San Lorenzo: quedó a un paso de quebrar el estigma internacional

En Río de Janeiro y por la primera final, igualó 0 a 0 ante Flamengo; si el próximo miércoles gana en el Nuevo Gasómetro será campeón
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13 de diciembre de 2001  

RIO DE JANEIRO.- A siete días. A 90 minutos. Jamás en su historia estuvo San Lorenzo tan cerca de regalarle a sus vitrinas un trofeo internacional. El empate 0 a 0 que anoche consiguió el equipo de Manuel Pellegrini en su visita a Flamengo lo posicionó muy bien para la segunda final por la Copa Mercosur que jugará el próximo miércoles, en el Bajo Flores. Apoyado en el orden, con excelentes intervenciones de Sebastián Saja y desde la desesperación de los brasileños, San Lorenzo construyó el resultado que vino a buscar al Maracaná. Cumplió la misión y ahora pisa el desconocido umbral de la gloria continental.

Un clima espectacular, un estadio festivo, tapizado por el colorido de 72.716 espectadores, recibió a Flamengo con la ilusión de repetir un título conseguido en 1999. Pero después de los primeros 45 minutos el conjunto carioca se hundió en el túnel del mítico estadio acompañado por un coro de silbidos y abucheos. Es que los locales habían caído en la telaraña ideada por San Lorenzo para no dejarlos progresar en la cancha. Los dirigidos por Pellegrini se trazaron como objetivo cortar el circuito creativo de los brasileños y administrar la tenencia de la pelota. Y les salió casi a la perfección.

Es cierto, San Lorenzo prácticamente se olvidó de atacar. Con una línea de cuatro defensores, más Zurita, Michelini, Erviti y hasta Romagnoli y Franco muy comprometidos con la recuperación del balón, los visitantes se las ingeniaron para llevar adelante aquel plan. Claro que para conseguirlo debieron pagar un alto precio: no crearon ni una situación de gol frente al arquero Julio César. Pero pareció no importarles. Con la personalidad como aliada imprescindible, el orden había sido la mayor virtud de la formación santa.

A Flamengo no le sobraron ideas para quebrar a San Lorenzo. Su jugador más cerebral, Petkovic, siempre fue bien controlado alternadamente por Michelini y Ameli. Además, su potencial preocupación terminó de esfumarse cuando debió ser reemplazado por una lesión. Era un problema menos para San Lorenzo, que tenía todo controlado. Sólo un remate de Beto que obligó a Saja a una magnífica atajada se constituyó en la única maniobra peligrosa de los brasileños. Entonces los torcedores, impacientes, castigaron la impericia de los rojinegros con la reprobación.

Si San Lorenzo se había sentido cómodo en la primera etapa, ahora el partido le iba a quedar aún más a su medida. Si hasta la rápida expulsión de Edilson -por agresión a Michelini- lo dejó con una ventaja numérica que, de todos modos, no torció el plan del partido: lateralizar mucho el juego y no asumir riesgos innecesarios. Ni siquiera cuando su rival le ofrecía grietas que, con un poco de atrevimiento, quizá lo hubiese distinguido con la tranquilidad de un triunfo.

Siempre prolijo y ordenado, jamás descompuso sus previsiones tácticas. Flamengo se perdió en los nervios de los hinchas y las limitaciones de sus jugadores. Al principio de la etapa, el arquero Julio César le ahogó el gol a Romeo y al final del partido volvió a ganarle otro duelo al delantero. En el medio, un par de atajadas muy oportunas de Saja sobre Reinaldo silenciaron esos intentos desesperados de Flamengo. El negocio de San Lorenzo ya estaba cerrado.

Los premios, una obsesión

RIO DE JANEIRO (De un enviado especial).- El dinero divide al plantel y a los dirigentes de San Lorenzo. Pero, luego del valioso empate ante Flamengo, en la entidad azulgrana respiraron aliviados. Si San Lorenzo sale campeón, el club recibirá 3.000.000 de dólares, de los cuales el 80% será para el plantel. De lo contrario, el club se asegurará sólo 1.000.000 y en ese caso, los jugadores cobrarán el 50%. A pesar de esto, el club aún no recibió los premios por las semifinales, por un embargo.

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