Racing-Huracán, Superliga: Nicolás Reniero puso la cabeza y la Academia ganó 1-0

Reniero festeja con ganas el gol del triunfo de Racing ante Huracán.
Reniero festeja con ganas el gol del triunfo de Racing ante Huracán. Fuente: Télam - Crédito: Alfredo Luna
Nicolás Zuberman
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10 de noviembre de 2019  • 17:50

Cuando Fernando Rapallini pitó el final del partido, Eduardo Coudet aplaudió dos veces y corrió hacia el túnel para irse rápido al vestuario. Igual que tres partidos atrás ante Boca, Racing encontró la mejor fórmula para salir del clima enrarecido que vive cada semana por las dudas acerca de la continuidad de su entrenador. Fue 1 a 0 ante Huracán, tres puntos fundamentales para prenderse bien arriba en una fecha de la Superliga en la que no pudieron sumar los equipos que estaban arriba en la tabla.

"Y la lo ve, y ya lo ve, es el equipo de Coudet", cantó el Cilindro cuando la pelota aún no había empezado a rodar. Desde hace un mes que la situación del entrenador ocupa el centro de la escena en Racing. Y eso se siente dentro y fuera de la cancha. Justo en la semana que los emisarios de Inter de Porto Alegre vinieron a reunirse con el Chacho para ofrecerle el cargo, la Academia consiguió un triunfo en la Bombonera.

Parecía que iba a ser el trampolín para volver a pelear por la punta, para dejar atrás un clima enrarecido. Nada de eso: a la victoria ante Boca le siguió una igualdad 0 a 0 ante Banfield y otro 1 a 1 ante Patronato. Cuatro puntos que quedaron en el camino, la misma cantidad de unidades que lo separaban de la punta cuando arrancó la fecha. Ahora, después de la sufrida victoria ante el Globo, con polémica incluida por el arbitraje de Rapallini, vuelve a tener la misma oportunidad. De cómo lo aproveche los tres partidos que le quedan al año dependerán sus posibilidades en el torneo.

Fuente: Télam - Crédito: Alfredo Luna

A los 28 minutos del segundo tiempo, Gabriel Arias le dio vida a Racing. Con una rodilla en el piso, como los arqueros antiguos, miró a los ojos al recién ingresado Juan Ignacio Vieyra y tapó con su pie izquierdo un mano a mano claro. El local ya jugaba con tres delanteros, tratando de encontrar un camino que no aparecía hacia al arco de Antony Silva. En el enésimo centro que llegó de la banda derecha, justo cuando el lungo Lucas Merolla era atendido fuera de la cancha, llegó primero el cabezazo de Darío Cvitanich que tapó el arquero visitante y luego el testazo goleador de Nicolás Reniero.

Soy un agradecido con el hincha de Racing. La realidad se ve acá, en el Cilindro. Yo desmiento las mentiras que se dicen de mi continuidad, que me llevo medio equipo si me voy y esas cosas
Chacho Coudet

Fue el 1 a 0. Y resultó un desahogo para un equipo que necesitaba un domingo feliz. El festejo grupal, una piña humana en el área para abrazar a Reniero, pareció el símbolo de cómo se vivieron las últimas semanas en la mitad celeste y blanca de Avellaneda. Con las derrotas de Lanús, Argentinos Juniors y River los tres puntos tenían un valor crucial para Racing. Eran el puente para volver a creer. Sin demasiados méritos desde el juego, cuando la Superliga ya cruzó su ecuador, el último campeón está metido en la conversación.

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