Paulo Dybala sueña con desbloquearse en la selección argentina en el patio de su casa

.Dybala, foco de todas las miradas; esta noche, en el Kempes, la Joya intentará brillar
.Dybala, foco de todas las miradas; esta noche, en el Kempes, la Joya intentará brillar Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Gómez
Javier Saúl
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15 de noviembre de 2018  • 23:59

CORDOBA.– En el año de la ilusión, la selección argentina empieza a despedirse entre las sombras. En un contexto cercano a la indiferencia. Con dos amistosos ante México perdidos en el calendario y con un entrenador que mantiene el cartel de provisional. Lionel Scaloni solo tiene una certeza por estos días: desde el 10 de diciembre estará al frente de la puesta a punto de la Sub 20 para el Sudamericano que se disputará en enero, en Chile, y que otorgará cuatro plazas para el Mundial de Polonia. Mientras, las obligaciones lo encuentran este fin de semana con la agenda repartida entre Córdoba y Mendoza. Esta noche, desde las 21, su renovada selección jugará el primero de los dos duelos ante los mexicanos. Será el primer compromiso en el país, tras el Mundial de Rusia. Y con Paulo Dybala como titular, el hombre de la casa que llega con una deuda pendiente: no registra goles en 16 partidos con la albiceleste.

La Argentina completará así un 2018 que empezó con las buenas señales de Manchester (2-0 a Italia), pero que se desplomó apenas cuatro día después, en una fatídica noche de primavera en Madrid (derrota 6-1 con España). La goleada ante Haití en la Bombonera, con tres goles de Lionel Messi, fue apenas un maquillaje. Ya en junio, Moscú, Nizhny Novgorod, San Petersburgo y Kazán formaron parte de una aventura mundialista marcada por la desorganización, los murmullos y un ida y vuelta de Jorge Sampaoli que sentenció su salida, en medio de un clima enrarecido. Guatemala y Colombia, en septiembre, Los Ángeles y Nueva York, e Irak y Brasil, el mes pasado, en Arabia Saudita, ya formaron parte del interinato de Lionel Scaloni.

Un ciclo que podría empezar a ensayar su adiós esta noche en el estadio Mario Alberto Kempes, con una escenografía que parece completarse casi a la fuerza: tras la promoción de entradas a mitad de precio –que tuvo buena recepción entre los hinchas–, hasta ayer se vendieron tickets con diferentes descuentos y se determinó que los menores de 12 años podrán ir gratis, siempre que concurran acompañados de un mayor. Es más, el puñado de simpatizantes que había comprado la entrada al precio inicial podrá solicitar una entrada "compensatoria". Lejos de la demanda de otros tiempos, el estadio Kempes tendrá un buen marco de público, pero la explicación habrá que buscarla lejos de las boleterías.

Una Joya en deuda

La infancia en Laguna Larga, el cimbronazo del fallecimiento de su padre Adolfo, sus días en el Newell’s del pueblo y su salto a la fama gracias a los goles en Instituto. Paulo Dybala es el hombre de la casa en una Córdoba que espera que su sequía en la selección tenga su punto final ante los mexicanos. Que en algún momento, el killer que dio sobradas muestras de conexión con la red en Alta Córdoba, Palermo y Turín pueda aplicar su poder de fuego con la camiseta argentina.

"Tendrá una buena oportunidad ante su gente, y no puede tener más motivación que esa. Es la hora para desbloquearse y que le llegue el gol", exclamó ayer Scaloni, en la conferencia de prensa que dio en el predio de Ezeiza, antes de viajar a Córdoba para alojarse en la cercana Salcipuedes. Y explicó dónde espera que se mueva: "Paulo es un delantero tirado atrás, a la derecha, a la izquierda o por el centro, pero siempre detrás del punta; aunque por ser zurdo y por la pegada que tiene tiende a irse más por la derecha. Por eso, creemos que poniéndolo ahí mostrará su mejor versión". El desbloqueo aparece como la palabra clave y el aliento local puede ser el combustible para su motivación.

En esta oportunidad, Dybala no tendrá como socio a Mauro Icardi –otro goleador en deuda–, sino que será el turno de Lautaro Martínez, según confirmó ayer Scaloni. En un once titular sin grandes sorpresas, aunque con el visto bueno para que Agustín Marchesín sume minutos en el arco y a la espera de la evolución de Juan Foyth, quien sufrió un corte en la práctica. Lejos del tridente ofensivo con el que se especulaba en la antesala, Dybala y Martínez serán la sociedad de ataque de la selección ante un rival que tampoco tiene entrenador definitivo y mantiene negociaciones con Gerardo Martino.

En la selección sin Messi, Dybala, que ayer cumplió 25 años, es la cara de la renovación. "Paulo es talento, instinto y clase. Es la elegancia al servicio de la tecnología. Es la belleza del fútbol. Es la joya del calcio", publicó ayer Juventus en sus redes sociales, a modo de saludo de cumpleaños. "Tenemos muchas esperanzas en Dybala. En que sea lo que todos creemos que es. Y que lo va a lograr en esta selección. Es la mayor apuesta que tiene la selección a futuro", había señalado el presidente de la AFA Claudio "Chiqui" Tapia en la presentación de los amistosos ante los mexicanos. De paso casi testimonial por Rusia –jugó apenas 22 minutos y nunca se entrenó junto con los titulares–, el hombre de la frase desafortunada ("Es difícil jugar con Messi") llega a Córdoba buscando el empujón necesario. Un partido que enderece su andar con la selección. Una actuación acorde a sus galones.

La oportunidad le aparece en casa. En la provincia que disfrutó de sus primeros pasos. En la tierra donde una vez, cuando era apenas un niño, participó de un fogón con amigos en el que todos tenían la obligación de decir qué querían ser cuando fuesen grandes. En esa rueda, no dudó en decir que quería ser el mejor jugador del mundo. Una frase que sigue grabada en su cabeza. Mientras, busca la respuesta para desarticular el enigma en el que está atrapado cuando juega para la selección. Esta noche hará el enésimo intento.

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