River ahuyentó los fantasmas

Huracán y Derlis Soto habían sido sus verdugos en los dos últimos campeonatos; ayer, el delantero del Globo no marcó y el equipo de Ramón Díaz, con la contundencia como mejor arma, ganó por goleada: 4 a 1
Huracán y Derlis Soto habían sido sus verdugos en los dos últimos campeonatos; ayer, el delantero del Globo no marcó y el equipo de Ramón Díaz, con la contundencia como mejor arma, ganó por goleada: 4 a 1
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27 de agosto de 2001  

Si a alguien se le ocurre decir que River tuvo suerte, puede que no esté tan errado. Si, además, usa como argumento la pésima labor de la defensa de Huracán, no estará mintiendo. Pero además de eso, también tendrá que mencionar que este River, el de Ramón Díaz, que lleva dos partidos jugados y la misma cantidad de victorias en el Apertura, sopapeó al Globo por 4 a 1 con la mejor arma que ha mostrado hasta el momento: la contundencia.

Para volver a hablar de aquellos equipos campeones de Ramón todavía falta mucho. El mismo técnico reconoce que todavía no es tiempo de acentuar las virtudes sino de mejorar los puntos débiles. Por ahora, alcanza con las ráfagas en las que se juntan sus mejores hombres, que pueden conmover a cualquier defensa.

Pero ayer hubo un plus: River ahuyentó un fantasma que le dio muchos dolores de cabeza en los últimos tiempos. Huracán era un permanente mal recuerdo en la cabeza de casi todos los jugadores millonarios que ayer estuvieron en la cancha. Con el delantero paraguayo Derlis Soto como abanderado, el Globo le arruinó los últimos dos campeonatos. Esta vez, la fiesta fue toda de River.

Y hubo varios invitados especiales. Ariel Ortega volvió y mostró su repertorio de enganches: fue la figura. Al minuto de juego, Luis González se perdió el gol de Huracán; en el contraataque, Ortega hizo una gran jugada por la derecha, tiró un centro pasado, Andrés D´Alessandro cedió el balón para Esteban Cambiasso, quien se sacó de encima a Sebastián Morquio y abrió el marcador con un zurdazo cruzado.

El Cuchu estuvo muy cerca del nivel del Burrito. Sin la obligación de cumplir funciones de equilibrio, Cambiasso mostró sus dotes conductivas, bastante por encima de D´Alessandro, quien no pareció muy cómodo tirado sobre la izquierda.

A partir del tempranero gol del equipo de Ramón Díaz, la defensa de Huracán se convirtió en una zona sin dueño. La falta de voz de mando se hizo evidente y los desajustes colectivos e individuales sentenciaron el rumbo del partido.

El punto más flojo de la última línea del conjunto de Parque de los Patricios fue, sin duda, Fernando Moner. Cometió errores de todo tipo y encima coronó su actuación con un gol en contra. Fue el segundo de River.

Hasta aquí, si bien River había mostrado una mejor resolución con la pelota bajo su dominio, las llegadas habían sido parejas: dos para cada uno.

Pero el segundo gol marcó un vuelco decisivo en el encuentro, que a partir de entonces fue todo de los locales. River encadenó una sucesión de llegadas con peligro sobre el arco defendido por Martín Ríos, a quien le costaba solucionar los huecos que dejaban sus compañeros de la zaga.

Martín Cardetti, que durante la semana había estado en duda por un esguince en el tobillo izquierdo, estuvo en forma. Ambicioso y ansioso por convertir, se perdió tres oportunidades en la primera etapa, una de ellas que incluyó una gran jugada individual. Pero tuvo su revancha en el segundo tiempo y anotó el cuarto gol, tras buenas cesiones de Matías Lequi y Cambiasso.

Lequi es otro que merece una mención particular. Debutó con la camiseta de River y dejó la sensación de que el conjunto de Núñez volvió a tener bien cubierto el lateral izquierdo. Marcó bien -por momentos con falta- y, aunque no subió casi nunca, metió un par de pases perfectos. Como el mencionado en el gol de Cardetti o como el hermoso pelotazo que le tiró al delantero, por la izquierda, quien luego se la dio a Ortega para que hiciera su gol, el tercero de River. Después, Morquio descontó.

Mario Yepes -como Ortega, volvió después de la suspensión- también anduvo en buen nivel y Guillermo Pereyra fue un tractorcito en el medio. En general, River tuvo actuaciones individuales sólidas. Por ahora, le alcanza, pero es buena la actitud de Ramón Díaz. Es demasiado temprano para hablar de un gran equipo.

Apuntes

La bronca de Piazza. Tanto los jugadores como el técnico de Huracán demoraron en retirarse del Monumental. Según se supo, Osvaldo Piazza les recriminó a sus dirigidos la falta de concentración. Sobre el tema, el entrenador del equipo de Parque de los Patricios dijo: “No se pueden cometer los errores en defensa que se cometieron, porque se pagan muy caros. Si el rival es River, mucho más; con los jugadores que tiene, al menor descuido no te perdonan. Debemos controlar mucho más el balón en el medio. Le pido a Padra que no discuta, que tenga más la pelota y que el resto lo acompañe para poder lastimar en el arco de enfrente”.

Resultado exagerado. Para Osvaldo Piazza, la goleada que le propinó River a Huracán fue excesiva: “El resultado fue bastante exagerado. En pocos minutos estábamos perdiendo 2 a 0. Es una situación muy difícil, porque en 48 horas tenemos otro partido. Tendré que trabajar mucho en lo anímico para levantar al equipo”.

Operaron a Gandolfi. Ayer por la mañana fue operado el defensor de River Javier Gandolfi, en el sanatorio La Florida, de Vicente López. El jugador había sufrido, anteayer, en una práctica de la reserva, en Villa Martelli, la ruptura del tendón de Aquiles de la pierna derecha. El jugador deberá estar inactivo durante cuatro meses.

Semana decisiva. En los próximos días se resolverá la firma del contrato de Ramón Díaz. Los dirigentes aprovecharán el viaje a Santa Fe (se van mañana, para jugar con Unión) para convencer al DT de que a su regreso firme el vínculo con River. El Pelado, además de los premios, pidió a otro espía, Eduardo Montecello, que se sumaría a Horacio Rodríguez. Los directivos no lo aceptarían.

El futuro de Lombardi. Por 1.500.000 dólares netos, River se desprendería del lateral Gustavo Lombardi. Alavés, de España, está interesado en el defensor.

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