Pusineri: el hombre que despertó a todo Independiente

"Pensé que podíamos perder todo", aseguró el volante que marcó el gol del 1 a 1 ante Boca, el escolta, y dejó a un paso del título al equipo de Gallego
Francisco Schiavo
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26 de noviembre de 2002  

La imagen ya se congeló en el tiempo con el rótulo de indeleble. Gabriel Milito guapeó y abrió la pelota para Emanuel Rivas. El centro llegó como una ráfaga. Una camiseta roja con el N° 8 bien grande se filtró y se elevó dentro del área de Boca, que a cuatro minutos del final se relamía con la punta en el Apertura. Cabezazo, gol, incredulidad, delirio, abrazo, lágrimas... Lucas Pusineri fue el responsable del cúmulo de sensaciones cuando Independiente se retorcía entre la desilusión y los temores. Lucas Pusineri dejó a Independiente a milímetros de la 14ª estrella en el fútbol argentino.

"Fue uno de los goles más especiales que hice. En la tabla de preferencias lo ubico junto con el que le marqué a Corinthians -para San Lorenzo, por las semifinales de la última Copa Mercosur-. Tengo grabados varios goles míos, pero éste va quedar como uno de los mejores. No sólo por la importancia personal, sino también porque le permitió al equipo salir de una situación bastante delicada", explicó Pusineri.

Destino, paradoja, suerte de... "Los calambres no me permitieron moverme con normalidad durante todo el segundo tiempo. Sentí mucho el cansancio porque tuve un trayecto larguísimo y desgastante con las idas y venidas por la derecha. Al final, las molestias fueron lo de menos. Me tocó hacer un gol que dejó al equipo muy cerquita del título. En ese momento me acordé del esfuerzo que hizo este grupo y de mi familia." Y no se trató de una referencia menor: el DT Américo Gallego estuvo a punto de reemplazarlo, aunque finalmente incluyó a Leonel Ríos en lugar de Pablo Guiñazú.

Los embates de Boca se sucedieron. Los hinchas expresaron su angustia con un helado silencio. Los peores sensaciones merodearon por la mente del mediocampista. "Pensé que podíamos perder todo. Tuvimos un par de oportunidades claras -una de Silvera, que remató alto, y otra de Castagno Suárez, que atajó Abbondanzieri-. Por un momento se me cruzó por la cabeza que si no habían entrado ésas... Además, Boca estuvo cerca del segundo gol porque se movió bien con el contraataque. No jugamos bien, pero supimos aprovechar la oportunidad que se nos presentó. Fue un empate que valió casi tanto como un triunfo."

Por momentos, el encuentro contra Boca se luchó más de la cuenta. Pusineri sudó, corrió, metió y hasta se peleó con los adversarios. "Sacamos adelante el resultado porque tomamos el partido como lo que realmente era: una final. Lo que sucedió con Cascini (Raúl) fue una cuestión del momento. Una calentura, como se dice; no pasó de ahí."

El nivel futbolístico de Independiente en el certamen ingresó en una alarmante curva descendente. Pusineri no dramatizó el asunto. "El rendimiento disminuyó con Unión, Nueva Chicago y Banfield. Siempre ocurre lo mismo en la definición de los campeonatos; es imposible mostrar un fútbol lúcido cuando hay tantas cosas en juego. No se puede regalar nada. Conseguimos resultados y seguimos arriba cuando muchos creían que nos veníamos abajo. Ahora nos conformamos con sumar", aseguró el mediocampista.

La euforia se citará con la nostalgia el domingo próximo, puntual, en una conocida esquina del Bajo Flores. Independiente podrá consagrarse campeón nada menos que ante San Lorenzo, donde Pusineri, procedente de Almagro, debutó en primera y consiguió dos títulos: Clausura y Mercosur, ambos en 2001. "Sé lo que es dar una vuelta olímpica en el Nuevo Gasómetro. Pienso en la camiseta azulgrana y me emociono porque se mezclan todos los recuerdos lindos que pasé en ese estadio y que me acompañarán hasta mi muerte. Vamos a ver qué pasa... después de lo que sufrimos quedó demostrado que nunca se pueden adelantar las cosas."

Pusineri pegó el alarido cuando sólo se percibía el silencio de la frustración; despertó, casi que revivió, a Independiente.

Tentado desde el exterior

Lucas Pusineri fue el último futbolista en incorporarse a Independiente para el actual Apertura y podría ser el primero en emigrar. El mediocampista despertó el interés de varios clubes mexicanos -uno de ellos Monterrey, dirigido por Daniel Passarella-, algunos de los cuales enviaron sus emisarios durante el certamen. "No pienso en otra cosa que no sea Independiente porque el préstamo vencerá en junio próximo. Los dirigentes y los dueños del pase deberán evaluar en caso de una oferta del exterior", opinó el futbolista. Pusineri llegó a Independiente de la mano del grupo inversor encabezado por el empresario Daniel Grinbank. La intención de las autoridades del club de Avellaneda es no desarmar el plantel. Según se dijo en reiteradas oportunidades, sólo se desprenderán de un futbolista al finalizar el certamen.

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