Sin margen para festejar: por qué Independiente ya jugará este martes por la Copa Sudamericana

Independiente festejó en la noche del jueves una sufrida clasificación en Ecuador, pero este martes deberá salir a la cancha nuevamente
Independiente festejó en la noche del jueves una sufrida clasificación en Ecuador, pero este martes deberá salir a la cancha nuevamente Fuente: AP - Crédito: Dolores Ochoa
Rodolfo Chisleanschi
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2 de agosto de 2019  • 12:09

Independiente regresó de Quito con exceso de equipaje. Se trajo de Ecuador una laboriosa y sufrida clasificación para cuartos de final de la Copa Sudamericana, pero en las valijas también debió acomodar una serie de dudas, debates y aprendizajes que fue sumando durante los 90 minutos jugados en el Estadio Atahualpa. Y si con esto no alcanzase, la Conmebol le complicó aún más la vida: sin nada que lo justifique, decidió adelantar los choques ante los también ecuatorianos de Independiente del Valle para los martes 6 y 13 de agosto. Es decir, la ida se jugará casi sin margen de preparación, dentro de apenas cuatro días.

En todo caso conviene ir por partes. Fiel a su línea de emisión de mensajes positivos, Sebastián Beccacece se aferró al pragmatismo de la misión cumplida para evaluar lo realizado por los suyos en la noche del jueves, y cuenta con razones de sobra para hacerlo. El Rojo afrontó la serie con un cuerpo técnico flamante, sin competición previa y sin poder anotar más que a Cristian Chávez como nuevo refuerzo. Superar la instancia ante un adversario complicado y a 2.850 metros de altitud es argumento suficiente como para sentirse satisfecho, aunque no invalida un análisis más profundo pensando en el futuro cercano.

El técnico rosarino resaltó luego del encuentro que el pase fue logrado tras superar percances inesperados, como la prematura lesión de Cecilio Domínguez y el tempranero tanto recibido por la vía de uno de estos "penales de última generación", solo sancionables gracias al VAR. Obvió en cambio algunas cuestiones claves. La primera, la expulsión del uruguayo De los Santos, que cambió el desarrollo del partido cuando este pintaba de color azul. Con un agregado a tener en cuenta: las amarillas que vio el zaguero de Universidad Católica se debieron a su propia vehemencia imprudente, no como respuestas a acciones de riesgo ni elaboradas por el Rojo.

Los otros tienen relación con el acierto (o no) de un planteo demasiado tímido, que durante un buen rato bordeó el suicidio, y la valoración de ciertas actuaciones individuales muy por debajo del nivel habitual (Campaña, Domingo, el primer tiempo de Benítez.).

El resultado del diagrama diseñado por Beccacece para enfrentar la altura quedó en el punto de mira, más aun teniendo en cuenta que Independiente deberá volver a los 2.850 metros de altitud de Quito en menos de dos semanas. "Hicimos el partido que vinimos a hacer", repitieron casi como un mantra Pablo Hernández, el mejor jugador de la serie, Gastón Silva y el propio entrenador. La afirmación, desde ya, descarta los 25 minutos en los que jugaron once contra once.

"No soy un técnico fundamentalista. Prefiero el 4-3-3, pero si hay partidos que ameritan ser más conservadores, lo seremos", dijo Beccacece en una de sus primeras charlas tras asumir su cargo. El 5-4-1 que plantó el jueves (muy parecido al 5-3-2 con el que cerró el encuentro del domingo pasado en Florencio Varela), demuestra la certidumbre de aquella afirmación.

Sorprendió la ausencia de Pablo Pérez en el once inicial, y sin su mejor timón, el Rojo no tuvo control ni manejo de la pelota durante esa larga media hora. Peor aún, la suma de jugadores en los alrededores de Campaña ni siquiera le aportó la pretendida seguridad. No hubo recuperación eficiente en mitad de cancha ni marca firme atrás en ese lapso. De hecho, la jugada que deriva en el discutible penal de Alan Franco llega tras un par de intentos frustrados por sacar el balón del área. El dato, sumado al bajón del cuarto de hora final, cuando El Trencito Azul dio vuelta el marcador con un jugador menos, sin duda serán observados con lupa pensando en el 13 de agosto, nueva fecha del retorno a Quito.

Pero antes que eso, en las próximas horas, el técnico Rojo deberá tomar varias decisiones importantes. Postergados los encuentros del lunes próximo ante Newell's por la Superliga y el del miércoles 14 frente a Patronato por Copa Argentina, Beccacece podrá al menos postergar las lógicas rotaciones que tendrían lugar de haberse cumplido el calendario inicial.

Por el contrario, los dos cambios que el reglamento permite hacer en la lista de buena fe de la Sudamericana no pueden esperar, y ahí surge un obstáculo imprevisto. El entrenador pretende contar con Lucas Romero para la recta final de la competición, y elegir entre Sebastián Palacios y Andrés Roa para la plaza restante. El colombiano quedó atrapado en un auténtico laberinto administrativo. Será habilitado para el fútbol local una vez que se produzca la marcha de Francisco Silva a Universidad Católica de Chile, pero la segura continuidad de Martín Benítez en el plantel lo dejaría afuera del certamen continental. salvo que los papeles del volante surgido en Vélez no lleguen a tiempo.

Independiente aterrizó satisfecho tras su excursión por Ecuador. Sin embargo, entre cuestiones propias y resoluciones de Conmebol, su presente continúa teniendo demasiados temas en el aire. La semana pasada, luego del dolor en el pecho sufrido en Florencio Varela, a Sebastián Beccacece le pidieron que redujera los niveles de estrés. Se ve que los médicos no conocen bien el fútbol de esta parte del mundo.

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