River tambalea entre un duro golpe y la despedida de D'Alessandro

Marcelo Gallardo
Marcelo Gallardo Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
De cara a la definición de la Copa Argentina, el Millonario deberá recuperar el ánimo rápidamente tras la derrota 4-2 ante Boca en el Monumental; el Cabezón se retiró ovacionado y avisó que era su "último partido"
Juan Patricio Balbi Vignolo
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11 de diciembre de 2016  • 19:03

Fue una tarde ciclotímica en el Monumental que le terminó dejando a River la peor cara posible. Porque el Superclásico contó con un frenesí poco habitual en los últimos años y las emociones fueron y vinieron continuamente. Pero el panorama en el que termina envuelto el Millonario parecía improbable luego del envión anímico que habían sido los goles de Sebastián Driussi y Lucas Alario para dar vuelta un encuentro que comenzó desfavorablemente. Además, los hinchas se fueron con la incógnita de la emotiva despedida de Andrés D’Alessandro, quien dejó el terreno de juego a los 14 minutos del segundo tiempo y dejó entrever que posiblemente haya jugado su último partido en Núñez tras el descenso de Inter de Brasil.

La derrota 4-2 ante Boca es un golpe duro de asimilar para River de cara a la final que tendrá el jueves ante Rosario Central por la Copa Argentina. En el momento más crítico del semestre, el equipo de Marcelo Gallardo dejó escapar un encuentro que tenía en las manos y volvió a mostrar carencias, especialmente en la defensa. También terminó sufriendo en la asociación a la hora de crear juego y sostener el ritmo futbolístico, especialmente desde la salida de D’Alessandro, quien le dejó su lugar a Iván Rossi. A partir de allí, el Millonario dejó de tener la pelota y tanto Ignacio Fernández como Gonzalo Martínez perdieron a su principal conector.

Andrés D''Alessandro
Andrés D''Alessandro Fuente: DyN

“Es mi último partido, dejame", le dijo el Cabezón al árbitro Diego Abal cuando se retiraba del Monumental que lo ovacionó de pie. A pesar de que le costó acomodarse y comenzó más impreciso que certero, el número 22 terminó siendo clave para que River logre llegar a su pico en el partido, luego del tempranero gol de Walter Bou antes de los quince minutos del primer tiempo. A partir del zapatazo de Driussi para el empate, a los 33, el Millonario hilvanó su mejor momento, se puso en ventaja con el cabezazo de Alario y no pudo concretar las situaciones que generó en el inicio del complemento: tanto el ex Colón como Gonzalo Martínez fallaron dos situaciones claras para marcar el 3-1. El empate de Tevez, tras el error de Augusto Batalla, lo hizo tambalear y nunca más logró encaminarse. Luego, quedó knock-out tras el golazo del 10 de Boca y el cierre de cifras de Ricardo Centurión.

Pero más allá de las imprecisiones defensivas –tanto a Arturo Mina como a Luis Olivera les costó su primer superclásico- y ofensivas –sufrió la falta de efectividad para liquidar el juego- que quedaron expuestas, River tendrá un gran desafío para intentar lograr una rápida levantada de cara a la final de Córdoba que le podrá dar un lugar en la Copa Libertadores.

Por eso serán horas claves para el equipo de Gallardo, que como DT todavía no pudo derrotar a Boca en el torneo local –suma tres empates y tres derrotas- y que ahora deberá levantar a su plantel para afrontar su octava final del ciclo. Tal vez, también será la última oportunidad para D’Alessandro con la camiseta millonaria.

jpb

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