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En un encuentro con muchos inconvenientes, Argentinos Juniors le ganó a Almagro 2 a 0 y sigue a tres puntos del líder, Atlético Rafaela
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4 de mayo de 2003  

Fueron varios los inconvenientes que debió sortear Argentinos Juniors para imponerse, al final, por 2 a 0 sobre el bravo Almagro, y para continuar como único escolta, a tres unidades del puntero, Atlético Rafaela.

Los avatares de la gente de la Paternal comenzaron durante la semana, al saber que no podía utilizar el estadio de Ferro, por el resembrado del campo, por lo que 24 horas antes del partido consiguió la cancha de Español. A esto le sumó la entorsis en la rodilla izquierda que padeció el arquero Rodrigo Burela, durante el peloteo previo al comienzo del juego. Por eso Raúl Sanzotti fue el titular y Burella suplente en la planilla del árbitro Gustavo Bassi.

Enseguida, al promediar el primer tiempo, se quedó con un jugador menos por la expulsión de Facundo Pérez Castro en el mejor momento de su adversario.

Ricardo Gareca se tuvo que jugar una carta difícil y le salió bien. Sacó un delantero, Gustavo Arriola, y recompuso la línea de medios con Ceferino Díaz. Reordenó defensivamente a su equipo y apostó al contraataque, con el peligro que representó cederle el protagonismo a Almagro.

Aunque éste no encontró el camino y, menos, la precisión para vulnerar el orden táctico de los locales. Es más, el DT Alberto Pascutti respondió con otra carta brava, pero le salió mal.

Al promediar la segunda etapa, intentó sacar ventaja del hombre menos que tenía el rival. Por eso arriesgó con la inclusión de un atacante más, Martín Gianfelice, y resignó la marca de Manuel Rodas sobre Leonardo Pisculichi.

Desde ese instante creció la labor del punzante volante y el potencial ofensivo de los locales se puso en evidencia al igual que las distracciones en el fondo de Almagro, que, para colmo, también se quedó con diez. Alejandro Meloño fue expulsado minutos después de que Nicolás Gianni desequilibrara el tanteador con un certero cabezazo.

Resultó embarullada la reacción de los visitantes, que igual no llegaron al empate, porque el travesaño le negó el gol a Sebastián Carrera. Y de inmediato, los focos de dos de las cuatro torres de iluminación se apagaron.

Faltaban cinco minutos para el final, con el tiempo adicionado incluido. Hubo que esperar 22 para proseguir. Suficientes para que el perdedor se enfriara y Argentinos aprovechara para ampliar el justo éxito.

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