Motivos de una decepción: por qué los dirigentes de Boca ya buscan otro DT

Fuente: Reuters
Franco Tossi
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10 de diciembre de 2018  • 22:20

La derrota en la final de la Copa Libertadores ante River, el rival de toda la vida, aspecto que fortalece aún más al golpe, hace que la cabeza de Boca esté repleta de dudas. En cada rincón de la institución hay preguntas que no tienen respuestas, al menos en estas horas en las que el dolor aún no termina de sanar. ¿Qué pasará con Daniel Angelici? ¿Qué jugadores se irán, cuáles seguirán y quiénes vendrán?.

Pero hay algo en lo que sí hay plena seguridad. Hace tiempo, claro. Y el resultado adverso en Madrid también aportó un empujoncito más: Guillermo Barros Schelotto y su cuerpo técnico no seguirán trabajando en la institución en 2019. Son varios los motivos y la dirigencia está cansada, hablan de fin de ciclo, aunque todavía no públicamente. El Mellizo tampoco tiene fuerzas para seguir. ¿Qué razones hay para que esta historia termine de manera unánime?

En la comisión directiva hay mucha bronca e impotencia. Y sienten una decepción muy grande con los Barros Schelotto. Porque creen que, sobre todo en los mercados de pases, hicieron mucho mérito para que Boca cumpliera objetivos muchos más importantes al bicampeonato local y el rendimiento del equipo no fue proporcional a la calidad por la que invirtieron.

Especialmente por los nombres de jerarquía que llegaron en el último receso, con el objetivo claro de ir con todo a buscar el anhelo continental: gastaron mucha plata por Esteban Andrada, tentaron de Vélez a un jugador como Mauro Zárate y lograron torcer el brazo para obtener un cupo extra para incorporar al lateral izquierdo Lucas Olaza. Todo eso les hace pensar que el plantel xeneize está mejor armado que el del Millonario. Y, pese a esa consideración, Boca se la pasó sufriendo frente a su máximo rival en los últimos cruces.

Hace tiempo no existe la confianza sobre el Mellizo. Consideran que el técnico falla continuamente en las decisiones que les corresponden adentro y afuera del campo y que el equipo sufrió muchos lesionados, varios de ellos en la final de Madrid. En su momento, dolió y molestó mucho que Carlos Tevez, un mimado políticamente, se haya quedado fuera de los concentrados. Aquel fue uno de los chispazos fuertes. No es casualidad que, de un partido a otro, Guillermo haya pasado de fundamentar que la ausencia del ídolo –ante Huracán– se debía a cuestiones futbolísticas a ponerlo de titular frente a Vélez, en la Bombonera. Con acciones así, creen que tiró por la borda varios campeonatos en estos casi tres años de ciclo.

Hay un punto en común en las razones de Angelici y Schelotto. Y es un cortocircuito. Llevadero a raíz de los puestos de importancia que cada uno ocupa, pero que en los últimos meses hizo que la relación no fuera la mejor. Resultados adversos como el sufrido ante River en la Supercopa Argentina de marzo o el de Gimnasia por la Copa Argentina aumentaron el desgaste y los éxitos inesperados en la Libertadores mantuvieron todo como estaba, a la espera de levantar la séptima de la historia: aunque Angelici siempre declaró que el futuro del DT dependía de lo que pasara en la Copa, también tenía el aviso de sus pares de que al entrenador ya no lo apoyaban. Angelici especuló con aquello. Si Guillermo se coronaba y el hincha pedía su continuidad, posiblemente él se la hubiera ofrecido.

Aunque está claro que se hubiese topado, casi con seguridad, con la negativa del Mellizo, la otra cara de la moneda. Y es que una de las ideas suyas y de su hermano Gustavo es irse no solo de Boca sino también del país: en sus cabezas estaba la idea de radicarse en Estados Unidos, teniendo en cuenta que Guillermo tuvo una etapa exitosa como futbolista en Columbus Crew, en el que fue campeón, se transformó en ídolo y es muy respetado.

Por eso, Atlanta United, que ya sabe que Gerardo Martino no seguirá, lo tiene en la mira. Sin embargo, en las últimas horas se rumorea que también hay intereses de Brasil y de países de Asia.

Por otro lado, hay una cuestión en el entrenador que también es importante para no tener fuerzas de continuar. Y es lo abrumado que está del Mundo Boca, de la crítica constante que –muchas veces– él pensó que era injusta. Y muchos dirán: él ya sabe lo que es Boca, lo vivió como jugador. Ahí está el punto. Porque en el pasado, él formaba parte de un grupo. Ahora, él lo lidera y está en el centro de la escena. Y eso, claro, le produjo un agotamiento bastante grande.

Otra cosa clara es que la salida terminará siendo un "pacto de caballeros". Porque ni uno renuncia ni el otro lo despide. Las relaciones, de esa manera, se muestran cordiales, ninguno expone al otro y todo termina en un final respetuoso: el 31 de diciembre finaliza el vínculo y no se renovará. Automáticamente, se desprende un nuevo disparador del cual tampoco hay certezas. Y es quién será el nuevo entrenador: la danza de nombres se posiciona entre Gabriel Heinze, Martín Palermo , Antonio Mohamed, Sebastián Beccacece, entre otros.

Muchas cuestiones por resolver en Boca durante los próximos días. Y muchas certezas en cuanto a las intenciones de Guillermo y la dirigencia.

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