¿Quién es Leo Messi?

Francisco Schiavo
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15 de diciembre de 2009  • 02:22

ABU DHABI.– Salvo algunas excepciones, los taxistas son generadores de conversaciones por naturaleza. Aquí y en cualquier parte del mundo. En inglés o en español, siempre hay algo de qué hablar con ellos. O de qué enterarse… Son como una especie de psicólogos urbanos al alcance de la mano. Si hasta ya se hicieron varios programas de TV en el mundo con esa temática.

Los taxis van y vienen a una alta velocidad en Abu Dhabi. Hay dos clases: unos grises y amarillos, con autos últimos modelos y choferes pulcros, y otros blancos, no tan nuevos y con conductores más arriesgados y gruñones, que, por ejemplo, se fastidian hasta los gritos cuando se les pide una factura. "¡No, ticket; no, ticket!", se empecinan, por más que después los hagan de puño y letra.

A favor del manejo rápido habrá que decir que por aquí no hay calles estrechas ni laberínticas, por lo menos en los puntos cruciales de la ciudad. Casi todas son avenidas con tres o cuatro carriles y la circulación se hace muy fluida, incluso pese a las serpenteantes rotondas que matizan las rectas. Las bocinas no se usan. Tanto que en cuatro días no se oyó ninguna. Ayuda mucho que las cuadras son mucho más largas que en la Argentina y que las manzanas son como una especie de bloques.

La conversación con Jesús, un simpático chofer filipino, empieza mientras acelera su Mitsubishi. Habla en inglés porque dice que no recuerda demasiado el español. La charla se vuelve entrecortada hasta que él pregunta la nacionalidad de los enviados. "Oh, argentinos… Maradona, el mejor del mundo", dice y sonríe, mientras mira por el espejo retrovisor. Una respuesta previsible: "Ahora el mejor del mundo es Messi", agrega el cronista. No entiende la situación y baja el volumen de la radio, que había quedado fija en la FM 106.0, que pasaba temas melódicos y pop todos en inglés. Jesús se sorprende y sorprende: "Messi, ¿who’s Messi?" (¿Quién es Messi?). Y no se rinde. "Ahora no veo mucho fútbol. Vi el fútbol de antes." Hasta que el destino, el centro de prensa de la FIFA en el estadio Mohammed Bin Zayed, corta la charla.

Sí, Jesús es uno de los pocos: para él, Messi y Maradona por ahora no tienen comparación. Ni esta enterado de la existencia de Leo. Y lo confirma con un brazo fuera de la ventana y un saludo enérgico: "¡Maradona, Maradona!".

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