Sin control: el caos reinó en la venta de entradas para Vélez-Racing

La multitud superó la escasa vigilancia policial; no hay más populares y sólo quedan pocas plateas
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20 de diciembre de 2001  

Bien pudo mezclarse entre las escenas de desborde social que se vivieron ayer en varios puntos del país. Porque tuvo sus detonantes específicos, pero no escapó a un contexto de violencia listo para estallar ante el mínimo estímulo. En Avellaneda, la venta de entradas para el partido del domingo entre Vélez y Racing, por la última fecha del Apertura, degeneró en serios incidentes cuando los hinchas desbordaron la exigua presencia policial ante las boleterías.

La cola de simpatizantes se extendía anteanoche por varias cuadras ante una vigilancia escasa, lo que hacía temer inconvenientes. Y la presunción se empezó a confirmar hacia las 6 de ayer, cuando hinchas que estaban en lugares retrasados de la hilera y otros recién llegados se ubicaron frente a las ventanillas. De a poco, la presión se fue haciendo incontrolable, y el panorama era más que inquietante cuando, a las 9.45, se abrieron las boleterías y comenzó el expendio.

Cincuenta minutos más tarde, las boleterías se cerraron ante el desorden y la venta se trasladó a las boleterías para socios, ubicadas bajo una tribuna. La calle Colón mostraba un aspecto convulsionado. La presión de la gente -varios hinchas habían subido ya al techo del puesto de venta- derribó un alambrado, lo que dejó varios lesionados. Un joven sufrió la fractura de una pierna y fue llevado, para ser operado al Hospital Fiorito. Entre corridas e innumerables escenas de descontrol se vio a muchas personas desvanecidas y a otras -entre las cuales había mayores de edad- con heridas provocadas por sujetos que robaban. Y varios relataron que hubo un choque a tiros en la zona con hinchas de Independiente.

Las indignación de la mayoría, que responsabilizaba por el desorden al presidente de Blanquiceleste, Fernando Marín, apuntaba a varias cosas: la ausencia de vallados, la falta de control policial -en principio no se vieron más de 10 agentes-, al hecho de que en menos de dos horas se agotaran las 11.000 populares, el merodeo de sujetos armados durante la noche y, según varios, la reventa de localidades por parte de la barra brava.

"Estamos preocupados por la situación, pero tenemos respuestas. El precio de las entradas no lo pusimos nosotros, sino Vélez. El puente Pueyrredón estuvo cortado por piqueteros y hay saqueos. Pedimos efectivos policiales y nos mandaron los que pudieron. El país está en una situación crítica. Pusimos lo mejor de nosotros", fue el descargo de Marín, que además negó que la barra brava se hubiese apoderado de entradas. En tanto, el comisario Juan Carlos Puchulo, de la seccional 1ª de Avellaneda, explicó: "La gente estaba fuera de sí y era imposible controlarla. En otras oportunidades y con menos policías no hubo problemas". Sólo quedan 4037 plateas -mayormente las de $ 80- que se venderán hoy, en trailers en el estadio, de 11 a 18.30.

Por pantalla gigante

Los hinchas de Racing que no vayan el domingo a Liniers podrán ver el partido Vélez v. Racing gratis en una pantalla gigante que se colocará en el Cilindro de Avellaneda. Las puertas de la cancha se abrirán a las 15. "Para calmar a los simpatizantes, el anuncio lo hacemos hoy", dijo Fernando Marín.

Pura indignación

Los hinchas de Racing que demoraban en retirarse del playón del estadio se mostraron indignados ante la rapidez (en poco más de una hora y media) en que se agotaron las populares. Uno de ellos, Fernando Lupone, de 32 años, socio número 28.959/1, señaló: "Es una falta de respeto hacia el socio. Esto fue un desastre. Llegué ayer (por anteayer) a las 4 de la tarde y no pude sacar entradas. No se puede jugar con la desesperación de los hinchas de Racing. Esto fue una vergüenza. Marín se nos c... de risa. Además, pregunto cómo puede ser que estén revendiendo entradas a 40 y 50 pesos a pocos metros de aquí. El operativo de seguridad fue desastroso".

Andrés Montesano, de 27, y de San Cristóbal, mostró su descontento: "Hubo mucho alcohol y droga. Podría haber sucedido un desastre peor de lo que fue".

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