Nada de milagros: por qué Defensa y Justicia atrapa la atención del fútbol argentino

El Cuqui Márquez volvió de Malasia y en la fecha pasada aseguró el triunfo ante el Ciclón
El Cuqui Márquez volvió de Malasia y en la fecha pasada aseguró el triunfo ante el Ciclón Fuente: FotoBAIRES
Matías Baldo
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31 de enero de 2019  • 23:39

En Florencio Varela no creen en los milagros inesperados: los construyen. Si Defensa y Justicia es el único invicto del fútbol argentino, si se mantiene en soledad en la Superliga como escolta y si aparece en el horizonte como la principal amenaza a un Racing que aún no logra escaparse por la resistencia del Halcón, es gracias a un proyecto que celebra su primera década.

Su presente no es producto de la casualidad. Tras sostenerse durante el segundo semestre de 2018 como uno de los equipos más vistosos del país, durante los primeros días del año nuevo escribió dos nuevas páginas gloriosas en una etapa dorada. Defensa tumbó a dos gigantes, el examen definitivo para validar las aspiraciones de luchar por el campeonato de un conjunto que hace mucho abandonó el mote de sorpresa.

El conjunto de Sebastián Beccacece venció a River por primera vez en el Monumental y consiguió el primer triunfo de su historia frente a San Lorenzo en un desenlace agónico, un final de esos que los hinchas presentes en el estadio Norberto Tomaghello transmitirán de generación en generación si finalmente su querido Defensa y Justicia se consagra.

Los resultados durante los últimos diez años son irrefutables en un club que en 1978 debutó en la categoría más baja de la estructura de la AFA. Ya en 2009 hacía pie y, aunque estaba en la B Nacional, no temía volver a la B Metropolitana. Ascendió a Primera en 2014, se consolidó rápidamente durante su aventura inicial en la máxima división, se clasificó a certámenes internacionales, fue David contra Goliat en varias ocasiones y, ahora, protagoniza una cerrada lucha por la Superliga frente a uno de los grandes del escenario local.

La década gloriosa del Halcón acumula virtudes poco habituales. La ciudad de Florencio Varela, encolumnada incondicionalmente detrás de la ilusión de su equipo, podría celebrar en los próximos meses un título inesperado que premiaría la coherencia y la planificación que reina en Defensa.

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Decisiones lógicas

La dirigencia encabezada por José Lemme, actual presidente y extesorero de la AFA, trazó hace casi una década la identidad del club de cara al futuro: Defensa y Justicia se convertiría en un equipo de vocación ofensiva y cada una de sus decisiones sería consecuente con ese primer mandamiento.

Desde entonces, gobierna la sensatez por encima de los caprichos particulares del técnico de turno. Abundan en el fútbol argentino equipos que oscilan entre entrenadores de genéticas diametralmente opuestas, clubes sin dirección que buscan soluciones urgentes ante los malos resultados sin importar la corriente futbolística del protagonista en cuestión. Cambiar por cambiar en busca de una fórmula que permita escapar de situaciones adversas, de sobrevivir en medio del caos.

El fracaso de Jorge Bermúdez en 2009 fue un cisma. Ricardo Rodríguez convirtió a Defensa en protagonista, especialmente durante aquella campaña de River en la B Nacional en la que los poderosos millonarios sufrieron para empatar en ambos cruces frente al Halcón. "Yo tengo un convencimiento muy fuerte de lo que pretendo. Es un juego en el cual a veces se gana de distintas maneras y yo tengo una manera de hacerlo", pronosticó el día de su presentación.

Si bien terminó en el 10° puesto, aquella producción sentó las bases para el futuro: podía competir de igual a igual frente a rivales más poderosos. Desde ese día, los técnicos y los jugadores son elegidos siempre bajo la lógica de un estilo reconocible. "Defensa ya tiene un sello", explicó el propio Lemme en una entrevista con la nacion.

Una misma línea

Diez entrenadores pasaron por el banco de Defensa y Justicia durante los últimos diez años. Todos, aunque con matices, comparten la misma corriente futbolística del club. Tras la partida de Ricardo Rodríguez se sucedieron Julio Ricardo Villa, Jorge Almirón, Diego Cocca, Darío Franco, José Oscar Flores, Ariel Holan, Sebastián Beccacece, Nelson Vivas y Juan Pablo Vojvoda.

Otra virtud de la dirigencia: nunca le tuvieron miedo a explorar territorios desconocidos. Ariel Holan desembarcó desde el mundo del hockey apenas con su experiencia como ayudante de Jorge Burruchaga y Matías Almeyda; Sebastián Beccacece llegó al club con apenas 35 años y tras su decepcionante experiencia en la Universidad de Chile.

Cocca consiguió el ascenso a Primera en 2014, segundo por detrás de Banfield. Ya en Primera, Holan le dio un salto de calidad al club en lo institucional y convirtió a su equipo en un adversario desvergonzado, capaz de poner de rodillas a cualquiera.

Con Beccacece llegaron los éxitos y los sueños renovados: se clasificó por primera vez a un certamen internacional, eliminó a San Pablo en la Sudamericana 2017 y estuvo a punto de clasificarse a las semifinales en 2018 después de superar a América de Cali, El Nacional y Banfield. Es un entrenador versátil: comparte el ánimo ofensivo, pero con la capacidad para adaptar a diferentes escenarios a un plantel convencido de su idea.

Gol de Matías Rojas para la histórica victoria sobre River, el campeón de la Libertadores
Gol de Matías Rojas para la histórica victoria sobre River, el campeón de la Libertadores Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

Una segunda oportunidad

Pese a su vínculo con Christian Bragarnik, Defensa sigue siendo un equipo de presupuesto limitado en comparación con, por ejemplo, los grandes que se sitúan por debajo en la tabla de posiciones. Florencio Varela se transformó en la tierra prometida para aquellos que buscan una nueva chance de afianzarse en Primera.

Diez de los once jugadores que Sebastián Beccacece eligió como titulares frente a San Lorenzo mantienen un denominador común: salvo Nicolás Fernández, todos fueron descartes de clubes de mayor o igual envergadura. El caso más emblemático es el de Lisandro Martínez, quien fue vendido por Newell’s porque era considerado un jugador de baja estatura para jugar como central. Hoy, mientras brilla en Defensa, les interesa a River y a Boca.

Defensa encuentra gemas en donde otros observan ruinas. El sistema táctico potencia a jugadores que parecían destinados al olvido. Los dirigentes se entregan a técnicos que van en su misma línea. El Halcón construye un milagro que, para ellos, de milagro tiene poco.ß

En todos los frentes

Defensa y Justicia va por todo: además de su protagonismo en la Superliga, intentará conquistar la Copa Sudamericana que, en 2018, lo tuvo como uno de sus principales animadores. El próximo miércoles 6 de febrero visitará a Botafogo, en la ida por la primera rueda del certamen continental, llave que se definirá el 20 de febrero en Florencio Varela.

A la vez, buscará mantenerse en lo más alto de la tabla de posiciones local, envalentonado por ser el único invicto del torneo. Tres puntos por detrás de Racing, que esta noche, a las 21.10, se medirá con San Martín, en Tucumán. "Nuestro objetivo es entrar en la Libertadores 2020", señaló Leonel Miranda antes del duelo con San Lorenzo.

El equipo de Sebastián Beccacece, que en la 20ma jornada recibirá a Boca, cerrará su participación en el torneo ante Racing en Avellaneda, en la que podría ser una final mano a mano en la búsqueda del título.

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