Perdón a ustedes, señores Ramón Díaz y Carlos Bianchi

Los entrenadores pidieron disculpas, pero...
Los entrenadores pidieron disculpas, pero... Crédito: @Domenechs
Jeremías Prevosti
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28 de noviembre de 2013  • 10:36

Disculpa: razón que se da o causa que se alega para excusar o purgar una culpa. La Real Academia Española, pese al origen natural en las ciencias sociales, en algunos casos, puede ceñir los resultados a una exactitud matemática. Carlos Bianchi y Ramón Díaz dieron una prueba cabal de este raro funcionamiento de la lingüística. "Pedimos disculpas a la gente", reflexionaron, casi al unísono, en dos momentos y lugares diferentes. En dos presentes tan distintos como iguales, tan particulares como comparables. Se despojaron de sus capas de grandeza (de leyendas), para exponerse como lo que realmente son: dos entrenadores que quieren purgar sus culpas.

La reflexión toma protagonismo sin siquiera ser invitada: ¿los logros del pasado son el sostén de los entrenadores de Boca y de River o se convirtieron en una exigencia inverosímil para el inestable e incomprensible fútbol argentino: deben ganar todo, incluso más?

Bianchi se disculpó con el púbilco de Boca tras la derrota con All Boys
Bianchi se disculpó con el púbilco de Boca tras la derrota con All Boys Fuente: Archivo

El de Carlos Bianchi fue un año particular. El fantasma de las lesiones no le perdió pisada y su equipo no encontró nunca una identidad, dependiendo sólo de las individualidades -salvo en los partidos de octavos y cuartos de final de la Copa Libertadores, donde desdibujó a los rivales-. Pero si analizamos los resultados, pese al fatídico puesto 19 en el torneo Final, Boca se despidió del certamen continental sin merecerlo y peleó el Inicial hasta el final, incluso todavía tiene chances, aunque muy remotas. Dirigió 48 partidos en el año, con un saldo de 16 triunfos, 15 empates y 17 derrotas, con un porcentaje de efectividad del 43.75%. Bajo para él, más que aceptable para cualquier otro entrenador.

El Virrey sigue siendo el entrenador de siempre: detallista en el día a día, experto en el trato con los jugadores y conservador en sus planteos

¿Está grande? ¿Perdió el celular de Dios? ¿No puede dirigir más? No, no y más no. El Virrey sigue siendo el entrenador de siempre: detallista en el día a día, experto en el trato con los jugadores y conservador en sus planteos. Así fue desde que empezó en Vélez y los frutos recogidos son suficientes para hacer un balance: siete torneos locales, cuatro Libertadores, tres Intercontinentales y una Interamericana. "Que de la mano de Carlos Bianchi todos la vuelta vamos a dar", el apoyo del público xeneize fue unánime. Pero si los títulos no llegan, la simbiosis con el hincha no se apagará. Eso es Boca.

El presidente xeneize, Daniel Angelici, fue sutil. "El cuerpo técnico de Boca no está en discusión", dijo hace unos días, en un intento por autoconvencerse de sus propias palabras. Pero a los pocas frases se abrazó a la contradicción: "Sea quien sea, es complicado seguir en Boca sin vueltas olímpicas". Para recordar: durante su gestión, Boca ganó sólo una Copa Argentina. Para pensar: no todos son los títulos.

¿Quién debe ser el técnico de la selección argentina?

Ramón pidió disculpas luego de la eliminación en la Copa ante Lanús
Ramón pidió disculpas luego de la eliminación en la Copa ante Lanús Fuente: Archivo

El andar de Ramón Díaz fue más complejo. Es que tuvo que lidiar con los hinchas 2.0, esa nueva generación de jóvenes millonarios que vivió de cerca los años más tristes del club y que piensa que River es sinónimo de sufrimiento y que cualquier excusa es buena para colgarse del alambrado e insultar desde Jonathan Bottinelli hasta el entrenador más ganador de la institución, como si fuesen dos caras de la misma moneda. No, señores (o chicos), eso no es River.

No viajemos mucho en el tiempo. El semestre pasado River volvió a ser protagonista de la mano de Ramón. Con un equipo sin tanto potencial, pero con un evidente cambio de actitud, los millonarios terminaron en la segunda posición del torneo Final con 35 puntos -a dos fechas del cierre del Inicial, ningún equipo superó esa línea-. Además, los millonarios volvieron a disputar una competencia internacional luego de cinco años. En su tercer ciclo, el riojano lleva dirigido 43 encuentros, con 16 triunfos, 12 empates y 15 derrotas, con una efectividad del 46.51%.

Ramón tuvo que lidiar con los hinchas 2.0, esa nueva generación de jóvenes millonarios que piensa que River es sinónimo de sufrimiento

¿Se equivocó en la elección de los refuerzos? ¿Habló más del folklore que del juego? ¿Se contradijo en varias oportunidades? Sí, sí y más sí. Pero si no fuese así, no sería Ramón Díaz. Con ese estilo, el entrenador riojano siempre se exigió un River candidato, un River protagonista. Y vaya si consiguió resultados: de los 11 torneo locales que dirigió a River, en cinco fue campeón y en tres, subcampeón. Como si esto fuese poco: ganó una Libertadores, una Supercopa -ambas con los millonarios- y otro campeonato doméstico -con San Lorenzo-.

El contrato que le firmó Daniel Passarella por dos años fue apresurado. No por los merecimientos de Ramón, sino por el ambiente político que atraviesa el club -el 15 de diciembre habrá elecciones-. En esta línea, lejos de cuidar la figura del entrenador, los principales candidatos lo utilizaron como bandera política. "Ningún ídolo ni ningún presidente es dueño de River", aseguró, sin vueltas, Rodolfo D’Onofrio. "Si gano las elecciones, hablo con Ramón y lo apoyo para el futuro", contraatacó Antonio Caselli.

¿Quién debe ser el técnico de la selección argentina?

Hace poco menos de un año, el fútbol argentino celebraba el regreso de los entrenadores más exitosos de la historia de Boca y de River. Esa cualidad, profundizando aquella reflexión, terminó por condenarlos frente a sus detractores. No son mejores, tampoco peores. Ahora nos toca a nosotros despojarnos de nuestras capas de exitismo y, con sinceridad, decirles: perdón a ustedes, señores.

Twitter: @Jerebeam

jprevosti@lanacion.com.ar

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