Penales, polémica y River campeón frente a Boca en Cuarta división

River festeja el título de 4a división tras ganarle a Boca por penales
River festeja el título de 4a división tras ganarle a Boca por penales
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29 de junio de 2019  • 15:33

Ganaba Boca 4-3 en la definición por penales y cerraba River. Ramos Mingo, el arquero xeneize, tapó el disparo de Marcel Picazzo y salió a festejar el campeonato. Pero no llegó a dar la quinta zancada que el árbitro pito infracción por adelantamiento en el momento de la ejecución, lo que le valió la tarjeta amarilla, y el penal debió repetirse. Esta vez el joven Picazzo no falló y River volvió a tener chances. Falló Boca su tiro posterior, River convirtió y festejó el 5-4 que le valió su segundo título consecutivo de la Cuarta División de la Superliga.

Fue un partido a puro ida y vuelta. Hubo tiempo extra, y también expulsiones, amonestaciones y goles. Muchos goles. En tiempo reglamentario el marcador terminó igualado 2-2, en tiempo suplementario no pudieron sacarse mayores diferencias, y por eso el campeón debió definirse en la instancia de penales.

Los penales y el festejo

El estadio de Argentinos fue el escenario elegido para albergar esta final, la segunda para los millonarios. Con tribunas semivacías, dado el clima lluvioso de Buenos Aires, los jugadores de la categoría 2000, de todas maneras jugaron a toda máquina el partido definitorio.

El primer tiempo Israel Escalante abrió el marcador para Boca, pero minutos más tarde un zurdazo de Patricio Núñez igualó el marcador. No tardó en llegar nuevamente la victoria parcial del conjunto xeneize, a través de Escalante, pero esta vez Rodrigo Castillo fue el encargado de igualar el resultado. El volante Alan Vega fue expulsado por doble amonestación al término del primer tiempo, situación que provocó que Boca se debiera reacomodar en el terreno de juego.

La cuarta división de River se consagró frente a Boca
La cuarta división de River se consagró frente a Boca Crédito: @riverplate

El segundo tiempo fue mucho más friccionado y transcurrieron los minutos sin poder sacarse mayores ventajas. Eran poco certeros los ataques millonarios, mientras que los de Boca tardaban en llegar. Por eso, la igualdad llevó al alargue, dos tiempos de 30 minutos cada uno. Pese a los cambios y las variantes hubo imprecisiones, poca puntería y todo derivó en los penales. Con la polémica definición mencionada.

Tras el final, fue muy loable el gesto del jugador Matías Sánchez, de River: mientras sus compañeros festejaban, él fue a consolar a los rivales. Y como remate de la jornada, lo más saludable: el tercer tiempo de ambos planteles. Con sensaciones distintas, claro, pero sin olvidar el concepto de la bandera con la que salieron al campo de juego: somo rivales, no enemigos.

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