Si quiere saber cuándo juega su equipo, fíjese los antecedentes

Martín Castilla De la Redacción de LA NACION
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13 de agosto de 2006  

"¿Qué, no jugamos el domingo con Rosario Central?", le consulta un hincha de Boca a otro buscando confirmaciones. "Me parece que jugamos el sábado a la noche, hay que esperar...", le contestó medio segundo después su posible compañero de viaje, pero sin tener mucha idea de qué responder.

Si River recibe a Newell s, Boca-Central no puede jugarse el mismo día para evitar cruces de rutas que se transformen en enfrentamientos. Igual, nadie garantiza nada y en Arroyito ayer se vieron las escenas de violencia tan comunes en el fútbol vernáculo.

En la 3a fecha, Boca-Independiente se disputará el sábado próximo y River-Racing, el domingo. Otra vez se invocan razones de seguridad. En definitiva, los diez partidos de cada jornada del Apertura corren una suerte de distribución a dedo para impedir incidentes.

Nada alcanza. Ayer, un enfrentamiento de 50 minutos entre 300 hinchas y la policía, con heridos y el partido entre Godoy Cruz y Arsenal suspendido como resultado, es el ejemplo más claro de que el campo de batalla puede darse en el lugar menos pensado. Incidentes provocados como recurso para presionar por entradas y evitar que continúe el partido tan esperado por ser el primero como local en el fútbol ¿grande?, permiten adivinar quiénes son los que imponen las reglas en Mendoza.

Suele plantearse que la violencia en las canchas no es específica de ese ámbito, sino una expresión más de la que se manifiesta en la sociedad. Es cierto, hay algunos elementos que vuelven más propicio al fútbol para que las mentes descontroladas actúen a su antojo: la exaltación desmedida, el anonimato o las facilidades que otorga una cancha como escenario para pelear.

Hay una cuestión que debe entenderse lo mejor posible: ejecutar medidas que únicamente apunten a limitar es preparar el terreno para un efecto inverso al buscado. Demuestra que la estupidez de algunos, persistente, puede más que la necesidad de que los espectáculos deportivos sean, de una vez por todas, organizados prolijamente.

Dicen que se podía haber previsto el programa de los partidos para una mayor comodidad de aquellos que quieren, simplemente, ver fútbol; es posible. Habrá que tener en cuenta, para la próxima, la posibilidad de que los cotejos se jueguen todos los días o con una fila de policías a lo largo de todo el trayecto entre una cancha y la otra...

Dicen que es normal que los hinchas no se banquen pasar al lado de alguien de otro equipo, y menos si es frente a quien se mantiene una rivalidad feroz, como pasa con River y Newell s, o si se trata del clásico adversario, como con Estudiantes y Gimnasia en La Plata. Habrá que pensar, para el futuro, en preparar la agenda según los antecedentes de violencia que maneja la Subsecretaría de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos... Dicen que el fútbol, de tanto ceder, quedó en segundo plano. Y tienen razón.

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