Seleccionados: un 2009 con más deudas que crédito abierto

Con la llegada de la generación campeona del 86 a la conducción, tanto el equipo mayor como los juveniles estuvieron por debajo de las expectativas
Claudio Mauri
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5 de noviembre de 2009  

En el nivel de los seleccionados, la imagen internacional del fútbol argentino no salió reforzada durante este año. Se resignó prestigio y no se sentaron las bases de un proyecto firme, que diera pie al optimismo. Fueron 12 meses en los que la implementación de los cambios en la conducción de los equipos trajo demasiado ruido y confusión.

La fresca desazón de los chicos del Sub 17 tras la increíble derrota y eliminación ante Colombia es un reflejo de un 2009 un tanto sombrío, tanto en resultados como en los rendimientos colectivos e individuales.

Este fue el año en el que buena parte de la generación campeona en México 86 desembarcó en la conducción de los seleccionados. Finalmente accedieron a los puestos para los que se sentían con méritos y derechos adquiridos. Se consideraban acreedores de una reivindicación que desde la AFA se postergaba demasiado.

Así se fueron completando los casilleros. Diego Maradona, a cargo del equipo mayor, sin el acompañamiento de Oscar Ruggeri por la negativa irrevocable de Julio Grondona. Sergio Batista, junto con José Luis Brown, en el Sub 20. Brown, con Jorge Olarticoechea, en el Sub 17. Y Oscar Garré, en el Sub 15, que desde mañana participará en el Sudamericano de Bolivia. Por encima de todos, como en 1986, Carlos Bilardo, aunque mucho más desconectado de quienes fueron sus dirigidos hace 23 años.

Ciertamente, hasta ahora no se mejoró ni se dio un salto de calidad con respecto al pasado inmediato. En juveniles se abría una nueva era luego del ciclo más exitoso de la AFA, en resultados, estilo futbolístico y comportamiento, que llevaron adelante Pekerman, Tocalli y Tojo.

Batista había tenido un bautismo auspicioso con la conquista de la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, donde pudo reunir un equipo con individualidades (Messi, Mascherano, Gago, Agüero, Riquelme, Romero) que sobrepasaban la exigencia de la competencia. El Checho no tardó en experimentar lo opuesto: en el Sudamericano de Venezuela no consiguió la clasificación al Mundial Sub 20, donde la Argentina no pudo defender el título ganado en 2007. Una ausencia de este tipo no se registraba desde el Mundial juvenil de Australia 93, al que la Argentina no accedió a causa de la suspensión por los bochornosos casos de inconducta en el torneo de Portugal 91.

Batista, como les ocurrió a sus predecesores, debió lidiar con la negativa de algunos clubes a la cesión de los futbolistas. Recibió el rechazo a las convocatorias de Pastore, Piatti y Di Santo. No dispuso de un gran plantel, aunque algunos jugadores, como Cristaldo, Salvio y Zuculini, luego se convirtieron en figuras de sus clubes, algo que no ocurrió con la camiseta albiceleste.

Abundaron los cortocircuitos en lugar del supuesto espíritu corporativo y de camaradería que debería haber existido entre los integrantes de la generación de 1986. Maradona se llenó de desconfianza y recelo hacia Batista. A tal punto que durante gran parte del año ignoró a los juveniles para los partidos de práctica del seleccionado.

El equipo mayor tuvo un 2009 lleno de sobresaltos, dentro y fuera de la cancha. Fue imposible encontrar tranquilidad y estabilidad. Al Mundial se llegó con un sufrimiento que no se vivía desde hacía más de 15 años. Los padecimientos fueron consecuencia de la falta de un funcionamiento de equipo y de la enloquecedora política de convocatorias de Maradona, que el domingo viajará a Madrid para reunirse con el plantel que afrontará el amistoso ante España del sábado 14..

El Sub 17, la categoría sobre la que menos se debe hundir el bisturí por su carácter formativo, ayer quedó lejos de igualar las mejores ubicaciones históricas: los terceros puestos en 1991, 95 y 2003, torneos por los que pasaron Gallardo, Verón, Cambiasso, Aimar, Gago, Ustari, Garay.

El futbol argentino, en la versión de los diferentes seleccionados, suele ser bien visto y considerado en el mundo. Es una valoración que se ganó a lo largo de la historia, en la que la contribución de la generación del 86, hasta ahora, cobra más dimensión en la faceta de jugador que de entrenador. La actualidad no pone a nuestro fútbol en un lugar de referencia, producto de un 2009 que dejó más deudas que crédito abierto.

16 años pasaron desde la última vez que un Sub 20 no participó en un Mundial. No se clasificó para defender el título de 2007.

4to puesto la ubicación más baja del equipo mayor desde que las eliminatorias se disputan por el sistema todos contra todos.

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