Ronaldinho: “Sólo pienso en salir campeón mundial”

El menor de los Assis de Moreira es una de las estrellas del seleccionado brasileño; fue elegido por la FIFA como uno de los mejores del Mundial y dice que eso lo motiva más para alcanzar la gloria
El menor de los Assis de Moreira es una de las estrellas del seleccionado brasileño; fue elegido por la FIFA como uno de los mejores del Mundial y dice que eso lo motiva más para alcanzar la gloria
Cristian Grosso
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30 de junio de 2002  

YOKOHAMA, Japón.– Como si se tratase de una ironía del destino, cuando los Assis de Moreira intentaban dejar atrás las privaciones de tantos años en las favelas de Porto Alegre, la tragedia se posó sobre ellos. Los dirigentes de Gremio le habían regalado al mayor de los hermanos una casa lujosa para convencerlo de que siguiera jugando en el club gaúcho. Parecía que otra calidad de vida era posible, pero el padre de la familia falleció ahogado en la pileta de aquella distinguida mansión de un barrio elegante.

Por entonces Ronaldinho, el menor de los Assis de Moreira, sólo era un pequeño de 11 años. “Lo extraño mucho a mi papá. Pero desde que él murió, yo nunca he ido al cementerio. Prefiero tener la imagen de cuándo él estaba con nosotros”, se emocionó justo un día antes de su debut en los Mundiales, frente a Turquía, en la surcoreana ciudad de Ulsán, en un 3 de junio que ahora parece lejanísimo. Hoy estará en la final.

Ronaldinho atesora un recuerdo que le da vueltas y vueltas por su cabeza. Son las imágenes de un video de cuando él tenía 7 años. En la cinta se lo ve hacer jueguitos con una pelota que, aun bajo el mandato de su habilidad, parecía gigante. De fondo, una voz: “Este niño va a ser un crack y un día jugará en un Mundial”. Era su papá. Se cumplió la predicción y él ahora desea ofrendarle el título. El pentacampeonato.

–La prensa cree que has sido uno de los mejores del Mundial, ¿vos que pensás?

–Estoy muy orgulloso de haber sido seleccionado por la FIFA como uno de los mejores del Mundial. Eso me motiva aún más para la final. Estoy conforme con mi rendimiento, pero sé que aún puedo jugar mejor. Estoy concentrado para demostrar en el último partido de la Copa todo lo que sé. Espero que contra Alemania sea ese partido.

–¿Qué méritos le atribuís a Scolari en tu presente?

–Mucho, muchísimo en realidad. Luiz Felipe me conoce desde que yo era muy chico y siempre ha creído en mí. Hasta en aquella época difícil cuando yo no podía jugar en el Paris Saint Germain a raíz del conflicto con Gremio. El me ayudó mucho en aquel momento y no voy a defraudarlo ahora en la final.

–¿Tus actuaciones provocaron que se instalara el comentario de un trueque entre Internazionale y Paris Saint Germain, por vos a cambio de Alvaro Recoba?

–No, sólo pienso en salir campeón mundial. No se me cruza nada más por la cabeza. Tengo cuatro años de contrato por delante con el PSG y estoy muy a gusto en el club.

–Pero por tu expulsión ante Inglaterra, que jugaras la final dependía de tus compañeros, de lo que ellos hicieran en la semifinal frente a Turquía.

–Sí, creí que los nervios me iban a matar. Por supuesto que tenía mucha confianza en mis compañeros, pero uno siempre prefiere estar en la cancha, ayudando al equipo. Desde afuera sufrí muchísimo. Pero eso quedó atrás y no veo la hora de enfrentar a Alemania. Será la realización de un sueño que tengo desde que era muy chico. Y lo voy a cumplir jugando junto con monstruos como Rivaldo y Ronaldo, que eran ídolos míos cuando yo estaba en las inferiores de Gremio.

–Justamente ellos, más vos, son los principales responsables de las victorias de Brasil por la cantidad de goles que han marcado entre los tres. ¿Intimida Oliver Kahn?

–Eso no se piensa cuando estás en la cancha. Mi único objetivo es ganar el título y yo me he preparado para entregarles la mayor cantidad de pases gol a mis compañeros. Claro que, si puedo marcar, excelente, pero esta vez contra Alemania lo que más quiero es asistir a mis compañeros. Y que esos goles nos den el penta.

La política se sube al éxito

YOKOHAMA (De un enviado especial).– La utilización política de un logro deportivo ya se volvió una práctica habitual. Mientras los medios periodísticos brasileños aseguran que ya está previsto que los jugadores coman langosta con champagne en el vuelo que llevaría a los pentacampeones a su país, los políticos canarinhos –frente a las inminentes elecciones nacionales– ya tejen acuerdos para conseguir, o bien que directamente el avión aterrice en su ciudad o, al menos, que la caravana de los campeones recorra las calles de su distrito.

Fortaleza, en el nordeste de Brasil, es una de las candidatas. ¿Por qué? Porque fue la sede del último partido que jugó Brasil antes de embarcarse hacia el Lejano Oriente (1 a 0 ante Yugoslavia) y porque en ese encuentro Luiz Felipe Scolari arrojó las pistas más firmes sobre la alineación titular. Incluso con Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho desde el minuto cero. Algo así como un gesto de gratitud.

Pero también Recife es otra firme alternativa. Cuando Brasil conquistó el tetra, en Estados Unidos 94, aquel conjunto dirigido por Carlos Alberto Parreira bajó en Recife. Luego pasó por Brasilia, antes de acabar la gira por Río de Janeiro. La que sí ya estaría excluida de los festejos sería San Pablo. ¿Y si pierde Brasil? En este caso no se volvería todo el plantela su país. La mayoría de los jugadores se irá de vacaciones –en los últimos días han llegado muchos familiares a Japón–, varios de ellos con Tailandia y Hawaii como destino.

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