La intimidad de San Lorenzo, que espera confiado el choque ante Gremio

Andrés D''Alessandro pasó a visitar al plantel de San Lorenzo
Andrés D''Alessandro pasó a visitar al plantel de San Lorenzo Crédito: Prensa San Lorenzo
El equipo de Bauza jugará esta noche, a las 22; cerca de dos mil hinchas viajaron a Brasil donde buscará llegar a los cuartos de final
Ariel Ruya
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30 de abril de 2014  • 18:13

PORTO ALEGRE.- Demasiado fresco, para esta época del año. Demasiado nublado: si no llueve en el supremo instante del pitazo inicial, es un milagro santo. La ansiedad palpita en cada rincón de esta gris, amable y pintoresca ciudad horas antes del partido de San Lorenzo de esta noche, desde las 22, contra Gremio. Si gana o si empata, sigue de largo: estará instalado en los cuartos de final. Si pierde por una diferencia mínima, a partir del 2-1, también gobierna a futuro. El triunfo por 1 a 0, logrado en el Nuevo Gasómetro, para Julio Buffarini, uno de los más inquietos en las horas por venir, provoca tranquilidad. Pero no tanto. "Hay que tener cuidado. De todas formas, no practicamos penales. En realidad, siempre con Ortigoza nos quedamos pateando, pero es algo de siempre", confiesa el volante, que suele ser el encargado, en la misma línea del Gordo, desde los 12 pasos de la adrenalina. ¿Habrá penales? "Ojalá que no. Lo importante, de todas maneras, es pasar", analiza el ex jugador de Ferro.

Hace apenas unas horas, se encuentra con Andrés D’Alessandro, estrella de Inter y ex soldado azulgrana (¡qué recuerdo sus lágrimas al quedar vencido contra la Liga Deportiva Universitaria en la Libertadores versión 2008), para intercambiar estrategias. Está cerca, también, el Pipi Romagnoli, que toma nota. "La cancha está espectacular, pero ojo con el césped: demasiado corto y desparejo", susurra el número 10. Buffa, al mismo tiempo, ya tiene el partido en la cabeza: "Gremio es un candidato a ganar la Copa. Sabemos qué tenemos que hacer para pasar: correr y meter en todo el partido. No hay que dejarlos pensar", sugiere.

Unos 2000 hinchas azulgranas andan dando vueltas. Atención: el espacio ofrecido es para 1500 nomás. Toman mate cómplices de los torcedores gaúchos de Inter: hoy, solo hoy, hablan el mismo idioma. La yerba y el agua caliente en una esquina del centro enloquecido, se parece a San Juan y Boedo a la misma hora. Buffarini siente el apoyo externo, pero primero piensa en el rival: "Hay que atacarlos por afuera: por ahí podemos lastimarlos", repite. Y se va a la habitación, en las horas previas de un partido que, seguro, marcará un antes y un después.

Por: Ariel Ruya

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