Los argumentos de Racing para ganarle a Belgrano y dar otro paso hacia el título

Lisandro López señala al público después de haber marcado el primer gol del partido, al minuto de juego.
Lisandro López señala al público después de haber marcado el primer gol del partido, al minuto de juego. Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Nicolás Zuberman
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16 de marzo de 2019  • 19:07

Con un gol de Lisandro López al minuto y medio de juego, Racing se impuso 1 a 0 a Belgrano y dio otro paso hacia el título de la Superliga.

¿Hay alguna fórmula mejor para romper los nervios que un gol al minuto de juego? La respuesta previsible es no. En la noche de Avellaneda, sin embargo, nadie pudo asegurar eso. Racing puso otra vez a prueba la chapa de puntero que lustra hace más de 200 días -aquella mañana del 1 de septiembre, ante Rosario Central-. Estuvo en ventaja desde que Fernando Rapallini pitó el inicio del partido, gracias a un lúcido zurdazo de Lisandro López. Pudo haber marcado algún tanto más y manejó el ritmo del partido, pero jamás logró dejar atrás esa sensación de que había algo importante en juego.

Fuente: FotoBAIRES

"Para hablar de dudas las tendríamos que tener. Acá estamos muy firmes. Somos los punteros desde la fecha 4", había asegurado Eduardo Coudet en la previa del choque ante Belgrano. La Academia, más allá de la tensión que arrastra desde el final del año pasado, es un equipo convencido. Una muestra: después de haber jugado un muy mal primer tiempo en Santa Fe, ante Colón, el último sábado, el plantel remarcó en la semana la importancia de salir a jugar los partidos con la mentalidad avasalladora que lo caracteriza de entrada. Al minuto, luego de una jugada que pareció ensayada en la que Leonardo Sigali buscó el pelotazo cruzado para Eugenio Mena, ya estaba en ventaja después de que Licha pescara un rebote.

Por quinta vez de las doce que hizo de local en esta temporada, Racing se impuso por 1 a 0. Es su resultado favorito. Esa es otra prueba de la mentalidad de este equipo, una de las cuestiones que buscó modificar Eduardo Coudet con su cuerpo técnico después de los primeros seis meses como entrenador académico, en el mercado de pases del invierno pasado. De aquel equipo volátil con Lautaro Martínez y Ricardo Centurión, que desperdició la clasificación a la Copa Libertadores en la última fecha ante Colón pese a que había arrancado en ventaja y le servía hasta el empate, buscó moldear un cuadro aplomado y con personalidad. Mucho de eso mostró el equipo a lo largo de estas 23 fechas. El Chacho había asegurado que éste era el mejor Racing de los últimos 25 años. "Y ya lo ve, y la lo ve es el equipo de Coudet", le devolvió ayer la gente luego de la victoria.

Más allá del 1 a 0, de mantener los dientes apretados, de mostrar superioridad numérica en casi todos los sectores del campo, el líder sufrió el partido. La tensión flotó en el aire durante toda la noche en un Cilindro a presión. Alejandro Donatti, casi siempre sólido, esta vez entregó mal algunas pelotas en salida y generó opciones claras para el rival. Antes de los siete minutos de la segunda mitad, el visitante tuvo dos situaciones claras para marcar el empate pero ni siquiera llegó a patear cuando tenía jugadores dentro del área chica. Se sabe: el Pirata es un equipo que casi no convierte: apenas gritó 14 veces en la Superliga.

La tensión, suele decirse, paraliza. En la noche de Avellaneda se jugó un duelo decisivo entre dos equipos que pelean en dos tablas distintas. Fue un partido trabado, cortado, con mucha fricción y poca movilidad. Las figuras de Matías Zaracho y de Lisandro López, los compañeros de cuarto, el viejo y el juvenil, la dupla de pertenencia que tiene este Racing, fueron los que mejor entendieron para qué estaba el partido junto a Nery Domínguez.

Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

El goleador López mostró parte del repertorio que adquirió en los últimos años. Se tiró atrás para generar faltas en ataque, lateralizar el juego y recuperó varias pelotas en el campo propio. Zaracho, en posición de interior por la salida de Neri Cardozo, fue el que comandó las transiciones y lograba poner a jugar a Racing lejos de su arquero Arias. Pero en los metros finales no apareció la lucidez para encontrar el pase claro que marque el camino al gol. Por eso sufrió hasta el final del partido. Parece que sería así hasta el final de la Superliga. Para eso está preparado Racing.

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