San Lorenzo-Patronato, por la Superliga: el Ciclón disfrutó de la voracidad de Adolfo Gaich y ganó 2-0

Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
Fernando Vergara
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1 de diciembre de 2019  • 14:41

Cultivar y desarrollar la paciencia. Saber esperar el momento adecuado y mantener la compostura. Virtudes que día a día se convierten en un reto extraordinario para todo el mundo. Adolfo Gaich, de apenas 20 años, entiende a la perfección eso de perseverar cuando el asunto no viene del todo derecho. A menudo con mayor continuidad en los seleccionados juveniles argentinos que en Boedo, el Tanque tuvo su revancha: brilló, marcó dos goles y fue la gran figura de San Lorenzo en la victoria ante Patronato por 2-0.

Cuando se habla de paciencia hay un motivo: hasta hoy, a Gaich se lo reconoce más por sus desempeños con la Argentina (18 goles en 25 partidos en juveniles) que por su tarea en San Lorenzo. Sucede que, fundamentalmente durante el ciclo de Juan Antonio Pizzi, el delantero tuvo escaso rodaje. Incluso, en octubre, el DT santafesino lo bajó a jugar en la reserva. No entraba dentro de sus opciones. En su preferencia antes estaban Adam Bareiro, Nicolás Blandi y el juvenil Alexander Díaz. Eran momentos en los que Gaich venía de brillar en los Juegos Panamericanos de Lima.

Los goles de la victoria de San Lorenzo

Dentro de este contexto, el clima electoral fue perceptible de entrada en el Nuevo Gasómetro. En varias de las tribunas podían leerse banderas con la inscripción "Tinelli presidente". Claro, es un tema que se impone en una entidad que tendrá sus elecciones el 14 de diciembre. Con este panorama, el Ciclón salió entonado contra los paranaenses y encontró espacios para hilvanar varios toques en la zona media. Generó superioridad numérica y gracias a esa fluidez llegó el tempranero gol de Gaich tras un centro de Andrés Herrera que el Tanque anticipó en el primer palo.

Gaich tiene una virtud muy visible: siempre parece estar en el lugar indicado y en el momento oportuno. Un olfato natural, innato. Batalla todas las pelotas, pelea con los defensores rivales y se impone con su presencia. En definitiva, es un atacante muy difícil de controlar. Tal vez sea un Nº 9 chapado a la antigua, pero altamente efectivo.

Sin embargo, Patronato lo emparejó tras el gol y dominó con varias llegadas que tuvieron una magnífica respuesta de Sebastián Torrico. El Patrón es otro club que transita días agitados. En el Bajo Flores tuvo en el banco de suplentes al entrenador interino Martín De León. En tanto que Gustavo Álvarez, ex director técnico de Aldosivi, se hará cargó del conjunto de Paraná, que había sufrido la partida de Mario Sciacqua.

Pero una vez que los hermanos Romero empezaron a combinar el Ciclón tomó las riendas del encuentro nuevamente. Otra excelente maniobra, esta vez encabezada por Ángel, desencadenó en el 2-0. El paraguayo picó la pelota hacia la derecha y el final de la jugada pareció calcado al del primer gol: centro de Herrera, festejo de Gaich. El gigante, demoledor, abrió los brazos y celebró de cara a su gente. Ahí, en el mismo arco donde marcó su primer tanto en el Ciclón, justamente ante Patronato, en septiembre de 2018. Con su doblete de hoy acumula seis conquistas con la camiseta azulgrana.

El cordobés, que tiene como referente al polaco Robert Lewandowski, participó, combinó, lució comprometido y despierto. En el segundo tiempo, cara a cara con Matías Ibáñez, en su pie derecho tuvo el tercero, pero su remate se marchó desviado. Desde ya, fue lo mejor en el ataque de San Lorenzo, una zona en la que se vio lo mejor del equipo. Aunque en la defensa la historia fue muy diferente. El conjunto de Diego Monarriz brindó demasiados espacios y de no haber sido por Torrico -una de las figuras del partido- el resultado hubiera sido otro.

Pero la tarde primaveral en el Nuevo Gasómetro mostró a un protagonista principal. Gaich trabaja en silencio y respeta los procesos. No se lo escucha quejarse a pesar de que ya demostró con creces que no lo intimida la camiseta de San Lorenzo. Tampoco la de las selecciones juveniles argentinas, con las que se destacó en L'Alcudia, con Lionel Scaloni como entrenador; el campeonato Sudamericano de Chile y el Mundial Sub 20 de Polonia. También con la camiseta celeste y blanca, la medalla de oro en Lima 2019 quedará como una imagen inolvidable para el grandote de 1,90 metros. El sueño del pibe oriundo de Bengolea -allí donde todavía es "Dolfi"- se acrecentó cuando debutó con el seleccionado mayor en un amistoso ante México.

Los rechazos en las divisiones inferiores de River y Lanús forman parte de los recuerdos de Gaich. Tras su explosión en las juveniles argentinas se habló de un interés de Milan, Lazio, Benfica, Everton y Feyenoord, entre otros clubes europeos. De todo salió fortalecido. Posiblemente haya sido parte de un proceso de aprendizaje. Lo mismo que en Unión de Bengolea, Sportivo Chazón, Atenas de Ucacha y Atlético Pascanas, las canchas por las que corrió de pequeño. Hoy, el cordobés planta esas semillas que poco a poco dan sus frutos. La clave de todo es su paciencia.

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