Selección Sub 17: la obra de un campeón injustamente salpicado por las sospechas

Diego Placente y Pablo Aimar, a cargo de la conducción del Sub 17
Diego Placente y Pablo Aimar, a cargo de la conducción del Sub 17 Crédito: @Argentina
Cristian Grosso
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16 de abril de 2019  • 00:01

La imagen de esos chicos aterrados en los últimos minutos, lateralizando la pelota, no fue la de un equipo campeón. Un insólito desenlace decoró la consagración de la Argentina en el Sudamericano Sub 17 , bajo el aleteo de las sospechas que impulsó Perú, el damnificado por un resultado que no estaba en los cálculos de nadie. El gesto duro del entrenador Pablo Aimar confirmaba que algo no estaba bien. El campeón no celebraba, solo se abrazaban los ecuatorianos porque habían alcanzado una milagrosa clasificación para la Copa del Mundo. Nadie podrá quitarle legitimidad al campeón, pero un barniz polémico se le engomó, sin más pruebas que las conjeturas, tan serviles al show en el mundo del fútbol.

Entonces, fue natural sembrar suspicacias cuando la Argentina, que arrastrada cinco partidos con la valla invicta, perdió 4-1 en la última fecha del torneo, y esos cuatro goles eran exactamente los que precisaba Ecuador para aferrarse al último boleto mundialista y arrebatárselo nada menos que al anfitrión del Sudamericano, Perú. Y además, porque el equipo de Aimar ganaba 1-0 y tres de los tantos los recibió en ocho minutos. Un coctel ideal para las suspicacias, para alentar conspiraciones y entregas. Lo hizo Juan Carlos Sandi, ex futbolista y padre de Massimo, jugador del Sub 17 incaico. "Es una vergüenza lo que se ha visto, le dije a Claudio Tapia que no se puede manchar el fútbol de esta manera. ¿Argentina le devolvió un favor a Ecuador? ¿Qué fue esto? Si hay algo turbio, Aimar no puede dirigir más".

El presidente de la AFA fue insultado por los pocos espectadores que permanecían en el estadio. La mayoría se marchó tras el Perú 3 vs. Uruguay 2 que los locales festejaron como la segura clasificación al Mundial que se jugará en Brasil en noviembre próximo. Algunos medios peruanos también motorizaron la teoría de la devolución de favores de la Argentina para con Ecuador, a cuenta del 3-1 en Quito, en octubre de 2017, cuando el equipo principal de Jorge Sampaoli apenas en la última fecha de las eliminatorias se aseguró el pasaje para Rusia.

Nada incomoda más a Aimar que la desconfianza. Por eso ayer lamentó tantas conjeturas: "Me gustaría saber quiénes eran o qué hacían a los 17 años aquellos que critican y dudan de los chicos. A todos nos afectan las críticas, las sospechas. Y a ellos, que tienen esa edad, todavía más", criticó en TyC Sports. Tras el partido tardó en liberarse de la angustia, tuvo que sacudirlo Placente para que soltase el gesto de amargura que lo invadía. No le había gustado ese final porque descubrió que a los chicos los había maniatado el miedo a perder. Y no supieron rebelarse. Las acusaciones que escuchó después -le confiaron a LA NACION fuentes cercanas al cuerpo técnico- no lo distrajeron ni mortificaron porque su conciencia estaba tranquila. Justo él, que desprecia la ruindad y subraya la trascendencia de los valores. Dudar de Aimar parece un agravio.

Hoy son campeones, pero este equipo estuvo a un minuto de ni clasificarse para el hexagonal final si no goleaba a Brasil. El cuerpo técnico cree que los momentos adversos dejaron enseñanzas. Como ante Ecuador, cuando la relajación y las desatenciones lo expusieron a una ruidosa derrota. "Fue un aprendizaje grande. Quizás como estaban tan cerca de ser campeones de nuevo, de que les fuera bien, de volver a las notas y a lo que conlleva el éxito en las redes sociales, les pasó algo en la última media hora y estamos intentando ver qué fue", agregó Aimar.

El día después de la coronación se llenó de especulaciones y no de reflexiones sobre los 45 partidos internacionales que suma la mayoría de este plantel entre el Sudamericano Sub 15 de San Juan, el torneo Montaigu (Francia) y el Cuatro Naciones (México). Ni de los otros 50 amistosos nacionales que han disputado con clubes de la AFA, siempre dos categorías más grandes para crecer con el roce. Ni tampoco que, en 2018, alcanzaron un promedio de 210 entrenamientos. Todo postergado detrás del manto de las dudas.

Pero justo cuando impulsar suposiciones parece la conclusión más rentable del Sudamericano Sub 17, convine no olvidar que Aimar honró su compromiso. Desde la AFA le insistieron hasta el hartazgo para que asumiera de emergencia la conducción del Sub 20 algunas semanas antes del Sudamericano de enero pasado. La confirmación de Lionel Scaloni como técnico de la mayor había dejado huérfana a la segunda selección del país. Pero Aimar no se movió de su posición, convencido de que su lugar era junto con el Sub 17. Porque de esos se tratan los proyectos; constancia, previsión, pertenencia. La Argentina ganó la categoría con quince futbolistas que hace 17 meses se habían consagrado con el Sub 15 (Bruno Amione, Francisco Flores, Cristian Medina, Matías Palacios, el capitán Juan Sebastián Sforza, el arquero Rocco Ríos Novo, etc). Un ordenado escalonamiento que recuerda los beneficios de sostener un plan. La idea es que desembarquen en el futuro Sub 20 de 2021 con entre 50 y 60 partidos internacionales. El título no es la medida, lo relevante es la evolución.

La conducta obsesiona a la dirección de los juveniles. No pueden dejar la ropa tirada después de la práctica, no pueden ingresar con los botines en el vestuario y tienen prohibido dárselos al utilero para que se los limpie, en el comedor se sirven solos y deben levantar la mesa, saludar y agradecer es una tradición innegociable. En un mundo digitalizado, entre los chicos de la selección circula un video especial que les preparó el cuerpo técnico. Lo conocen todos en el predio como las 'cinco reglas de oro' para pertenecer a las selecciones juveniles. El primer valor es el respeto: al público, a los adversarios, a los árbitros. Luego, como subtítulos, se desarrollan los demás: rebeldía, adaptación, determinación y otro que elimina las excusas, porque no vale refugiarse en el estado de la cancha, el clima o en la actuación del árbitro. "Ganar no es lo único, hay que ser educados y respetuosos", repite Aimar. El futuro de la Argentina estaba en el pasado. En el recuerdo de José Pekerman y su legado, un espacio que trasciende a salvo de las sospechas.

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