Rodolfo D'Onofrio, en Al Ain con LA NACION: "Van pasando los días y tomo más dimensión del éxito ante Boca"

Fuente: Archivo
Pablo Lisotto
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17 de diciembre de 2018  • 23:59

AL AIN, Emiratos Árabes Unidos.– Lleva con orgullo haber vuelto a jugar "una hora de corrido" en un partido de fútbol 9 entre los dirigentes y el cuerpo técnico después de muchos años y no desentonar, pese a tener 30 años más que los demás. Rodolfo D'Onofrio siente que atraviesa el mejor momento de su presidencia en River. Pero al mismo tiempo, es consciente de que la grandeza del club que conduce lo obliga a ir por más. Por eso, en un diálogo con LA NACION en medio de la árida y solitaria Al Ain, intenta explicar cómo hacer para que la efervescencia que reina en el ambiente luego del histórico logro en la Copa Libertadores frente a Boca no complique los nuevos desafíos.

–¿Cómo no jugar con antelación la final con Real Madrid?

–Venimos de un River-Boca, que nos dio una Copa inolvidable, y después de la cual mis hijos, los hijos de mis hijos y los hijos de los hijos de mis nietos recordarán esta final. Eso es algo tremendo y perdurará por siempre. Pero ahora hay que ponerle una pausa a eso y retomar ese festejo cuando volvamos a Buenos Aires, para enfocarse nada menos que en la semifinal del mundo.

–¿Ya tomó dimensión de la trascendencia del éxito ante Boca?

–Sabía que habíamos logrado algo muy importante. Pero a medida que van pasando los días, o cuando fui viendo los whatsapp que me llegaban desde distintas filiales del país y del mundo, fui tomando aún más dimensión. Porque nosotros hemos celebrado y mucho, pero en una rueda íntima con el plantel, el cuerpo técnico, los jugadores, sus familiares y nadie más. La dimensión es enorme. Inmensamente grande. Es un momento que a River le quedará para siempre.

–¿Ganarle la Libertadores a Boca es más valioso que salir campeón del mundo?

–Ahora mentalicémonos en el Mundial de Clubes, como lo está haciendo el equipo en cada entrenamiento, para ver si podemos llegar a la final. Para festejar la Copa Libertadores hay que esperar a llegar a Buenos Aires. Ahora tenemos que abocarnos a la semifinal. Y si tenemos la suerte de pasar a la final, y si llegamos a ganarla y nos coronamos campeones del mundo, será un logro extraordinario.

-En 2015 hubo tiempo para festejar, en cambio esta vez se dio todo junto.

-Vos fíjate qué curioso, que en realidad hace tres años al día siguiente de ganar la Libertadores nos fuimos a Japón a jugar la Suruga Bank, así que tampoco se pudo festejar. La semana que viene tendremos tiempo.

–¿Qué hizo cuando terminó la final con Boca?

–Lo que hice fue abrazar con mucha intensidad a cada uno de los que me iba cruzando. Y a los jugadores les manifesté el agradecimiento eterno en nombre de la institución, pero también en nombre de cada uno de los hinchas que fue al Monumental y no pudo decir presente en el Bernabéu. Y por haber ganado a pesar de todas las adversidades. Y a Gallardo lo felicité. Mi admiración por lo que es, por lo que significa y por el trabajo que hace. También me acerqué a Quintero, que venía algo tocado y yo sabía que iba a ser clave. El suyo fue un golazo, realmente. El primero fue de gran calidad, con toques del estilo que River practica. Es uno de los grandes méritos de este equipo. Que no se desespera. Sigue haciendo lo mismo aunque el resultado no se dé. Y el gol del Pity quedará en la historia porque me van llegando tuits con las distintas canciones y ediciones que le hicieron, que son muy simpáticas.

–Más allá del logro inolvidable, ¿fue triste consagrarse campeón de América en Madrid?

–Fue todo muy triste. Este River-Boca no se podía sacar de la Argentina, y eso lo manifesté siempre. Ni siquiera debió salir del Monumental, porque quedó claro que River no tuvo nada que ver y que fue una falla del operativo de seguridad que brinda el gobierno de la Ciudad. Esto tiene que marcar un antes y un después. No debe suceder nunca más.

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