37 años. Entonces llega a su casa para tranquilizarse, y escucha de nuevo esa voz: "Papi, no te das cuenta de que sos un mal árbitro". Héctor sonríe y le da un beso a Juliana, su hija mayor, de 10 años, su crítica más dura.
"Mi mujer Belkis y mi otra hija, Luciana (7 años), no son para nada futboleras. Pero ésta sí, me mata. Hace poco me mandaron a dirigir El Porvenir v. Los Andes, un partido muy caliente de la primera B Nacional. Ella lo leyó en el diario y me dijo: "Ves, sos tan malo que te mandan a la B". Baldassi habla tranquilo en su casa de Recoleta. Más allá de la anécdota de su hija, sabe que el Clausura que terminó fue un torneo muy especial para él. "En estos cuatro años que llevo en primera, fue el primer torneo en el que tuve algunos inconvenientes", aceptó.
-Pese a que tuviste críticas, sos considerado por la mayoría como el mejor árbitro argentino.
-Yo creo que me respetan. No creo que sea el mejor. Elizondo está dos o tres escalones encima mío. En nivel internacional él está muy afianzado y yo recién empiezo. Giménez y Martín también están encima mío.
-Porque son más grandes y tienen más experiencia, pero en nivel local te consideran el Nº 1...
-No, también Horacio está ahí arriba.
-Para el promedio de LA NACION fuiste el mejor.
- Eso me da satisfacción, pero yo me guío por mi autocrítica, que es muy sincera.
-El inconveniente que apuntaste, ¿fue en River v. Independiente?
-Sí, el problema de Garcé y Ríos (N. de la R.: golpe del primero que mereció expulsión y no fue así). Lo atribuyo al cansancio que tuve que vivir esa semana, cuando el jueves dirigí en México a 2200 metros de altura.
-¿Cómo quedás en tu interior después de un error?
-Yo me mato cuando veo en el televisor que me equivoqué. Me deprimo, el lunes estoy fusilado, no me puedo levantar. El problema son los pajaritos cuando vas a dormir, que te empiezan a trabajar la cabeza. Pero yo no perjudico nunca a nadie, me equivoco. Por eso no pido perdón. Perdón es para Dios. Yo digo disculpame si me equivoqué.
-Igual, en el Clausura quedó demostrado que el Colegio de Arbitros te tiene demasiada confianza.
-Sí, seguro. Es una alegría. Después de ese River v. Independiente me pararon una fecha, y después me dieron Vélez v. Boca, el partido de la fecha.
-¿No es mucho? ¿Vos te hubieses designado para ese partido?
-No sé. Creo que no. A lo mejor hubiera esperado un poco.
-Y el Boca v. River enseguida, ¿no fue mucho?
-Ese partido creo que estuvo bien que me lo dieran. Ya habían pasado varias fechas de aquel inconveniente. Igual, siempre digo que en mis designaciones hay algo atípico: tengo cuatro años en primera y ya jugué seis superclásicos. Habría que buscar si existe un caso similar. Y tengo tres clásicos rosarinos, tres de Avellaneda. Jugué todos los clásicos del fútbol argentino.
-Esa es una responsabilidad extra...
-Sí. A mí me miran más detalladamente en mis fallos. Y eso me gusta, porque me exige. Yo nunca me quejo.
-Iturralde, Coerezza, Castrilli, Lamolina... ¿Baldassi también quedará como un árbitro que marcó una época?
-(Ríe). No, esperá que pase el tiempo. A mí me gustaría que me reconocieran como un buen árbitro.
-¿Ya te sentís un buen árbitro?
-Sí, siento que sí. Me reconocen por la calle, me lo dice la gente... Bueno, todavía no muy bueno. Ese es un calificativo muy alto.
-De 1 a 10, ¿qué puntaje te ponés?
-7,50. Me quedan por aprender muchas cosas. Pero a 7,50 llego.
En el momento de la entrevista, Juliana Baldassi no estaba en la casa. Habría que ver con qué puntaje califica ella a su padre.
Así analizó Héctor Baldassi sus tres episodios más cuestionados en el último torneo Clausura 2003.

