Otra vez de punto: River cedió la cima y la paz

Dejó dos unidades fundamentales ante Guillermo Brown, que le igualó 2 a 2; el agónico empate enardeció a los hinchas, que silbaron a los jugadores
Martín Castilla
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20 de mayo de 2012  

Lo que unos minutos antes era una fiesta de repente se transformó en tierra minada. River se imponía por 2-1 y seguía en la punta... Hasta que a los 45 minutos del segundo tiempo una pelota perdida entre Carlos Sánchez y Alejandro Domínguez encontró mal parado el equipo. Puerta abierta para la hazaña de Guillermo Brown, de Puerto Madryn. Como en todo el partido, la espalda de Juan Manuel Díaz fue una invitación a lo inesperado y Hernán Zanni decretó con un tiro cruzado el 2-2 definitivo. El final puso la mirada fuera de foco y devolvió al Monumental a una primera plana de grotescos. Confusión, desconsuelo, nervios, insultos, provocaciones, reacciones desmedidas...

Sumatorias de broncas en el medio de una gran histeria. Todo River se creyó la falsa creencia de que el triunfo es la salvación y la derrota equivale al drama. Ambos extremos merodean permanente alrededor del equipo de Núñez, y en el desenlace sólo perdura la intolerancia, a la que contribuyó un elemento contundente lanzado por un plateísta que casi impacta en el cuerpo de Fernando Cavenaghi. El delantero que volvió para ascender al equipo a primera se acercó hasta los hinchas y contestó la agresión con insultos. Y, de manera incomprensible, algunos más arrojaron cosas contra los jugadores, que debieron ingresar en el vestuario escoltados por los policías. ¿Quién lo hubiera imaginado? El equipo se retiró de la cancha silbado por los hinchas, que explotaron con el empate del conjunto visitante.

Aun cuando su manera de gesticular, de expresarse y de manejarse intenta no alterarse ni en la situación más extrema, quienes tuvieron acceso a la intimidad del vestuario millonario dan cuenta de que pocas veces se lo vio a Matías Almeyda tan molesto como ayer. Y la razón era inequívoca: más allá de la bronca lógica por los puntos resignados en forma insólita, el entrenador estaba enfurecido con el contrapunto vivido con los hinchas. Con las pulsaciones a full, en la intimidad del plantel el aire era denso. Todos evitaban mirarse a los ojos para no caer en algún reproche desmedido.

El primer provecho que River debe sacarle a su mazazo de ayer es una lección añeja y sencilla: el fútbol, hoy, es demasiado duro como para relajarse y descansar en la propia capacidad latente, por más calificada que sea. Los partidos deben jugarse con una prestación concentrada hasta los minutos finales ,y sin dejar pasar por alto ninguna jugada. También estará expuesto a sufrir las consecuencias si la batería ofensiva capaz de generar 18 llegadas de peligro, de anotar dos goles y de meter a su rival contra su arco no se resguarda con un razonable reaseguro defensivo.

El gol tempranero de Bottino, a los 17 minutos del primer tiempo, ya presagiaba que no iba a ser una tarde sencilla para los dirigidos por Matías Almeyda. El golazo de tiro libre de Cavenaghi le devolvió el aliento y la ilusión se agrandó el cabezazo del Keko Villalva. El intimidante menú ofensivo local encontró resistencia en la actuación del arquero Sebastián Pereyra.

Con ese triste panorama, el técnico Almeyda prefirió no otorgar la habitual conferencia de prensa y pasarla para mañana por la tarde en Ezeiza. Los jugadores también se fueron sin hablar, siguiendo la medida que adoptó el entrenador. Del vestuario directo a las cocheras del Monumental. Cuando apareció el Chori Domínguez, un hincha en forma aislada exclamó: "Ponete las pilas, Chori" ... El delantero se mordió los labios y se comió el fastidio. Golpes duro si los hay.

18

Las llegadas del equipo millonario al arco del equipo chubutense; anotó dos goles y cuatro remates fueron desviados por el arquero Pereyra. Cuatro llegadas hubo de Brown, el equipo más goleado del certamen con 56 tantos, anotó dos.

Bottino les convirtió dos veces a los millonarios

Si bien en la primera rueda River se impuso por 4 a 1, el gol del equipo de Puerto Madryn lo convirtió Gastón Bottino. El delantero también anotó en el Monumental: ayer enmudeció al estadio con el primer gol del partido.

Hacía 27 meses que river no hacía un gol de tiro libre

El último tanto de los de Núñez por esa vía había sido convertido por Marcelo Gallardo. Fue el 21 de febrero de 2010, ante Arsenal (1-1).

El keko villalva cerró una semana con dos festejos

El delantero ya había convertido un gol en Salta en la Copa Argentina y anotó su primer gol en la B Nacional ante Brown. Fue el 2-1 parcial.

Se complica solo

Ahora vuelve a depender de otros

Si hasta ayer River dormía tranquilo porque si hacía su trabajo y ganaba todo lo que le quedaba hasta el final del campeonato era campeón, el gol sobre el final de Hernán Zanni trastocó todo. Tanto, que los millonarios vuelven a depender de otros resultados para consumar su objetivo primario: regresar a primera. Tanto, que si hoy Instituto derrota en Córdoba a Almirante Brown lo alcanzará y ambos serán escoltas de Rosario Central.

De mantenerse esa tendencia, y si dos equipos igualan en puntos en el segundo lugar, el reglamento establece la realización de un partido desempate. El artículo 111 del Reglamento General de AFA indica que el partido se jugará en estadio neutral dentro de las 72 horas siguientes a la última jornada disputada. En caso de persistir el empate, habrá alargue de 30 minutos y, de ser necesario, penales.

La bronca por la igualdad del final no parece el mejor estado de ánimo para viajar a Rosario y enfrentar a un equipo que bate récords y que mira a todos desde lo más alto de las posiciones: Central. Pero eso es lo que le depara el fixture a River, que tendrá que visitar al Gigante de Arroyito luego de sufrir un golpazo a su autoestima, y cuando ya saboreaba la victoria en el Monumental.

Luego de Central, el recorrido de River en la B Nacional continuará con Boca Unidos (en Buenos Aires, por la fecha 36a), hará su último viaje a Paraná para visitar a Patronato (el partido podría jugarse en el estadio de Colón, en Santa Fe, para obtener una mejor recaudación) y cerrará el torneo en el Monumental frente a Almirante Brown.

River no puede darse el lujo de perder más puntos, aunque la ciclotimia en la que está inmerso hace que el pronóstico sea impredecible.

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