San Lorenzo bajó las revoluciones

En su partido más flojo, el líder perdió con Vélez 2 a 1; Balvorín y Zárate, los goles del vencedor; descontó Tula y Orion tuvo una floja tarea La ficha del partido
Ariel Ruya
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6 de mayo de 2007  

Lo único productivo que habrá sacado San Lorenzo es la experiencia. Lo único. La excursión a Liniers detuvo de golpe su impetuosa marcha en el Clausura. Se insinuó como un sacudón en medio de tanto festejo seguido. En su actuación más floja, perdió el líder. No hizo pie. No jugó bien. Ahora, sólo del Ciclón dependerá saber si se trató de un golpe a tiempo en su intensiva búsqueda del título o de una caída -la segunda en el torneo- que lo cargará de presiones de aquí hasta el final. Sólo de su temple dependerá la capacidad de reacción en el tramo decisivo.

Incluso con los peores naipes, sin posibilidades en el Clausura y con un pie fuera de la Copa Toyota Libertadores tras el 0-3 con Boca, Vélez hizo la apuesta más fuerte. Con sus limitaciones a cuestas, buscó siempre e incluso sorprendió con un sistema 3-4-3. San Lorenzo, con las cartas más fuertes, se mantuvo agazapado en una producción de corto vuelo, como en la espera de jugarse en el instante indicado. Ni un segundo antes ni después.

Los primeros momentos no fueron agradables a la vista. El nerviosismo guió cada uno de los movimientos. Como para mostrarse robusto en un momento delicado, Vélez atacó. No tuvo profundidad. San Lorenzo salió retrasado, demasiado retrasado para aquellos que ostentan la posición de líder. El Ciclón, paciente y tranquilo en el ataque, reaccionó con mucho despliegue y redobló la atención en el medio campo. Aunque no se sintió cómodo sin la pelota.

Otro pudo haber sido el desarrollo si Balvorín hubiese definido más rápido en un mano a mano con Orion. Tras un pase profundo de Cabral, el atacante se demoró, el arquero le adivinó el tiro a media altura y rechazó hacia un costado. Fue un hallazgo: el juego asociado escaseó y, a lo largo de la primera etapa, fue la maniobra más aceitada.

San Lorenzo se acomodó algo mejor cerca de la mitad del primer tiempo. Sólo un poco. Lavezzi estuvo más incisivo con la gambeta en velocidad y generó un par de infracciones cerca del área. Ferreyra se animó y buscó el arco, aunque a veces le faltó puntería y otras potencia. Méndez, con dos cabezazos, fue el que más cerca estuvo del gol y en ambos falló por poco.

En favor del equipo dirigido por Ramón Díaz habrá que decir que nunca pierde equilibrio; podrán desestabilizarlo, incomodarlo con un juego aguerrido o llevarlo a su propio campo, pero siempre mantiene la línea en el triunfo, en el empate y en la derrota. No habrá que exigirle lujos ni un circuito demasiado fluido. La solidez y la solidaridad son -y serán- su estructura más firme.

Vélez, de a ratos, retrocedió, pero jamás se olvidó de sus intenciones primarias. Escudero, su bandera, se distinguió por su propuesta: un caño , una gambeta , un toque de primera... fue una perla en medio de la monotonía. Zárate, a la larga la figura, mantuvo su peligrosidad pese a algunas intermitencias y Balvorín, demasiado aislado, fueron una confiable compañía en el ataque.

No se vieron modificaciones llamativas luego del descanso. Se equivocaron aquellos que pensaron que disminuiría la energía de Vélez en una cancha pesada. Al contrario: nunca disminuyó el trajín. La propuesta del ritmo intenso no bajó las revoluciones. Siempre los de Liniers fueron más consistentes en su búsqueda. Hasta que el gol de Balvorín abrió el candado. Orion dudó en una salida y el atacante se anticipó en un centro de Broggi desde la izquierda. El cabezazo a la red marcó un desahogo para el maltrecho ánimo del Fortín. A la par, cargó de nerviosismo por primera vez el rostro de Ramón Díaz, que desde hacía rato intuía que algo no andaba bien.

Ni que hablar cuando Zárate sorprendió con un tiro libre desde unos 40 metros. Orion, inseguro como nunca, se adelantó ante un eventual centro y el remate al arco lo dejó sin reacción. Dos goles abajo, San Lorenzo se la jugó. Tula, con una media chilena, encontró el descuento cuando la confusión se convertía en desesperación. Las situaciones más claras las tuvo de nuevo Vélez: falló Escudero en un mano a mano, Robles pateó afuera luego de una buena jugada individual. San Lorenzo mantuvo la fe con alguna corrida de Lavezzi. Hasta ahí llegaron las respuestas. Las soluciones tendrán que aparecer entre la semana.

5 fueron los titulares de Vélez que estuvieron con Boca: Pellerano, Pellegrino, Escudero, Zárate y Bustamante

LO CURIOSO

San Lorenzo pierde puntos los sábados por la noche

Siempre que el Ciclón no ganó fue en un sábado por la noche: empató con Colón (1-1) y perdió con Estudiantes (1-2) y Vélez (1-2).

LO NEGATIVO

Vélez recuperó la capacidad goleadora

Cortó una serie de 269 minutos sin convertir en el Clausura. El último gol también había sido de Balvorín, en la victoria ante Banfield por 3 a 2.

LA PRESENCIA

Santiago Hirsig entró en el segundo tiempo

Recuperado de un esguince en la rodilla derecha, el volante de San Lorenzo reemplazó a Aureliano Torres y jugó ocho minutos.

Por: Ariel Ruya
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