Otro día de locos: la barra de Independiente estuvo en la casa de Cantero

Anoche, frente a una fuerte custodia policial, increparon al presidente de Independiente; al mediodía, antes de la marcha, algunos socios se encadenaron en la sede
Francisco Schiavo
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17 de abril de 2014  • 00:43

Fue otro día de locos para Independiente . De esos que empiezan mal y que no pueden terminar de otra manera: mal. Entre la confusión, la política y los intereses mezclados en un club con los estados alterados. Anoche, después de muchas idas y venidas, versiones y amagos, un grupo de la barra brava se presentó en la casa del presidente Javier Cantero . Rodeó el acceso de un country de la zona Sur del Gran Buenos Aires y encendió la preocupación de propios y ajenos. Se escuchó lo de siempre: cánticos y amenazas. La calma se volvió temor demasiado lejos de la ajetreada sede de Avellaneda. Otra vez...

"Gracias a Dios el comisario general Matzkin [Hugo] y Alejandro Granados [ministro de seguridad bonaerense] se movieron rápido y hubo mucha policía. Lo desgraciado es lo que está pasando mi familia", dijo Cantero, en un breve contacto con LA NACION, a última hora. Las versiones que aseguraban que la barra brava iría a la casa del dirigente corrieron desde temprano en la marcha que los socios organizaron en Avellaneda.

Desde el entorno del oficialismo sugirieron que la actitud de la barra brava estaría vinculada con el frustrado acuerdo de ayuda económica con la Agrupación Independiente, presidida por Héctor Maldonado y cuyo hombre fuerte es Hugo Moyano. Pero, ¿podría Cantero dar un paso al costado en las próximas horas? El presidente sólo se irá una vez que se realicen las elecciones anticipadas, en julio o en agosto próximos. "Tratan de ablandarme. Lo peor para mí es que me presionen o me extorsionen", suele repetir. Y aún hoy, pese a todo, sostiene el pensamiento. Claro que la tensión y la tirantez se advierten minuto tras minuto.

El día empezó con un llamado a una huelga de hambre. Varias personas que se encadenaron a la baranda de la escalera de la sede de la avenida Mitre 470, en Avellaneda, sorprendieron a todos. Fueron con un petitorio y exigieron la atención de algún dirigente para explicarle que el reclamo era la renuncia sin demoras de Cantero. Más tarde, la policía puso vallas en el lugar con los socios adentro. Nadie sabía bien qué pasaba.

Las situaciones inverosímiles siguieron un rato después, ya entrada la tarde. Pese a que se trató de una convocatoria pacífica, la barra brava, encabezada por Pablo Álvarez, se presentó con comida para las divisiones inferiores. Vale recordar que, durante la semana, algunos futbolistas se quejaron de que en la pensión faltaron "platos de fideos". Según el relato de algunos testigos, más tarde, fue el propio Bebote el que desalojó a las personas que se habían encadenado. Aunque menores, también se vieron algunos reclamos en la sede de la calle Boyacá, en la ciudad de Buenos Aires.

La calma volvió poco a poco en Avellaneda. La barra brava se llevó la comida y, según se dijo, iba a llevarla directamente a la pensión del club. La segunda parada iba a ser la casa de Cantero. Varios dudaron de la afrenta que, al final, se cumplió. Amenazantes, fueron en ómnibus.

En medio de tanto malestar, un mínimo respiro llegó para el colegio de Independiente, otra de las grandes preocupaciones de la actualidad: ayer se depositaron los sueldos de marzo y los empleados retomarán las tareas el lunes, después de los feriados por la Semana Santa.

El descontento creció en el club de Avellaneda tras haberse frustrado el acuerdo de ayuda económica entre el oficialismo y la Agrupación Independiente, que iba a aportar diez millones de pesos repartidos en cinco cuotas. Unos les echaron la culpa a otros y la situación poco se descomprimió cuando se oficializó el adelantamiento de las elecciones. En tanto, el plantel trata de aislarse como puede en busca del ascenso a primera. "Esto es un quilombo", había bramado el DT Omar De Felippe, el único que mantiene el crédito de la gente, después del 1-1 con Almirante Brown, el lunes pasado, en Avellaneda. Quién sabe lo que habrá pensado anoche el entrenador.

Apelarán la cautelar de los barras

"Es un fallo provisorio, precautelar, que establece que no podemos pasar información hasta tanto la jueza no se haga de los datos. Ella quiere saber cuáles son los elementos antes de dar información. En el día de hoy [por ayer] el Ministerio de Justicia está respondiendo’’, señaló Darío Ruiz, subsecretario de Seguridad, a radio La Red. Ruiz se refirió a la medida dictada anteayer por la jueza Cecilia Madariaga de Negre, que impide al Estado intercambiar datos de los barras.con Brasil.

Sin sanción a Banfield

Pese a los disparos efectuados al final del partido con Brown (Adrogué), la Aprevide decidió no sancionar al club de Lomas de Zamora, que contará con sus hinchas para jugar con Aldosivi.

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