Racing, Independiente, San Lorenzo: la segunda línea necesita abandonar la nostalgia

Román Iucht
Román Iucht PARA LA NACION
Fernando Berón, el entrenador interino de Independiente, tiene grandes posibilidades de ser confirmado para 2020
Fernando Berón, el entrenador interino de Independiente, tiene grandes posibilidades de ser confirmado para 2020 Fuente: FotoBAIRES
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6 de diciembre de 2019  • 12:06

Deberían estar instalados en la segunda línea del fútbol argentino, pero algunos navegan sin rumbo definido en mares tormentosos. Tendrían que hacerle sombra a los dos grandes que están un escalón por encima, pero salvo algún espasmo se encuentran con una realidad que los ubica lejos de los gigantes. Podrían vivir de proyectos con resultados sostenidos y sin embargo se conforman con alegrías efímeras. Se alimentan de la nostalgia cuando su realidad y el presente tendrían que ser los que movilicen su vida cotidiana.

La vida de "los otros grandes" del fútbol argentino está repleta de condicionales. Todo lo que podría ser de cierta manera no necesariamente se corresponde con la realidad y el crecimiento de otras instituciones más modestas es un reflejo y un cachetazo a su inestabilidad. No se trata de ser campeón. La vuelta olímpica es una joya reservada solo para uno. La idea de "proyecto" se desnuda ante una realidad evidente. Los espasmos se imponen ante las decisiones racionales, la falta de resultados inmediatos abona el terreno y la impaciencia del hincha sumado al desconocimiento dirigencial aplican el golpe de gracia.

Coudet dejará Racing. El club atraviesa el desafío de saber reemplazarlo
Coudet dejará Racing. El club atraviesa el desafío de saber reemplazarlo Crédito: Twitter Racing Club

A mitad de camino entre ambas realidades está Racing y su presente construido sobre una base de certezas, se asoma a un desafío gigantesco. Trascender al título de la última Superliga pero ya sin Chacho Coudet será el motor del año que viene. Diego Milito elegirá al próximo entrenador y en esa decisión estará su primera gran movida al frente del área futbolística. Dos títulos en el último lustro le dieron relieve a la vida de la Academia, pero su estabilidad institucional, su previsibilidad ante la ciclotimia del fútbol argentino y la rápida corrección de algunos errores le permitió volverse confiable, con todo lo que eso representa. La tentación que significa participar en la próxima Copa Libertadores no deberá modificar su rumbo, más allá de la lógica intención de ejercer un rol protagónico. Fijar objetivos alcanzables evitará frustraciones futuras y le permitirá al club mantener su noción de equilibrio.

Ni San Lorenzo ni Independiente pudieron lograr esa calificación como "certificado de garantía". El 2019 fue muy malo para ambos y sus problemas permanentes los une en un maridaje tan errático como repetido.

El año de los de Boedo tuvo tres entrenadores (Almirón, Pizzi y Monarriz). El del Rojo otros tantos ( Holan, Beccacece y Berón). Contrataron técnicos de prestigio pero luego fueron incapaces de sostener los proyectos. Elecciones de compras erráticas sostenidas en la predilección e influencia desmedida de algunos intermediarios, sumado a la absurda pretensión de querer resultados inmediatos, no podía arrojar otro final que el naufragio.

Beccacece y Moyano, una sociedad que no funcionó en Independiente
Beccacece y Moyano, una sociedad que no funcionó en Independiente Crédito: Prensa Independiente

En un año político de alta temperatura, sus dirigentes más representativos jugaron fuerte en el plano nacional descuidando la vida institucional de los clubes. Las consecuencias quedaron a la vista. Más allá de las cualidades que puedan poseer sus actuales entrenadores, los interinatos de Berón y Monarriz se asemejan mucho más a parches para huir hacia adelante que a decisiones planificadas y con sustento. Ni siquiera la idea de acomodar los números en el balance, parece un justificativo sólido. Se trata de salir del paso por comodidad más que por convicción.

La próspera actualidad de instituciones como Vélez, Argentinos Juniors o Lanús es un llamado de atención para quienes deberían estar instalados con firmeza en la segunda línea del fútbol argentino. "Ser" Independiente o "ser" San Lorenzo implica asumir una serie de responsabilidades y exigencias para las que hay que estar preparados, pero entender que solo uno se queda con el título de campeón siempre ayudará a evitar tomar decisiones precipitadas que solo ayudan a agrandar ese círculo vicioso en el que rápidamente se cae y del cual es tan complejo escapar.

San Lorenzo apostó todo a la Copa Libertadores: su eliminación desencadenó una nueva crisis
San Lorenzo apostó todo a la Copa Libertadores: su eliminación desencadenó una nueva crisis Fuente: AP - Crédito: Jorge Saenz

La brecha entre River y Boca y los otros grandes se agranda permanentemente y ya no se trata de una cuestión coyuntural. El sistema ayuda a esa separación y el peor camino para acortar las distancias es el de la desesperación y las decisiones apresuradas. Planificación y método siempre serán una buena fórmula y repensar la idea de "éxito" los ayudará a encontrar el lugar preciso dentro del mapa del intrincado fútbol argentino.

Para recuperar el tiempo perdido siempre hay tiempo. Asumir la realidad, entender el lugar que se ocupa y abandonar la nostalgia siempre será un buen comienzo. De eso se trata.

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