Sobrevivir es la cuestión del fútbol

Por Enrique Macaya Márquez Para LA NACION Deportiva
Por Enrique Macaya Márquez Para LA NACION Deportiva
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22 de enero de 2002  

Recientemente, en un descanso en la rutina interbancaria, tan deportiva como interesada, recuerdo que mencioné la imperiosa e imprescindible necesidad de la apertura de un nuevo diálogo institucional entre los clubes y los jugadores.

No estoy muy seguro del advenimiento de una nueva época. Sí lo estoy de la llegada de circunstancias que modificarán las posibilidades de crecimiento, que casi mágicamente podrán sostener las condiciones actuales, y que, seguramente, construirán un futuro con algunos matices del pasado.

El juego cambia sus leyes y así, mientras los presidentes de Boca y de River se unen más allá de la folklórica rivalidad para intentar cambiar la escenografía del espectáculo por imperio de sus correspondientes necesidades, el gremio de los jugadores no ha expresado su pensamiento en forma pública.

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Por ahora se advierte una confrontación de intereses que va mandando al frente a los soldados de a uno, equipo por equipo, intentando encontrar soluciones puntuales ante hechos puntuales.

Los clubes modificarán -hasta donde puedan- las condiciones de las relaciones laborales. No atacarán por los sueldos, que supondría violar acuerdos y convenios pactados, y sí buscarán modificar los premios y las primas.

Si bien el jugador profesional de fútbol en la Argentina está considerado como un trabajador, su relación laboral tiene características muy especiales, y pocas veces se ha intentado revisar minuciosamente todo lo que atañe a sus derechos y obligaciones.

De hecho, ante esta situación que viven los argentinos, habrá que ser muy cuidadoso al elegir las palabras del diálogo. Y esto vale tanto para unos como para otros.

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El tiempo que pasa no se recupera. Por lo tanto es hora de comenzar a analizar el futuro inmediato, marginando la sinuosidad cotidiana, adelantándose para evitar los problemas y no esperar para buscarle soluciones una vez ya instalados.

El fútbol juego, el espectáculo, esta vuelta no toleraría pausas o paros. Sería como desabastecerlo de medicamentos. Vive enfermo, pero aún vive. Al final, sobrevivirá. Pero lo más importante es hacer menos penosa la enfermedad hasta encontrar la salud.

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