Se entregó: Racing, sin ambiciones, cayó ante Lanús

Con la mente en la Copa Libertadores, sumado a una deslucida actuación, La Academia volvió a perder; Rodrigo Díaz selló el 2 a 0 para los granates
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5 de mayo de 2003  

La mejor excusa que Racing puede tener a mano para pasar por alto el deslucido momento que atraviesa en el torneo Clausura es la esperanza que alimenta en la Copa Libertadores. Se aferra a esa ilusión internacional más que nunca. Algo que no llamó la atención, porque lo habían anticipado verbalmente desde el seno del plantel y el cuerpo técnico. Incluso, la sensación fue que el mensaje también lo captó la gente, que no acompañó como otras veces, seguramente porque todos piensan que las fichas jugadas al Clausura ya se perdieron. Así la tarde terminó en una nueva derrota, ante Lanús, por 2 a 0, en Avellaneda.

Ambición copera al margen, Racing se entregó en el Clausura mansamente y sin protestar. Una lástima, porque daba la sensación, sobre todo a partir de las primeras e iluminadas actuaciones, que tenía paño para algo más. Quizás, el famoso tema del recambio -mejor dicho, la escasez de variantes, sea por falta de nombres o por elección del técnico- haya influido.

Como sea, Lanús volvió a lucir la supremacía que ejerce sobre el conjunto albiceleste en los últimos años y construyó con orden y algunos destellos individuales el tercer éxito consecutivo en el torneo.

El conjunto granate puso ladrillo sobre ladrillo, pacientemente. Resistió los embates iniciales de Racing, le avisó a su rival que no iba a quedarse de brazos cruzados y le asestó un golpe apenas a los ocho minutos de la etapa inicial. Rodrigo Díaz apareció solitariamente por la izquierda (sector que debía custodiar Carlos Arano) y abrió el marcador con un derechazo cruzado. A pesar del gol, Gustavo Campagnuolo se las arreglaría para redondear una actuación convincente.

La Academia no se rindió. Se prometió seguir igual y lo consiguió durante varios minutos. Martín Vitali subía incesantemente por la derecha y Sixto Peralta ponía el toque seguro y la pausa necesaria, pero no contó con la compañía del chileno Milovan Mirosevic, que se mostró impreciso, ausente. Gerardo Bedoya, por momentos, fue una alternativa válida. El resto, nada. Y de la defensa, mejor ni hablar. Esto quedó claro en el segundo tiempo, cuando se fue reemplazados, primero, Arano; luego, Andrés Orozco, y por último, Claudio Ubeda fue expulsado por pegar un codazo.

A medida que transcurrían los minutos y que Racing perdía su intensidad, Lanús se afianzaba con dos líneas de cuatro metidas en su propia mitad de campo.

El comienzo de la segunda etapa renovó la búsqueda racinguista a partir del ingreso de Mariano González, que aportó frescura y profundidad por la izquierda, pero, sin acompañantes, terminó por diluirse.

Igual, como pudo, Racing intentó. Claudio Flores se transformó en la figura. Pero a los 35 minutos, una nueva aparición del otro destacado, Rodrigo Díaz, tras una gran jugada y un fuerte remate de Bustos Montoya, liquidó a la Academia, que le puso punto final a una lucha perdida de antemano.

Pompei, muy flojo

No fue una buena tarde la del árbitro Juan Pablo Pompei. A pesar de que el partido no presentó muchos problemas, al juez le costó manejar algunas alternativas. Dejó pasar infracciones, no amonestó con un criterio ecuánime y el cotejo, poco a poco, se le escapó de las manos.

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