“...que Diego juegue para siempre”

La Bombonera fue, más que nunca, un templo. El sábado 10 de noviembre, la gente le brindó su tributo a Diego Maradona, en una fiesta plena de emoción
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31 de diciembre de 2001  

El llanto de los Maradona conmovió a todos. Abrazado con sus hijas, Dalma Nerea y Gianinna Dinorah, Diego dijo gracias.

Innumerables banderas expresaron el sentimiento hacia un jugador que trascendió la cancha.

Por una vez, el partido resultó una excusa para estar cerca del hombre que tantas alegrías generó.

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