Si un alemán cabecea, es gol

Alemania jugó mal, pero le ganó a EE.UU. por 1 a 0 y está en las semifinales; el único gol lo hizo Ballack; los norteamericanos merecieron el empate y fueron perjudicados al no sancionarles un penal; Kahn fue figura
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22 de junio de 2002  

ULSAN, Corea del Sur.- Y una noche volvió... Tras los pasos en falso en los mundiales de los Estados Unidos 94 y de Francia 98, en los que fue eliminada en los cuartos de final por Bulgaria y Croacia, respectivamente, Alemania está otra vez en la cima del fútbol mundial. Con la victoria por 1 a 0 sobre los Estados Unidos, el equipo dirigido por el cuestionado Rudi Všller alcanzó las semifinales de una nueva Copa del Mundo y sin mostrar un juego vistoso o algo que se le asemeje, intentará jugar una nueva final para recuperar de una buena vez el prestigio perdido tras las conquistas de los mundiales de 1954, 1974 y 1990.

Durante años, no muy lejanos ellos, Alemania convivió con el éxito gracias a una generación inigualable en la que se destacaron Rummennige, Matthaeus, Haessler, Všller, Klinsmann y Littbarski, entre otros. La final perdida frente a la Argentina en el México 86 y la ganada ante el mismo rival, en Italia 90, marcaron el punto más alto de esos hombres, quienes con sus periódicas despedidas del fútbol dejaron acéfalo al seleccionado germano.

La conquista de la Eurocopa 96, en Inglaterra, marcó el último abrazo con la gloria, pues de allí en adelante fueron todos problemas para el tricampeón del mundo. Es que la nueva ola de futbolistas no estuvo a la altura de los que se marcharon y por este motivo Alemania sufrió más de la cuenta. La salida de Berti Vogts, técnico campeón en la Eurocopa 96, costó ser reemplazada, porque Erich Ribbeck no encontró la fórmula para mezclar a los viejos futbolistas con los nuevos y Francia 98 resultó un fracaso. Después llegó Christoph Daum, pero su condición de adicto a la cocaína desencadenó un escándalo y su desvinculación del seleccionado.

Con este difícil panorama, Všller, que fue campeón del mundo en Italia 90, asumió en el seleccionado tras dirigir en Bayer Leverkusen, pero su llegada no fue muy bien recibida. Un sin número de críticas recayeron sobre el entrenador, que, tras conseguir el pasaje a Corea y Japón en el repechaje con Ucrania tras caer por 5 a 1 con Inglaterra en su propia tierra, llegó al Mundial y no dejó de lado la sinceridad: "No esperen de nosotros un fútbol maravilloso. Tenemos que buscar el éxito con lo que tenemos", dijo el ex goleador y las miradas de reojo apuntaron sobre su figura.

Haciendo honor a estas palabras, Alemania derrotó a los Estados Unidos. Sin lujos, sin agresividad, sin un ataque contundente y sin vocación ofensiva, los dirigidos por Všeller aprendieron de memoria el libreto que circula por Oriente y después de que Michael Ballack convirtiera el gol del triunfo con un cabezazo -fue el octavo tanto de cabeza de los 13 que anotó Alemania- se metió atrás, esperó a un rival que intentó por todos los medios doblegar a un invulnerable Oliver Kahn y que, encima, fue perjudicado por la mala actuación del árbitro escocés Hugh Dallas, que no sancionó con un penal la clara mano que cometió Torsten Frings tras un cabezazo de Gregg Berhalter.

Muchos alemanes añoran aquellos tiempos en los que el equipo blanco era una topadora a la que los rivales les costaba contener. Es que los tiempos cambiaron; aquellos que hicieron posible la historia grande alemana ya no están y critican desde el púlpito de eruditos. Mientras tanto, Všller contraataca los cuestionamientos con éxitos y de vez en cuando utiliza la palabra: "Hay algunos ex jugadores como Fischer, Breitner y Netzer que no paran de decir idioteces. Parece que en su carrera golpearon muchas veces la pelota con la cabeza y no quedaron muy bien", dijo tiempo atrás.

Dejando de lado las peleas internas, Všller se aferra a este plantel para cosechar una buena siembra después de años de sequía y, dejando de lado los futuros problemas mentales que podrían sufrir Klose, Ballack y compañía, Alemania apuesta a los cabezazos para quedarse con el título.

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