Con la cabeza en Madrid: River sigue sin encontrar respuestas y Unión lo aprovechó

Argentina Superliga
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River Plate

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  • Juan Quintero
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Unión Santa Fe

Unión Santa Fe

  • Franco Fragapane /
  • Diego Zabala
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23 de enero de 2019  • 21:00

Cuando no hay claridad y las ideas no aparecen, en el fútbol se imponen la voluntad y el sacrificio como armas de supervivencia. Y River las tiene, porque domina, intenta y busca como puede el arco rival. Pero la cabeza parece haber quedado en Madrid. Porque no hay reacción ni mental ni física y las respuestas siguen sin aparecer. Ayer, tal como ocurrió en la derrota con Defensa y Justicia del domingo pasado, Unión se aprovechó del confuso momento: le ganó 2-1 en el Monumental y le propinó su tercera caída en los últimos cuatro partidos de la Superliga.

Las tribunas de Monumental evocan el histórico triunfo ante Boca en la final de la Copa Libertadores constantemente. Pero, al mismo tiempo, ya empiezan a pensar en cuándo llegará la reacción de un equipo dormido ante un calendario que no le permite trabajar con calma. A 17 puntos del líder Racing, y a pesar de que tiene dos partidos pendientes, la Superliga parece una misión casi imposible para River, que ayer volvió a demostrar que todavía no puede salir de la nube triunfalista. Se suponía que le iba a costar, claro, pero el fútbol argentino le demanda una alta exigencia que hoy le cuesta entregar.

La polémica de la noche: ¿penal o falta fuera del área?

Solo de los pies de Quintero salieron pinceladas que pudieron cambiar el rumbo: a los 8 minutos tuvo la ocasión más clara con un gran remate desde afuera del área que pasó muy cerca del travesaño. Luego, el equipo de Gallardo se aproximó con alguna pelota parada que ejecutó el colombiano o algún pase entre líneas que permitió el desborde de los laterales o los delanteros. Y terminó logrando un agónico descuento que sirvió de desahogo, al menos para romper el cero: un remate de Juanfer que se desvío en el camino descolocó a Nereo Fernández.

Más allá de que tuvo la posesión y logró buenas conexiones por momentos, le faltó claridad para ser punzante y poder abrir el marcador. Nuevamente, el mal estado del campo de juego no lo ayudó y las individualidades siguen sin aparecer: tanto Pratto como Borré no lograron iluminarse para desequilibrar y dos de sus jugadores más vitales, Exequiel Palacios e Ignacio Fernández, volvieron a tener pálidas actuaciones que el equipo sintió.

Sin desordenarse e intentando tapar los circuitos de juego, el guión de Unión le terminó dando sus frutos: esperó, se adelantó cuando pudo para tapar la salida, buscó su momento para golpear y lo consiguió en dos oportunidades. La primera fue a los 35 minutos, cuando el árbitro Nicolás Lamolina sancionó un claro pisotón de Sibille sobre Troyansky pero interpretó que la falta fue en el área -lo pisa afuera pero lo impulsa hacia adentro- y sancionó un discutido penal que luego Fragapane cambió por gol. Y la segunda se dio a los 27 del complemento, cuando Zabala venció a Armani tras una gran maniobra individual de Acevedo.

Tal como sucedió ante Defensa y Justicia, en River predominó el empuje por sobre las ideas. Y, con un banco de suplentes que no brinda respuestas (ingresaron Camilo Mayada, Nicolás De La Cruz y Cristian Ferreira), los refuerzos se hacen esperar. El defensor paraguayo Robert Rojas estuvo en el banco -Lucas Martínez Quarta no jugó por una fatiga muscular y lo reemplazó Sibille- y mañana se haría la revisión médica el delantero Matías Suárez para firmar su contrato por la tarde y comenzar a entrenarse con el plantel.

Mientras tanto, se sigue buscando un reemplazante para Pity Martínez: el principal apuntado es el colombiano Jorge Carrascal, de 20 años y actual jugador de Karpaty de Ucrania (cedido desde Sevilla). Seguramente esa sea la principal preocupación al día de hoy del cuerpo técnico, ya que la ausencia del número 10 que pasó al fútbol de los Estados Unidos resintió a un equipo que ya no tiene a su carta de ataque más preponderante.

Unión dio otro golpe en Núñez y le ganó a River luego de 11 partidos -la última victoria había sido en el Torneo Clausura 2000-. Mientras tanto, la cabeza de Gallardo esta noche debe haber trabajado intensamente antes de dormir: su misión será recuperar lo mejor de un equipo que hoy sigue mareado.

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