"Por el bien de mi familia, me gustaría irme afuera"

Raúl Estévez, autor del gol que llevó al Ciclón a los penales, ya habla de un final de ciclo
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27 de enero de 2002  

Lo imaginó tantas veces, de tantas formas distintas, que ya ni las recuerda. Raúl Estévez anhelaba convertir el gol de la gloria en la final de la Copa Mercosur, ante Flamengo. A punto estuvo de perdérsela en su fecha original. Una lesión amenazaba con dejarlo afuera; pero la postergación le abrió la posibilidad de ser titular. Y él, fanático de San Lorenzo, en la cancha pudo cumplir su sueño. No fue el gol del triunfo, es cierto, pero le brindó a su equipo la ocasión para empatar y llegar a los penales. Vaya que cumplió, entonces.

"Para mí, que no suelo marcar muchos goles, fue uno de los más importantes, porque nos sirvió para llegar a los penales. Más porque soy hincha de San Lorenzo y ayudar para ganar la Copa Mercosur era lo que yo quería desde siempre", confiesa, entre sonrisas, el hombre que empujó al arco la pelota que acercó a la consagración internacional.

"Lo que destaco del equipo es que tuvo actitud para poder dar vuelta el partido -analiza el Pipa-. En el primer tiempo estuvimos muy ansiosos; ellos apenas encontraron una pelota en el área y se pusieron 1 a 0. Pero igual creo que fuimos más durante todo el partido."

Su gol, empero, apenas significó el avance a los penales; allí San Lorenzo debió sufrir y esperar que apareciera la figura enorme de Sebastián Saja para poder celebrar. "Valió la pena sufrir tanto, porque después se festeja más. Este grupo trabajó con mucho sacrificio; por eso se merece esta Copa", dice Estévez, que reconoció que les costó mucho "meterse en el clima que requería la final. Fueron muy importantes las últimas 48 horas para concentrarnos por completo".

Se olvida por un momento de las sonrisas y la gloria. Su futuro parece alejarse del Bajo Flores: hace un año y medio que está sin contrato y en junio próximo quedará libre. "La situación de mi contrato está muy difícil y los dirigentes lo saben. Todo tiene su ciclo. En San Lorenzo ya di mucho y el club me dio muchas cosas a mí. Por eso, por el bien mío y de mi familia, me gustaría irme a jugar afuera", admite el delantero, de 24 años.

Como en el caso de Bernardo Romeo -transferido a Hamburgo, de Alemania-, los dirigentes se verán obligados a venderlo ante la primera oferta, si es que pretenden ganar algo de dinero por el jugador.

-¿Este título se festejó más por la complicada situación económica?

-Lo que pasa es que son sensaciones que uno no puede aguantar, y llega un momento en que se explota. Pasamos un año muy malo en lo económico, peleando siempre, pero por suerte este grupo se olvidó de los problemas a la hora de jugar.

Y agregó: "Ahora es el momento de luchar; basta de callarse. Se tienen que resolver todos los problemas, porque así no se puede seguir". Estévez, cerca del final, dispuesto a dar pelea.

Flamengo, invencible

"Es cierto que en la primera rueda perdimos las dos veces (1-2 en ambas ocasiones). Pero los partidos importantes fueron los de la final y en ambos fuimos superiores a Flamengo, a pesar de que terminamos empatados." Estévez, acerca de la invencibilidad de los cariocas.

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