Pensé en largar todo

El árbitro Horacio Elizondo dice que su cuestionada exclusión para el Mundial lo afectó mucho; y no tiene dudas: fue una decisión política
Carlos Beer
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25 de junio de 2002  

Quizá por ver los pésimos arbitrajes del Mundial y sentirse dañado en su interior. Quizá porque ya hizo la procesión interna por el dolor de no ser designado para el torneo. Lo cierto es que Horacio Elizondo realizó su catarsis por partida doble, analizando este Mundial desde dos lugares. Primero, la posición del referí que, para muchos, debió ser el designado por la AFA y lo no fue. Después, dando su opinión sobre los cuestionados arbitrajes. Así, entre análisis y opiniones, llegó a confesar: "Pensé en largar todo. Cuando no me designaron me afectó mucho y notaba que salía a un campo de juego sin la alegría de otros tiempos. No me importaba mi carrera. Acertar o errar un fallo me daba lo mismo. Era una situación horrible".

-Ahora que pasó un poco más el tiempo, ¿qué opinás de la designacion de Angel Sánchez?

-Para la FIFA yo era el quinto árbitro del mundo. Fui el único argentino que hizo un intercambio con Europa (dirigió España v. Austria, por las eliminatorias) y América Central (Honduras v. México), y con una alta valorización. Estaban dadas todas las fichas para que sea el elegido. No sé... Hace poco el brasileño Coelho cuestionó ciertas designaciones en América del Sur...

-¿Pero entonces qué pasó?

-No sé. Grondona habrá dicho éste sí, éste no.

-¿Por Sánchez o por vos?

-Las dos cosas. Grondona dijo: "Yo elegí este árbitro". Según él, fue un tema de edad, porque Sánchez se iba del arbitraje y yo tengo cuatro años más para esperar. A mí no me satisfizo. °Qué voy a hacer!

-¿Pueden haber influido decisiones extra arbitrales?

-Yo creo que sí. Los instructores de la FIFA tenían un concepto brillante de mí, pero si en tu país no te avalan, no vas. Pesó una decisión política, que es ajena a mí, a dirigir partidos de fútbol o a lo que ocurre en los campos de juego. Esto pasa en el fútbol argentino y en cualquier lugar del mundo. Son los dirigentes de peso en cada federación los que mandan.

-¿Hablaste con Grondona?

-No. Sé que en algún momento nos cruzaremos y hablaremos. En un principio tenía ganas, ahora no sé... Para mí es una materia juzgada. Los meses que pasaron fueron difíciles, con un debate interno de seguir o no. Las ganas se me habían esfumado. Afortunadamente, con la ayuda de mi familia y la del psicólogo de la Escuela de Arbitros, pude replantearme la frustración, tomar fuerzas y empezar de nuevo. Me dolía por todo lo que había luchado, llegar a estar tan cerca y no poder...

-¿Ahora cómo estás?

-Bárbaro, es un tema superado. Tampoco puedo quedarme llorando toda mi vida o buscando excusas.

-¿Lloraste?

-¡Ufff! Un montón...

-¿Hablaste con Sánchez?

-Sí. Apenas me enteré le mandé un fax a su casa. Con él no tengo problemas, a mí me dolió que me desplazaran.

-¿Qué repercusiones tuviste de otros colegas?

-Muchos me decían que debía ir yo. Varios árbitros de otros países me llamaban para preguntarme qué pasaba. Juan Carlos Loustau, presidente de la Escuela de Arbitros, me dijo que tenía que hacer borrón y cuenta nueva. Parecía sorprendido por la designación. Jorge Romo, presidente del Colegio de Arbitros, me dijo que le dieron la posibilidad a Sánchez porque era la última que iba a tener.

-Romo y Sánchez tienen una muy buena relación...

-No quiero suponer esas cosas, me parecen muy superficiales hacer una lectura muy por arriba. Cada uno de los que estuvo en esta historia sabe lo que hizo.

El mundial y los malos arbitrajes

Como árbitro, a Elizondo lo tocan de cerca las malas actuaciones de los referís en el Mundial. Por eso, enérgicamente arremete: "Acá hay que terminar con la forma de elegir a los árbitros. No se puede más repartir políticamente las designaciones entre las confederaciones. Ahora se dieron los mismos errores de siempre, pero perjudicaron a selecciones muy importantes. Por eso se puso el grito en el cielo. Rusia y Bélgica ya habían salido de un Mundial por errores, pero hoy llama la atención que salgan España e Italia".

-¿Son sólo errores o puede suponerse que hay más cosas detrás?

-Primero es incapacidad, no sólo técnica, porque más allá de saber las reglas del juego y estar preparados, influye el aspecto psicológico. Hay árbitros que no están preparados para aguantar presión, cuando se encuentran con canchas con 40.000 o 50.000 espectadores y ésa es la cantidad de habitantes de su país. Eso presiona y lleva a cometer errores.

-Justo con Corea hubo errores groseros.

-Hay mensajes que son subliminales, no hace falta decir nada. Si Corea sigue o no es de vital importancia para un Mundial. Hay gente que ante la presión claudica, otros que no. También está la debilidad en cada ser humano. Son ese tipo de mensajes en los que nadie dice nada, pero está todo implícito.

-Genera suspicacias.

-Yo creo en las presiones y en las debilidades humanas, no en mensajes ni en bajadas de línea.

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