Pellegrini: “Irme siendo campeón sería muy frustrante”

El técnico chileno aseguró que no quiere alejarse de San Lorenzo, pero que su continuidad depende del cumplimiento económico. "Me dolería mucho desprenderme de este grupo de jugadores y del club", le dijo a LA NACION
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19 de diciembre de 2001  

Cambió mucho y, en realidad, nada se modificó en él desde que llegó. Alteró algunos hábitos, pero mantuvo siempre su forma de ser distante. Arribó, desconocido, una calurosa mañana de febrero al Bajo Flores y hoy, 307 días después, es uno de los máximos estandartes de este San Lorenzo finalista de la Copa Mercosur; de este equipo ilusionado con quebrar el maleficio internacional. "Que de la mano del ingeniero, todos la vuelta vamos a dar" , se escucha fuerte de un grupo de hinchas desde el vestuario azulgrana, donde Manuel Pellegrini invita a la charla, mano a mano con LA NACION.

"Ganar la Mercosur significaría para mí una alegría inmensa, como para todo San Lorenzo: hinchada, directivos, jugadores, técnico. Era la gran ambición que tenía siempre el club, y ahora estamos a un paso de poder lograrlo. Por otro lado sería un cierre de año deportivo brillante para este equipo", dice el ingeniero, el técnico del momento, el ídolo de los simpatizantes azulgranas. "Este es el proceso más exitoso que tengo como técnico. Ni en Chile ni en Ecuador viví algo así."

-¿Y qué condiciones encontró en San Lorenzo para poder triunfar?

-Encontré un grupo de jugadores que pocas veces podrá repetirse; no solamente por su calidad adentro de la cancha, sino también por la disponibilidad para abocarse plenamente a todo lo que yo establecí como sistema de trabajo dentro y fuera de la cancha; a seguir superando problemas a pesar de que habíamos conseguido el título, y que no podíamos conseguir una tranquilidad. Este equipo nunca se motivó sólo por el aspecto económico, sino por conseguir algo deportivo y lo logró ampliamente. Los problemas nunca terminaron, y a pesar de eso el equipo nunca aflojó, nunca transó; al revés, cada vez me respondía más.

-¿Cómo se explica un año deportivamente tan bueno con tantos problemas afuera de la cancha?

-No es increíble ni ilógico. El grupo creyó y creyó y no falló nunca. Ni siquiera en los momentos más complicados. Entendió que hay una persona que tiene que mandar y otra que tiene que cumplir. Sobre eso está basado. No es una hazaña, ni es algo increíble. Es algo que se propuso un grupo (que tiene calidad futbolística, porque no cualquiera puede hacerlo) que dejó la parte individual por detrás de la parte colectiva.

Pero el presente de verde esperanza por la definición de la Mercosur se tiñe de gris cuando se habla del futuro. El adiós está cerca, anunció días atrás. Hoy, en forma indirecta, le abre la puerta a continuar el ciclo de éxitos. Hasta los jugadores le pidieron que no se vaya. "Eso me puso muy bien. Pero lo que yo no puedo hacer es transar todo ese cariño, toda esa amistad, la relación grupal que tenemos y permitir que no se cumpla no sólo conmigo, sino con toda la gente que trabaja conmigo. Yo tengo una responsabilidad con ellos. Si yo coloco aquello por sobre esto estoy equivocado. Si yo no lo hiciera así, los jugadores serían los primeros en echármelo en cara."

Recurre una y otra vez a la palabra transa, a los principios que no venderá . "Hay un convenio que hay que cumplir el día 31 (del actual). Si no se cumple a esa fecha, voy a finiquitar mi convenio por incumplimiento. Por más que yo quiera a todo el mundo, yo no lo voy a transar por ningún motivo", explica calmo el entrenador. "Distinto es si ese contrato se cumple -añade Pellegrini-, porque yo quedaría atado a San Lorenzo hasta junio de 2002. Aun así, toda persona puede renunciar, pero yo sería un desagradecido de la institución. Renunciar sería un error de mi parte, pero no finiquitarlo por incumplimiento de contrato."

Pellegrini admite las sensaciones del final cercano. "Irme siendo campeón sería muy frustrante. Porque me tendría que ir no porque quiera o porque tenga una alternativa mejor. Estaría obligado a irme de San Lorenzo por más que el equipo salga campeón. Además, me dolería y mucho desprenderme no sólo de este grupo de jugadores, sino también del club. Siento que la gente me tiene un gran cariño, y futbolísticamente el equipo ha mostrado lo que el público quiere ver. Pero todo eso no lo puedo transar como técnico. Yo dejé pasar cosas que antes no dejaba pasar por el cariño que le tengo al grupo y por el convencimiento que tenía de que íbamos a conseguir algo deportivo importante. Y no me equivoqué, porque estamos a un paso de lograrlo." Manuel Pellegrini, el hacedor del sueño internacional de San Lorenzo. El mismo que está con un pie adentro y otro afuera.

De Boca, el orgullo y la satisfacción

"Todo lo que sucedió en relación con Boca en este último tiempo me da mucha satisfacción. Siento un reconocimiento a mi trabajo, que es lógico que uno tenga en su club, en sus jugadores, en su hinchada. Pero tener ese mismo reconocimiento en un club que es rival de San Lorenzo me llena de orgullo", sostiene el hombre más codiciado del fútbol argentino por estos días.

"Es un honor -insiste- que Boca sea una posibilidad. Y todo está relacionado con que yo pudiera legalmente deshacer el contrato con San Lorenzo por incumplimiento. Pero yo no voy a renunciar a San Lorenzo para ir a Boca." El chileno habla de satisfacción, pero también se incomoda por la situación generada. "Me agrada que los dirigentes de Boca se fijen en mí, pero yo no dejo San Lorenzo por una oportunidad mejor, sino por lo otro que ya hablé."

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