"No sé si fue un baile, pero yo me sentí mal en la cancha"

La frase de Esnaider refleja la sensación del plantel de River; malestar de la dirigencia con Ortega
La frase de Esnaider refleja la sensación del plantel de River; malestar de la dirigencia con Ortega
Pablo Tomino
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28 de enero de 2002  

Esnaider, ¿qué pensás cuando dicen que Boca bailó a River en Mar del Plata?

-... No sé si fue un baile, pero yo me sentí mal en la cancha. Pero confío en que vamos a revertir la historia.

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La frase de Juan Esnaider, cuando la estrepitosa derrota con Boca, por 4-0, caía como una sentencia para River en la noche de fútbol y violencia, dejó entrever el malestar general que reina en el plantel. Era lógico: si una caída, de por sí, le resulta dolorosa, el lastre de haberla cosechado con innumerables errores propios -River jugó muy mal y se defendió peor aún- y con una suma virtudes ajenas (su rival fue equilibrado y punzante) la hace más difícil de sobrellevar.

Por ello, el plantel armó las valijas y en la madrugada de ayer, poco después de la cena, abandonó el hotel Sheraton en ómnibus. El cambio de planes -lo previsto era regresar ayer, a las 14, en un vuelo de ARG- tuvo un solo objetivo: volver pronto a casa para distender el mal clima. Tras la última cena en Mar del Plata, Ramón Díaz mantuvo una charla con el presidente, José María Aguilar, y los dirigentes más representativos. Allí, entre cigarrillos y café, hicieron una severa autocrítica . En realidad, fue un intercambio de opiniones, con un par de ideas como corolario: molesta la falta de sacrificio de Ariel Ortega e intensificarán la búsqueda por un arquero.

Hoy, cuando el plantel se reúna en el Monumental para cumplir con otro entrenamiento de rutina, Ramón Díaz hablará con los jugadores. "Mirá, hay mucha bronca; lo mejor es dejar pasar un día y ver cómo sigue esto; Ramón está molesto ", comentó un allegado al cuerpo técnico.

¿Por qué River llegó a este flojo nivel futbolístico? Si bien tuvo un comienzo aceptable en los amistosos veraniegos, las dos malas actuaciones frente a Boca (en Mendoza, igualó 1 a 1 y luego ganó por penales) sembraron muchas incógnitas:

1) La defensa no funciona. El esquema con tres jugadores en el fondo mantiene en deuda la eficiencia. Matías Lequi mostró lentitud para actuar como lateral izquierdo; Pedro Sarabia llega tarde a las citas y Celso Ayala alterna buenas y malas.

2) A un ritmo lento. La dinámica xeneize redobló los esfuerzos de River, que no pudo ni supo detener las corridas de Carreño, Delgado y compañía. "Es parte de la pretemporada, del trabajo que recarga los músculos de los jugadores y, en alguna medida, los agota", explicó el preparador físico de River Oscar Dean. A Boca, quedó claro, no le sucedió lo mismo.

3) Tiempo a los refuerzos. Los movimientos solitarios de Juan Esnaider y de Daniel Fonseca, hasta aquí, no son el producto de un buen trabajo en equipo. La adaptación al funcionamiento que busca Ramón Díaz llevará un tiempo más que lo previsto.

Y como el calendario no da tregua, pasado mañana, en Córdoba, se jugará otro superclásico. Será el último del verano. Que tendrá carácter de revancha, pero para los de Núñez, con la salvedad de que sólo un triunfo podrá ahuyentar el ánimo apabullado y alicaído de estas horas. Otra vez, por obra y gracia de su enemigo íntimo: Boca.

Husain, más cerca

Claudio Husain está más cerca de volver a River. El volante de Napoli aceptó los términos económicos de su contrato con el club de Núñez; sólo falta que los clubes lleguen a un acuerdo, que sería entre hoy y mañana. Husain llegaría a préstamo por un año, sin opción de compra.

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