Ortega, 10 años no es nada

El jujeño cumple hoy una década en primera; con LA NACION, el Burrito recorre su trayectoria: River, Europa, la selección. Y dice: “Mi carrera es un sueño eterno”
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14 de diciembre de 2001  

Hoy, Ariel Ortega , uno de los jugadores más importantes de nuestro fútbol en los últimos tiempos, cumple diez años en primera división , desde aquel River 1 v. Platense 0, en el Monumental, cercano a su primera coronación. Junto con LA NACION, el volante de River y de la selección recorre su carrera y analiza el futuro. Es tan variado el camino que no vale la pena tanta introducción. Una década, diez temas, mil historias contadas por Ariel. Recuerdo, emoción y deseos.

  • Inferiores. "Viví seis meses en la pensión; fue duro. Aunque siempre anduve bien, yo me quería volver porque extrañaba mucho, no me daba bolilla nadie y no tenía un peso; estaba muy vacío. Por suerte, un par de amigos de Ledesma me apoyaron para que siguiera. Había un arquero de Córdoba; el padre tenía una fábrica de galletitas y todos esperábamos que viniera a visitarlo para poder comer a la tarde por varios días. Alcancé pelotas una sola vez, en un partido de la selección. Le pedí las medias a Leo Rodríguez y me las negó. Cuando nos encontramos en la selección, lo insulté... Se quería matar".
  • A primera. "Entré solo en el Monumental. Estaban Comizzo, Basualdo, Enrique, Higuaín, Astrada. Me mataron a patadas. Hice un par de jugadas y Passarella me abrazó. Aprendí mucho y me retaban; me decían: "Vos hablás cuando te decimos nosotros" ; se hacían respetar. Yo no soy de dar consejos... lo que pasa es que también me gusta hinchar un poco. Enzo me insultaba todos los partidos porque no se la daba y tenía razón. Al final, fue con el jugador que más me entendí en mi carrera. Cuando debuté, River fue campeón. Yo sólo jugué ese partido, pero los muchachos me hicieron cobrar el premio por el título. Iba por los $ 100 de viáticos y recibí 5000 dólares y un pasaje en avión a Jujuy. En colectivo tardaba un día. Me guardé las cinco lucas en el calzoncillo y las llevé a Ledesma."
  • La selección. "En una gira compartí el cuarto con Maradona. Miraba cómo comía, cómo caminaba. Te hipnotiza, los ojos se te van hacia él. Cuando se dormía, yo me levantaba, lo miraba y decía: "No lo puedo creer, estoy durmiendo con Maradona" . Por ahí él se movía un poco y yo me tiraba de cabeza en mi cama para que no se diera cuenta de que lo observaba. Mi primer Mundial fue con Basile, un fenómeno. Qué papita , fui el único que reemplazó a Diego en un Mundial, y en ese momento... Cuando volví, un poquito me la creí y cometí errores, pero gracias a Dios Passarella y mi viejo me pusieron los puntos. En el segundo Mundial tuvimos mala suerte. Había un gran equipo. Todos hablan de mi cabezazo a Van der Saar y de la pelota en el palo de Batistuta, pero si te ponés a pensar en eso... las cosas se dieron así. Esperemos que éste sea el nuestro. Estoy muy ansioso por ganar la Copa del Mundo. Me despierto todos los días pensando en el Mundial de Japón. Es una obsesión".
  • Valencia. "En el primer partido había hecho un gol y nos dieron un penal. Vino Farinós y me dijo que se lo dejara, que yo ya había hecho uno. " Salí de acá que te c... a trompadas" , le dije. Lo pateé yo e hice el gol. Se armó un lío bárbaro. Me llevó Valdano y enseguida llegó Ranieri, que cambió todo. Yo no le gustaba. Quería jugar porque venía el Mundial y no me ponía, entonces me quise ir. La pasaba bárbaro en la ciudad; la gente me quería, me trataban diez puntos. Hay pocos lugares tan lindos como España. Pero iba a entrenarme y me trataban como una basura."
  • Sampdoria. "Vivía en un castillo que daba al mar, era espectacular. El presidente me quería; había mucha pasión. No teníamos buen equipo y encima se había lesionado Montella. Fuimos un desastre y descendimos. Ahí tuve el incidente del choque con la camioneta y tomé conciencia de que tenía que cuidarme en la vida personal. También entendía las reglas de juego, eso de ser famoso".
  • Parma. "Teníamos un equipazo, con jugadores de selección, pero el grupo estaba muy dividido. Terminamos diciembre segundos, a un punto de Juventus. Cuando volvimos me sentí muy solo. Fui al banco, después me sacaron y no volví más. Me ignoraban los dirigentes, el presidente, mis compañeros; el técnico no me hablaba. No tenía ganas de entrenarme. Fue el peor momento de mi carrera. Quería volver a mi país o ir a jugar al barrio. En serio, pensé en volver a mi pueblo y largar todo."
  • De vuelta a River. "Sabía que me iban a decir fracasado. Volvería cien veces más, soy mucho más feliz que allá. No puedo creer el cariño de la gente de River. Siento que el respeto es de casi todos los hinchas del fútbol. También me pasa con los jugadores de otros clubes. Eso sí, si me la tienen que dar, me la van a dar. Mi carrera es un sueño eterno."
  • El mejor gol. "Acá, uno que le hice a Ferro, de zurda, por arriba del arquero, después de haber esquivado a varios en pocos metros. En Italia, uno a Inter, que es el que más me gusta. Estaba parado en el borde izquierdo del área y la pelota me vino cruzada. Atajaba Pagliuca, le pegué de primera y la clavé en ángulo contrario."
  • El mejor técnico. "Daniel Passarella, sin dudas. Ojalá que algún día me vuelva a dirigir. También el Tolo Gallego, con quien hablo siempre por teléfono. Son buenos tipos. Me gusta juntarme a tomar algo o a comer un asado con ellos."
  • Una virtud. "Las ganas de jugar al fútbol. Si tengo que jugar 600 partidos al año, los juego. Por suerte nunca tuve una lesión grave y soy de recuperarme rápido. No soy ñañoso ; antiinflamatorio, hielo y a la cancha."
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