Pinola se reinventa para cumplir su deseo: irse solo si lo echan

Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Juan Patricio Balbi Vignolo
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11 de noviembre de 2019  • 23:59

Pocas camisetas que envuelven el Monumental llevan su número y su nombre, pero no hay nadie en River que no respete y valore a Javier Pinola. Con 36 años y una vasta experiencia que lo posiciona como referente del plantel, una vez más ha demostrado el poder de reinvención que lo caracteriza. Porque cuando las críticas comenzaban a caer sobre él tras una inesperada lesión, el defensor volvió a explicar en el campo de juego por qué sigue vigente en un lugar de privilegio absoluto.

River no es algo más en la vida de Pinola. Su abuelo Horacio fue jugador de las inferiores, toda su familia es fanática, de chico era socio y asistía a la Sivori Baja (allí vio al equipo campeón de la Copa Libertadores 1996) y alguna vez hasta se animó a confesar que en la escuela todo lo que dibujaba llevaba una banda roja. Quizá nunca se imaginó que su nombre terminaría en lo más alto de la historia del club de sus amores, pero lo logró. Con contrato hasta junio de 2020, y más allá de que no piensa a largo plazo por todo lo que se juega el millonario en las próximas semanas, su deseo es claro: de River se irá cuando ya no lo quieran más.

Crédito: Prensa River

El partido del domingo pasado ante Rosario Central volvió a confirmar que Pinola es un bastión fundamental. Tal como ocurrió en los duelos de las semifinales de la Copa Libertadores frente a Boca y en los últimos partidos frente a Colón y Aldosivi por Superliga, el defensor fue uno de los puntos más altos del equipo, demostrando que volvió a su nivel habitual después de un inicio de semestre traumático.

Aquella lesión muscular en el isquiotibial de la pierna derecha que sufrió el 23 de julio, en la ida de los octavos con Cruzeiro, lo obligó a afrontar un inesperado impasse de un mes que lo perjudicó: volvió el 25 de agosto y tuvo un mal partido en la derrota por 1-0 frente a Talleres. Esa noche fue expulsado y se perdió el superclásico del torneo local que terminó 0-0. Su tarea fue punto central de críticas, cuestionamientos e incógnitas. Y Pinola sintió el golpe.

"Me dolió que se dudara de mí en todo momento. Decían que estaba lento y que me faltaba juego. Con Talleres volví a jugar después de un mes, en el que la mayor parte del tiempo estuve haciendo trabajos físicos porque no quería tomar riesgos, pero tres meses atrás había ganado la Recopa jugando bien", contó Pinola, en TyC Sports, hace unos días. "Yo sé de mis condiciones y no es que me duela tanto a mí, sino a los que están alrededor. Ellos se ponen mal y te afecta, porque no querés que estén así. Pero yo sabía que tenía que rendir, sé lo importante que son estos partidos y confiaba en lo que podía hacer. Quería demostrarle al técnico que podía contar conmigo y estar a la altura. Confiaron en mí y estoy muy agradecido".

Confianza, esfuerzo, constancia y sacrificio son pilares esenciales en la carrera del zaguero, que tiene detalles diferenciales que lo destacan. Por ejemplo, no es casual que suela quedarse corriendo entre 15 y 20 minutos después del final de cada entrenamiento: es una costumbre que adquirió durante sus diez años en Nuremberg, de Alemania, como tarea regenerativa para potenciar su físico.

Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Además, ha contado que tiene un régimen para cuidarse con las comidas (sin dejar de lado un caramelo o un chocolate por las noches), se lo ha visto observando un partido de la reserva con una bicicleta fija al costado de la cancha o también corriendo en las vacaciones de verano bajo una tormenta torrencial. Todo sea por extender su vigencia.

Con doce partidos como titular de los 22 que jugó River en el semestre, se ausentó en cinco por lesión, en dos fue suplente, en uno estaba suspendido y en otro no fue convocado para darle descanso. Acompañante de Lucas Martínez Quarta la zaga central, no hay rival ni escenario que lo saque del eje y su puesto es clave para el equipo. También suele ser el primer pase en la salida del fondo, con criterio y serenidad para jugar la pelota. Es más, son sucesivas las ocasiones en las que termina como un volante ofensivo o delantero.

Aunque la derrota con Central no le permitió a River ser puntero de la Superliga, no hay tiempo para lamentos: el jueves será la semifinal de la Copa Argentina frente a Estudiantes (BA) en Mendoza y el sábado 23 la final de la Copa Libertadores con Flamengo en Perú. Y Pinola sabe más que nadie la importancia de estar enfocados para lo que vendrá.

"No nos gusta perder, porque cuando entrás en la vorágine de ganar, querés seguir ganando. El técnico nos hizo un llamado de atención que está bien y está bueno para lo que viene. Debemos seguir enfocados porque se vienen cosas lindas. Hay que bajar las pulsaciones. Hemos demostrado en estas últimas semanas que estamos focalizados. Uno debe estar pensando en jugar, ganar y ayudar al equipo en todos los objetivos. No escatimar en esfuerzos nos hace fuerte", reconoció el defensor.

Nadie sabe cuánto tiempo más le quedará a Pinola como jugador. Ni siquiera él se pone plazos mientras el físico y la mente le respondan. Pero hay algo que dejó en claro: "En River me voy a quedar hasta el día que me echen, hasta que no me quieran más".

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