Nada: Colón no pudo, Banfield no quiso

En Paraná, el equipo santafecino no tuvo ideas ni ingenio y empató sin goles con el conjunto del Sur, que mostró un esquema cauteloso
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18 de mayo de 2003  

PARANA.- Quizá la llovizna terminó por anularle los circuitos a Colón. Pero ya no hay argumentos fáciles de hallar para justificar su mezquindad futbolística, la falta de atractivos en un juego cada vez más anodino, por momentos, timorato. Ayer, Banfield le puso sobre el terreno de Patronato lo que es su característica -el orden defensivo- y con eso lo anuló. El 0 a 0 sólo lo pudo cambiar el equipo visitante, y eso es mucho decir.

El arranque fue para Colón, de local en Paraná por los destrozos que en su estadio dejó la inundación y que derivó en la postergación de este partido por la undécima fecha. Fue una ráfaga de sólo 15 minutos, con mayor dinámica a partir de los encuentros y escapadas de Martínez, Toresani, Capurro y Carignano. Pero Banfield le encontró pronto la vuelta, en especial cuando la pelota pasó por los pies de Walter Giménez, el nexo ideal que en esa etapa encontraron los atacantes Cervera y Colautti.

Con pocas luces, que se fueron apagando con el transcurso de los minutos, el conjunto santafecino terminó víctima del juego que le proponía su adversario. El error de Colón fue no saber jamás cómo superar dos líneas de cuatro ordenadas, mucho más cuando quiso intentarlo en forma frontal. Y lo pagó muy caro.

Con la disponibilidad del terreno en su favor, Colón se enfrentó a otro problema: la falta de ideas para atacar. Banfield, que insinuaba quedarse con el control del cotejo, hizo lo que la lógica indica: esperó y contraatacó. Por eso Laureano Tombolini, el guardavallas del conjunto local, comenzó a lucirse; a veces, disimulando errores de sus compañeros en combinaciones cortas.

Colón volvió del descanso con las mismas motivaciones, pero con la idéntica falta de claridad. Y en el fútbol siempre es más fácil cuando se consigue reunir a ambas. El conjunto sabalero lo comprendió rápidamente cuando aparecieron los primeros silbidos. Banfield no cambió; no era necesario, aunque quizá si mantenía una actitud ofensiva hubiese estado más cerca del triunfo. Y se aferró a la unidad.

Bauza intentó con los cambios darle algo más de agresividad, pero la pareja Belloso-Carignano pareció intrascendente en el área, mucho más cuando Javier Sanguinetti se adueñó de esa zona para ordenar y jugar. Colón se complicaba solo con ataques esporádicos, Banfield se mostró más firme minuto tras minuto.

Con el cero a cero, el equipo que dirige Luis Garisto se llevó mucho más que Colón. Le demostró que, al margen de todas las razones que se puedan esgrimir, también al fútbol hay que aplicarle inteligencia.

Los libretos de los DT

Edgardo Bauza justificó la falta de victorias de Colón. "A los jugadores los observo ansiosos, demasiado apurados, y sin claridad se hace difícil generar ocasiones." Luis Garisto, de Banfield, rescató el orden, aunque aseguró que el equipo debe mejorar bastante.

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