¿Quién quiere ser goleador? El caso Bruno Pittón y otras curiosidades de la Superliga

Bruno Pittón, el inesperado artillero de San Lorenzo
Bruno Pittón, el inesperado artillero de San Lorenzo Fuente: FotoBAIRES
Ariel Ruya
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8 de octubre de 2019  • 00:01

Bruno Alejandro Pittón es defensor, juega de lateral izquierdo, tiene 26 años y es uno de los goleadores de la Superliga, con 5 tantos en 9 partidos. Nació en Santa Fe, se hizo conocido en Unión y tuvo un paso fugaz por Sportivo Las Parejas, club con el que logró el ascenso al Torneo Federal A. Es un auténtico desconocido en el mundo de las figuras de primera, pero tiene valentía para atacar. Apenas ve un hueco, se manda. Corre hacia adelante, con vértigo, precisión y velocidad. Hermano de Mauro, un volante que también aterrizó en San Lorenzo, suele descuidar la marca y no siempre tiene un respaldo cuando decide poner la segunda marcha. Esa es la otra cara de la luna.

"Entiendo que es algo lindo, pero ojalá también lo empiecen a conseguir compañeros de ataque porque creo que ellos son los que nos van a dar los resultados. Sin embargo, mientras lleguen, bienvenido sea", asume el lateral, que había marcado tres goles en 77 encuentros en Unión. "Es lo que el técnico me pide, que llegue por sorpresa. Pero a mí me trajeron para defender y ojalá que el volumen de juego que generemos haga que los delanteros conviertan más goles", insiste. Tiene lógica: San Lorenzo sufrió 13 tantos en 9 fechas (cuatro, el sábado pasado, frente a Central Córdoba, de Santiago del Estero, uno de los equipos más débiles), solo superado por Godoy Cruz (18) y Gimnasia y Esgrima La Plata (14).

Pittón representa la nueva tendencia del fútbol argentino: goles convertidos por defensores y volantes que dejan a un costado a los clásicos número 9, por siempre, los más próximos al área rival. Juan Antonio Pizzi le pide sorpresa y Pittón cumple. Es el artillero de la Superliga, junto con Rafael Santos Borré, que consiguió dos en el triunfo por 2-0 de River sobre Patronato. "Sabemos que es un lateral que llega al ataque y no es poca cosa que -jugando en esa posición- haga tantos goles. Lo hace muy bien y lo felicito. Es un orgullo ser el goleador, pero en este equipo se reparten los goles", asegura el colombiano, que abre el debate.

River es el equipo que más marcó, con 19. Es la excepción a la regla de la Superliga, que tiene un promedio de grito de 2,13 por partido. La primera jornada fue todo un símbolo: solo marcaron tres goleadores, Blandi (San Lorenzo), Rescaldani (Arsenal) y Albertengo (Newell's) y... los dos primeros fueron de penal. En esa fecha, el promedio de gol por partido fue una señal: 1,58.

En el caso del conjunto millonario, los tantos no son propiedad de los delanteros. Es más: Borré marcó tres en los últimos dos encuentros -el anterior, de penal, frente a Boca, por la Copa Libertadores-, mientras que Nacho Scocco, un encuentro antes (2-0 a Gimnasia, en el Bosque), había cortado una sequía de 8 goles seguidos convertidos entre defensores y volantes del Muñeco. Y, de paso, Scocco alcanzó los 32 gritos y es el cuarto artillero de la era Gallardo, detrás de Rodrigo Mora (34), Pity Martínez (35) y Lucas Alario (41).

Pepe Sand (ahora, disfrazado de enganche, cumple y rinde en otras funciones) y Licha López, con 4, están detrás de Pittón y Borré en la clasificación de los goleadores. Lo que sigue, es parte de la tendencia. Nahuel Bustos, de Talleres, Nicolás Domínguez, de Vélez (la revelación del torneo, a punto de incorporarse a Bologna y ya hombre de selección), Carlos Auzqui, de Lanús, Cristian Lema, de Newell's, Nacho Fernández, de River... De los primeros 20 artilleros, apenas 6 son clásicos N° 9.

Otro dato: López, de Racing, lleva cuatro (dos, de penal) en 9 jornadas. Fue el goleador del torneo pasado (Racing fue el campeón) con 17, seguido por Emmanuel Gigliotti, de Independiente, con 12. A diferencia de hoy, 6 de los primeros ocho de la tabla de goleadores eran clásicos artilleros. Y el campeonato anterior, más aún: 8 de 8, encabezados por el Morro García (Godoy Cruz), con 17; Lautaro Martínez (Racing) y Sebastián Ribas (Patronato), con 13.

Otros tiempos, pero no tan añejos. El miedo a perder se mantiene en la mayoría de los equipos, las propuestas audaces se reducen y la efervescencia por evitar el descenso empezó demasiado pronto. Los centrodelanteros sufren ese sistema: Independiente, por ejemplo, cuando no está Silvio Romero, juega sin una referencia en el área.

Los defensores y volantes se sustentan en la planificación y en la sorpresa, pero cada vez se pisa menos el área rival. Y el paradigma de ese mensaje es Boca, el líder, con 21 puntos y 10 goles en 9 partidos. Su promedio es de 1,11 gol por encuentro, toda una declaración de principios. Carlos Tevez, el ídolo postergado, cuestionó el contexto.

"Tenemos que mejorar para llegar a los partidos contra Racing y River y jugarlos de igual a igual, es importante empezar a jugar bien al fútbol. No hay que llegar al gol tambaleando, debemos encontrar la mejor forma de cada uno, así eso se puede reflejar en el equipo y no tanto en la pelota parada", declara.

De algún modo, Boca refleja al fútbol argentino. Incorporó a Franco Soldano (exOlympiacos), un N° 9 que Alfaro lo pone como clásico número 8, para reemplazar los goles de Darío Benedetto (45 gritos en 76 juegos). En el 1-0 sobre Defensa y Justicia, solo dispuso de cuatro remates al arco; uno fue gol, de Agustín Almendra, un volante mixto.

Por: Ariel Ruya
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