El riesgo del pase lateral interior en River y Estudiantes

Christian Leblebidjian
En la fecha del pasado fin de semana, dos goles llegaron por jugadas generadas por el pressing ofensivo, combinado con decisiones erróneas de las defensas
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31 de agosto de 2015  • 23:52

El disparador táctico del fin de semana lo entregaron el gol de Rolfi Montenegro a River y el de Diego Vera a Estudiantes, en partidos que finalizaron 1-1. ¿Por qué? Es que más allá del mérito en la presión alta de Huracán y de Independiente hubieron fallas propias de los rivales. Oscar López, uno de los técnicos con más sabiduría del fútbol argentino, solía trabajar mucho el pressing en la zona del medio campo, sobre todo en los carriles centrales. Armaba trabajos tácticos para generarle una "emboscada" en la salida del rival y, una vez allí, presionaba para robar y salir rápido de contraataque. "La presión sobre la banda, sólo si es en zona 3 (en la salida del rival). Sino, no. Y en zona 2, sólo si es por el centro. Porque ahí recuperás y vas hasta el fondo, vas decidido al gol con una transición muy rápida. Si yo te robo ahí, te lastimo…", comenta el DT en cada charla de café. Pero el mejor aliado de la presión es el anticipo. López lo explica así: "A partir del anticipo, viene una jugada de gol. Porque el rival está abierto, desplegando sus alas para atacar, los jugadores se proyectan y se abren para entrar en juego. Por eso digo y repito. Si yo te anticipo, te lastimo". Hasta ahí, el mérito ofensivo. Pero el domingo se observaron dos goles en los que, además de haber acciones destacadas en quienes terminaron convirtiendo, hubo fallas graves en los que defendían.

  • El gol de Montenegro a River. Marcelo Barovero, presionado por Abila, jugó para Maidana y, no bien le entregó el pase, le hizo señas para que siga la jugada hacia Mercado, abierto sobre la banda derecha. Primer error millonario: el defensor central jugó con el volante tapón con un pase filtrado interior y con todo Huracán respaldando la presión de Wanchope. Ponzio recibió de frente a su arco y presionado por Toranzo. Y el segundo error fue que (otra vez) en lugar de sacarla para afuera, intentó apoyarse con una entrega lateral e interior hacia Balanta. Todo en los carriles centrales, donde un robo en esa zona (y con el equipo abierto para salir jugando) facilita las cosas para el ataque rival. Montenegro presionó a Balanta, interceptó la entrega y batió a Barovero con un remate desde afuera del área que se desvió en el defensor colombiano. Más allá de la fortuna en el cambio de dirección del balón, el mérito de Huracán fue presionar en bloque esa salida, no en forma individual. Si Abila iba sobre Maidana, pero Toranzo no lo hacía sobre Ponzio , el pressing no prosperaba. De todas formas, este tipo de acciones denotan más una falla defensiva que una virtud ofensiva. Una mala decisión te puede hacer empatar un partido que merecías ganar; dos malas decisiones te pueden dejar directamente con las manos vacías.

Lo curioso es que Ponzio, tan generador de este tipo de situaciones a favor de River, sobre todo en los cruces con Boca y en el recordado partido con Cruzeiro, en Belo Horizonte (3-0), por la Copa Libertadores, terminó padeciendo un recurso que –hasta aquí– él siempre había utilizado a favor.

  • El gol de Vera a Estudiantes. Independiente buscó, como le gusta a Mauricio Pellegrino, un avance por afuera, con la proyección de Toledo y con cuatro posibles receptores dentro del área. El centro fue rechazado por la defensa pincha, recibió Benítez como falso 10 en la puerta del área pero fue marcado por Damonte, que (como dicen los libros) enseguida buscó una salida hacia fuera. Encontró a Ezequiel Cerutti, que había retrocedido para marcar como un lateral derecho bis. Pero cuando el ex Sarmiento y Olimpo intentó salir por la banda, encontró una presión muy alta de Víctor Cuesta. Logró salir de esa presión fase 1, pero no bien levantó la cabeza volvió a verse en inferioridad numérica 2/1, con Tagliafico y Vitale en campo rival. Cerutti ya venía de un desgaste en el retroceso y una exigencia para gambetear la presión de Cuesta. Buscó un apoyo lateral interior con Gastón Fernández. Y la falla fue de la Gata, que tocó de primera (nuevamente hacia adentro) para Damonte. El pase no fue bueno y le cayó a Benítez, que levantó la cabeza y quedó de frente al arco de Hilario Navarro. Benítez asistió con categoría a Vera y fue el 1-0 de Independiente.

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