Mundial Rusia 2018. El jugador número 23: Maximiliano Meza llega a Ezeiza con la ovación que le regaló Independiente

Meza fue ovacionado por los hinchas de Independiente. Ya está con la selección
Meza fue ovacionado por los hinchas de Independiente. Ya está con la selección Fuente: FotoBAIRES
Rodolfo Chisleanschi
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25 de mayo de 2018  • 13:52

La noche del jueves transitaba su última hora cuando el jugador que desde el primer minuto había atraído todas las miradas dejaba la cancha bajo una sostenida y unánime ovación para comenzar a experimentar una transmutación que acabaría en la mañana del viernes. Como en los ciclos diarios de muerte y resurrección en los que creían las civilizaciones antiguas, Maximiliano Meza se fue a dormir con la número 8 de Independiente impregnada en la piel y despertó siendo el jugador número 23 de una selección argentina que lo esperaba para completar el casillero faltante e iniciar, ahora sí por fin completa, la preparación final para el inminente Mundial Rusia 2018.

No lo dijo, pero sin duda el hombre nacido hace 26 años en Caá Catí, Corrientes, todavía sentiría la maravillosa música de los cantos que le dedicaron sus hinchas cuando esta mañana pisó el predio de Ezeiza para empezar a cumplir el sueño de cualquier chico que un día cualquiera empieza a jugar al fútbol.

La carga extra de voltaje ni siquiera dejó espacios para la nostalgia anticipada. Porque la caminata que realizó desde la mitad de la cancha hasta el banco de suplentes a los 82 minutos, cuando el Rojo ya estaba 2-0 arriba contra Deportivo Lara y aseguraba su pase a octavos de final de la Copa Libertadores, tenía un aroma a despedida. Lo sabía cada uno de los que se gastaban las manos en el aplauso, lo saben sus compañeros ("Ahora es imposible predecir nada de lo que pueda pasar a partir de agosto, vamos a ver quiénes se van y quiénes llegan", comentaba después del partido Emanuel Gigliotti) y seguramente él mismo. Con una cláusula de rescisión relativamente barata para el mercado europeo, 12 millones de dólares, y un Mundial por delante, la posibilidad de que no regrese a Avellaneda después del invierno es muy alta. Pero nadie se lo reprocha: el correntino vive su momento y todos entienden que debe aprovecharlo.

Jorge Sampaoli recibió entonces en el soleado amanecer de este viernes patriótico y festivo a un jugador en estado de efervescencia. Lo realizado en su última función vestido de rojo no le alcanzó para ser la figura de la cancha -el premio se lo robó Martín Benítez-, pero ratificó uno por uno todos los méritos que lo llevaron a estar entre los 23 elegidos.

Meza fue ovacionado por los hinchas de Independiente. Ya está con la selección
Meza fue ovacionado por los hinchas de Independiente. Ya está con la selección Fuente: FotoBAIRES

El correntino arrancó jugando por el medio, por detrás del centrodelantero, en el 4-2-3-1 que suele proponer Independiente, y como a casi todo el equipo le costó meterse en el partido. Pero a partir de los 20, cuando trocó puestos con Silvio Romero y se volcó hacia la derecha, su participación se multiplicó, el tándem que suele formar con Fabricio Bustos comenzó a funcionar, y su gambeta, cambio de ritmo y precisión en los centros fueron fundamentales para terminar de abrir la defensa venezolana y descubrir huecos para que el dominio Rojo se transformara en goles y triunfo.

En el haber de Meza deben apuntarse la expulsión del lateral Carrillo promediando el segundo tiempo y el robo y la conducción del contraataque que sentenció el resultado, sepultando el único paréntesis de duda que tuvo el equipo durante el encuentro. "Quiero resaltar lo que hicieron los tres jugadores del plantel que van a estar en el Mundial", subrayó Ariel Holan en la conferencia de prensa posterior al partido (incluía a los uruguayos Martín Campaña y Gastón Silva, este todavía pendiente de confirmación), "porque quisieron estar presentes y dieron todo lo que tienen por lograr la clasificación que el club tanto necesitaba".

"¡Escúchenlo, escúchenlo, escúchenlo / No van Lautaro ni Centurión / Va Maxi Meza / la puta que lo parió!", cantaban los hinchas de Independiente incluso antes de que empezara a rodar la pelota, añadiendo una nueva muesca a la ancestral rivalidad de barrio. "¡Meeeeza, Meeeeza!", lo despidieron cuando ya la victoria estaba asegurada y el técnico le brindó la posibilidad de irse a lo grande.

La desbordante confianza en sí mismo, la habilidad y la inteligencia para moverse en la cancha del volante ya son muy conocidas. Pero esta mañana llegó a Ezeiza un jugador con una potentísima carga extra de energía. Maxi Meza, el número 23, el que faltaba para afrontar el mayor de los desafíos.

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