Otra estocada

Como local, Real Madrid perdió con Barcelona por 2-1 y cayó al segundo lugar en la Liga española; ahora, los Galácticos pueden perder el tercer título en poco tiempo
Como local, Real Madrid perdió con Barcelona por 2-1 y cayó al segundo lugar en la Liga española; ahora, los Galácticos pueden perder el tercer título en poco tiempo
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26 de abril de 2004  

MADRID.- La luz de Real Madrid parece apagarse poco a poco. Ese resplandor que en otros tiempos cegó a propios y extraños quedó resumido a apenas unos tenues destellos, insuficientes para tanta expectación y para los nombres rutilantes. Primero fue la caída ante Zaragoza en la final de la Copa del Rey; después llegó la eliminación a manos de Monaco por los cuartos de final en la Liga de Campeones, y ayer, por la 34ª fecha, Barcelona le propinó uno de los cachetazos más dolorosos: lo venció por 2-1 y, a falta de cuatro fechas, lo bajó a la segunda posición en la Liga española. El delirio fue completo para el conjunto azulgrana, que acumula 16 partidos consecutivos sin traspiés y que quedó a cinco puntos del líder, Valencia.

El estadio Santiago Bernabeu estuvo colmado por 75.000 almas, que vibraron con un desarrollo cambiante y con un final cargado de incertidumbre. Porque Barcelona definió un encuentro que le había sido adverso con una certera aparición de Xavi, a sólo cinco minutos del final.

El clásico tuvo una presencia argentina protagónica: la de Santiago Solari, una de las figuras de Real Madrid y autor de la apertura. Cuando el arquero Víctor Valdés parecía una muralla, Solari anotó con un zurdazo fulminante. Esteban Cambiasso, en tanto, tuvo una tarea con altibajos.

Obligado, Barcelona se despojó del esquema cauteloso y salió del asedio constante de su adversario, que una y otra vez dio muestras de su mala puntería. El equipo catalán equiparó las cosas enseguida. A los 13 minutos del segundo tiempo, cuatro después del gol de Real Madrid, el holandés Kluivert -dos minutos antes había reemplazado a Javier Saviola, que no entró demasiado en juego- definió con cabezazo tras una corrida de su compatriota Van Bronckhorst.

Cuando mandaba la paridad, el partido sufrió un vuelco radical: la expulsión de Luis Figo por doble amonestación. Real Madrid se quedó con un hombre menos y Barcelona se envalentonó. Tanto, que a cinco minutos del final se adueñó de todo. Ronaldinho, con un pase impecable, habilitó a Xavi, que definió de emboquillada.

"Estamos felices, pero cuidemos la euforia", aseguró el DT Frank Rijkaard. Pero a estas alturas, ¿quién podrá medir la pasión?

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